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Los efectos del cuidado materno traspasan generaciones en monos Rhesus

Los monos Rhesus se parecen a los humanos, tanto biológicamente como en comportamiento. En una reciente investigación se ha estudiado cómo los efectos negativos de ser criado sin una madre afectan también a las siguientes generaciones.

Cría de macaco Rhesus en Gibraltar.
Cría de macaco Rhesus en Gibraltar.
Pixabay

Los seres humanos hemos utilizado durante décadas a otros primates, especialmente macacos, para estudiar el desarrollo de los niños. Harry Harlow fue un psicólogo estadounidense que en la década de los sesenta demostró que los monos bebés desarrollan apegos hacia objetos que no les proporcionan alimento, pero sí confort y que dependen de este apego para prosperar.

Los experimentos de Harlow son muy criticados por cuestiones éticas, pero supusieron un antes y un después en la forma en que se criaba a los niños. En esa época predominaba una corriente que promovía el mínimo contacto físico con los niños para proporcionar un ambiente limpio y estéril. Tras los experimentos, se mostró la importancia de que el bebe desarrolle un apego seguro con sus padres que le permita explorar el mundo sin miedo. Desde entonces, aunque con mayores restricciones éticas, se han seguido llevando a cabo investigaciones con monos en laboratorios para comprender mejor la importancia de la madre en el futuro de su cría.

Recientemente, investigadores de la Universidad de Yale han publicado un estudio a largo plazo llevado a cabo en el Laboratorio de Etología Comparada con macacos Rhesus. La investigación muestra cómo, en estos monos, los efectos negativos de ser criado sin una madre afectan también a las siguientes generaciones. En el primer párrafo del artículo, los autores argumentan: “Los monos Rhesus tienen un parecido cercano a los humanos tanto biológicamente como en comportamiento. Los monos Rhesus comparten el 93% del ADN con los humanos, desarrollan comportamientos de apego en la infancia y forman de manera natural estructuras sociales jerárquicas de la misma manera que los humanos. Los monos Rhesus se pueden criar en ambientes muy controlados y que pueden ser manipulados experimentalmente en formas que no sería posible con humanos”.

El estudio

Para el estudio se crearon dos grupos de monos. En el primero, los recién nacidos eran criados por su madre, pero en el segundo, les separaban de ella y eran criados por humanos durante sus primeros 40 días. Tras este período, a los monos del segundo grupo los volvían a subdividir en dos. Unos eran criados junto con otros cuatro compañeros y el resto se criaban en espacios aislados de otros monos (excepto durante dos horas al día en que podían jugar con compañeros que estaban en la misma situación). Ocho meses después de su nacimiento los volvían a juntar a todos en grandes grupos sociales:

Grupos de monos del estudio ocho meses después de nacer.
Grupos de monos del estudio ocho meses después de nacer.

Los investigadores repitieron este procedimiento generación tras generación. Comprobaron que los monos que habían sido criados por sus madres y a su vez descendían de generaciones que también habían sido criadas por sus madres eran los que tenían una mayor probabilidad de tener buena salud y necesitar menos cuidados veterinarios (entre el primer y tercer año de edad). Además, estos monos solían tener puestos altos en la jerarquía, lo que supone más acceso a comida y a acicalamiento por parte de otros monos. Por el contrario, este no era el caso de los monos que habían sido criados por su madre, pero esta había sido criada por humanos. Esto indica que para un macaco Rhesus, las consecuencias negativas de ser criado separado de su madre afectan también a la siguiente generación.

Los investigadores aseguran que los bebés criados por humanos tenían acceso a los cuidadores las 24 horas del día, se les proporcionaba un entorno muy enriquecido, tenían tiempo de juego y estimulaciones cognitivas. Sin embargo, nada de esto fue suficiente para sustituir los cuidados de una madre macaca.

Ética

En cuanto a las implicaciones éticas, los autores de la investigación informan que: "A diferencia de cualquier otro uso de animales (comida, ropa, entretenimiento, etc.), la investigación debe estar éticamente justificada en el proceso de solicitud y aprobada antes del inicio de cualquier estudio. En cada estudio, los científicos hacen consideraciones meticulosas sobre los posibles beneficios de la investigación frente a los posibles daños a los animales. Estas consideraciones se basan en muchos factores y también son evaluadas en los procesos de solicitud y aprobación del estudio".

Sin embargo, y esto es una opinión personal, hay algo que no acabo de entender. Por un lado, los autores defienden que los macacos Rhesus son tan parecidos a nosotros que estos resultados nos pueden ayudar a entender el desarrollo de los bebés humanos, pero, por otro lado, ¿sí que son suficientemente diferentes como para hacer experimentos con ellos que serían reprobables si se hicieran con nuestros hijos?

Al menos espero que estos resultados no solo sirvan para entender el desarrollo de los seres humanos, sino también que les aporte algo a ellos, el resto de primates. Por ejemplo, que podamos comprender por qué un mono tiene que vivir con otros monos y no ser la mascota de nadie. 

Laura Camón Primatóloga

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