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Sociedad

heraldo escolar 

La pandemia como parte del aprendizaje en los centros educativos

El prestigioso virólogo Adolfo García-Sastre charló sobre la covid-19 por videoconferencia, desde Nueva York, con los alumnos del Colegio Cardenal Xavierre de Zaragoza.

Un momento de la videoconferencia.
Un momento de la videoconferencia
Colegio Cardenal Xavierre

La epidemia del virus SARS-COV-2 ha dejado de ser exclusivamente una amenaza a nuestra salud para convertirse, además, en objeto del proceso de enseñanza–aprendizaje. Desde el Departamento de Ciencias del Colegio Cardenal Xavierre-FESD de Zaragoza se lleva todo este curso trabajando con el alumnado en un proyecto que busca utilizar la medición del CO2 en aulas y zonas comunes como índice del grado de ventilación y, por tanto, de la concentración de aerosoles con carga vírica, que parece ser uno de los principales vectores de contagio.

Dentro del marco de este proyecto, la profesora Esther Marroquín contactó con el doctor Adolfo García–Sastre, el conocido virólogo español, afincado en Nueva York, referente mundial en el campo de la virología. A pesar de su apretada agenda, García-Sastre se prestó muy amablemente a una videoconferencia con el alumnado y el profesorado, el pasado 19 de enero.

Zaragoza–Nueva York

A las 13.00 (las 7.00 en Nueva York), comenzaba la conexión. La primera pregunta hizo referencia a cómo había terminado un joven burgalés investigando sobre los virus en EE. UU. García–Sastre destacó el papel que en su caso tuvieron las becas de investigación y las posibilidades que ofrece el país norteamericano, con una elevada inversión en ciencia. Otra pregunta indagó sobre qué tenía de especial este virus frente a otros. El doctor respondió que la gran diferencia era su enorme capacidad de contagio. No dio crédito alguno a las teorías conspiratorias, que señalan que el virus se pudo originar en un laboratorio, porque no existen ni los conocimientos ni la tecnología para crear algo así, y explicó cómo los virus, a través de su capacidad de mutar, pueden saltar de un huésped –el murciélago, por ejemplo– a otro.

Una de las cuestiones que levantó mayor expectación fue acerca del contagio por contacto con superficies –los llamados ‘fómites’–. García–Sastre señaló que el contagio siempre es por vía aérea, por lo que para producirse un contagio por contacto con una superficie contaminada, sería necesario que una persona infectada estornudase o tosiese sobre una superficie, que otra tocase esa superficie, y que luego se llevase las manos a la cara, facilitando que el virus entrase en su organismo. Señaló que lavarse a menudo las manos y usar gel hidroalcohólico seguía siendo una buena manera de prevenir contagios, independientemente de que el contagio por fómites no sea el vector más importante. Añadió que tanto el gel como el jabón son igualmente eficaces ante el virus, pero que el jabón probablemente sea menos agresivo para la piel.

"Las vacunas contra la covid-19 ofrecen
una óptima protección"

Las noticias sobre nuevas variantes del virus –como la británica– fueron objeto de nuevas preguntas por parte del alumnado de bachillerato, que tuvo la oportunidad de preguntar directamente a nuestro invitado. El doctor describió que la capacidad de mutación de los virus estaba relacionada con su altísima capacidad de reproducción. Cuantas más copias realiza el virus de sí mismo, más posibilidades de que surjan mutaciones en algunas de ellas, y más posibilidades de que alguna de esas mutaciones represente una ventaja competitiva en cuanto a capacidad de contagio frente a las demás versiones, y termine constituyéndose en cepa dominante del virus. El virólogo reconoció que existía preocupación por si, en el futuro, las mutaciones se producen en los llamados ‘segmentos de diagnóstico del virus’, los que se utilizan para diseñar las vacunas, pero subrayó que de momento, a corto plazo, no hay que temer que una variante inutilice las recién estrenadas vacunas, que siguen ofreciendo una óptima protección; también explicó la diferencia entre las vacunas de RNA mensajero (Pfizer y Moderna), y las tradicionales, basadas en adenovirus atenuados (AstraZeneca). No pudimos resistirnos a pedirle que desmintiera, como así hizo, todos los rumores que corren por las redes sociales sobre la posibilidad de que estas vacunas modifiquen nuestro ADN.

La última pregunta fue para pedirle que aventurase una fecha para el fin de la epidemia. Su primera respuesta –«para dar por concluida del todo la pandemia, probablemente habrá que esperar tres años más»–, provocó resoplidos de frustración, pero añadió que, a lo largo de este próximo año, asistiremos a una retirada gradual, progresiva, de las limitaciones impuestas por el virus.

Con este mensaje de esperanza concluyó esta videoconferencia, que ha supuesto una inyección de interés por el conocimiento científico para los alumnos.

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