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Sociedad

Enrique Villarreal, 'el Drogas': "Soy más punki ahora que en los ochenta"

El exlíder de Barricada asegura que el chalé de Pablo Iglesias le parece "de mal gusto". "Pero se lo perdono".

El Drogas, en una imagen de archivo en un concierto.
El Drogas, en una imagen de archivo en un concierto.
Vocento

"¿Qué habrá visto este hombre en un personaje como yo?", se pregunta el Drogas... Ese hombre es Natxo Leuza, autor de un premiado documental centrado en las peripecias del exlíder de Barricada. Pero la realidad se impone a la leyenda y hoy el Drogas es un abuelo entrañable y un tipo 'sanote' que no responde a su apodo. Lo único que se mete ya este andarín incansable son kilómetros.

Es objeto de un documental, ¿se siente especie en extinción?

Sí, je, je... Como el mamut. Me alegro de haber formado parte de los 80 y sentir que también formo parte de esta época, porque no he parado nunca de trabajar. Si pudiera dar algún consejo, aparte de no ser yo un ejemplo a seguir, sería el del trabajo constante.

'Vivir de rodillas, encerrados como ratas', cantaba. ¿Eso ha sido para usted el confinamiento?

Eran letras contra el sistema que forman instituciones que nos van minando muchos derechos adquiridos. Yo no quiero que la Iglesia o la monarquía reconozcan sus errores, quiero que desaparezcan.

Veo que no le ha abducido el sistema.

No respondo al típico abuelo, aunque tengo dos nietos y ahora soy antes abuelo casi que otra cosa. Es donde más cómodo me encuentro. Cuando vuelvo al barrio de andar tocando por ahí solo quiero estar con mis nietos.

¿Y qué les dice: no sigáis el ejemplo del Drogas?

Ahora mismo no estoy nada puesto en drogas porque es la química la que manda. Pero sigo defendiendo una legalización que conlleve educación y control sanitario y evite que la gente se meta basura.

¿Cómo le ha tratado la pandemia?

Mi madre murió el 2 de abril, diez días después de que cortaran las visitas en la residencia. Parece que no fue de coronavirus porque no tuvo fiebre. La verdad es que estaba ya la pobre como un pajarico. Llevaba más de diez años con alzhéimer. Es duro no poder despedirte, pero no me voy a quejar porque hay gente que lo ha pasado peor. Somos una familia bien avenida y pasamos por la residencia para agradecer al personal el trato recibido.

¿Hay que ser rebelde a los 16 para ser un abuelo apacible a los 61?

No. Yo me siento ahora bastante más punki que en los 80, porque soy más consciente de lo que eso significa. No es estética, es pensamiento y actitud.

Uno se suele aburguesar con los años...

Habría que definir ese concepto. Yo tengo el piso pagado hace tiempo, pero hay cosas que me parecen de mal gusto. Por ejemplo, un chalé.

¿No le perdona el chalé a Pablo Iglesias?

A mí de Iglesias y de Irene Montero lo que me importa es su actitud y su teoría frente a la problemática laboral, la violencia machista o la monarquía. El chalé me parece de mal gusto, pero se lo perdono.

¿En qué se siente pirata?

Esto es más una imagen simpática para los críos. Cuando mis hijos y sobrinos eran pequeños, los metía a los siete en un Renault familiar abollado. Cogía mi trabuco, mi espada del Quijote que me había comprado en La Mancha y les contaba que yo había sido pirata, pero que el oficio había decaído y estaba en el paro. Improvisaba sobre la marcha y ellos alucinaban. Sacaba una bandera pirata por la ventanilla y les daba una vuelta a la manzana. Luego ya cumplieron años y empezaron a atar cabos... Ya no me hacían ni caso.

¿Se ha preguntado alguna vez por qué usted ha sobrevivido y otros se han quedado por el camino?

Viví la explosión de los 80 con la heroína, la cocaína, el speed... Entré en ese mundo pero nunca me he metido un pico porque, al ser asmático, de pequeño me hacían pruebas y me daban 42 picotazos en la espalda. Les cogí miedo a las agujas. Sí consumí cocaína, una sustancia con la que todos nos creemos la 'rehostia', pero tampoco abusé demasiado.

¿Y ahora se pinchará la vacuna?

Cuando digan que toca, habrá que ponérsela. Pero es que yo he pasado el bicho en casa, controlado por el médico. Como ya tuve una tuberculosis, cuando me subió la fiebre a 39 me entró canguelillo. Por suerte, ahí quedó la cosa.

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