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¿Qué es el vaginismo?

Esta respuesta involuntaria del cuerpo puede incluso llegar a interferir en actividades cotidianas como el uso del tampón o la copa menstrual.

El vaginismo implica una contracción de la musculatura vaginal involuntaria.
El vaginismo implica una contracción de la musculatura vaginal involuntaria.
Deon Black (Pexels)

“Disfruto de las relaciones sexuales con mi pareja, pero cuando intentamos realizar la penetración, es imposible. Es como si se cerrara una compuerta y nada pudiera pasar”. ¿Te sientes identificada con esta explicación? Para algunas mujeres resulta imposible o muy difícil realizar la penetración, introducir un dedo o un tampón o incluso realizar una prueba ginecológica. Y es que esto podría ser debido al vaginismo, que se caracteriza por una contracción de la musculatura vaginal que se produce de forma completamente involuntaria.

Según la sexóloga Marta Jesús Camuñas, miembro del Instituto de Sexología y Psicoterapia Amaltea, la persona no es consciente de estar haciendo ninguna presión o contracción de la vagina, sin embargo, se produce automáticamente cuando se va a realizar la penetración o la introducción de un dedo u otro objeto. Pero esto no impide que haya excitación sexual, ni dificultades para sentir placer o tener un orgasmo siempre que las prácticas eróticas no estén relacionadas con la penetración vaginal. 

¿Cuáles son las causas?

Tal y como explica Camuñas, la causa más habitual suele ser el miedo a experimentar dolor, ya sea por experiencias previas en las que se ha podido sentir dolor por motivos completamente diferentes al coito, como la endometriosis, himen rígido o alguna infección genital, o por pensar de forma anticipada, que la penetración va a ser dolorosa. En ambos casos, se podría producir una respuesta de “protección”, en la que la entrada de la vagina se contrae, para prevenir una posible experiencia dolorosa. Otras de las causas pueden ser el miedo al embarazo, actitudes negativas hacia la sexualidad o sentimientos de culpa, haber tenido una educación moral o religiosa estricta o falta de información y educación sexual.

A esto le sumamos que muchas personas no han visto nunca como son sus genitales y les resulta muy difícil diferenciar la vulva (parte externa) de la vagina (parte interna). Por ello cuanto más conozcamos nuestro cuerpo (incluidos los genitales) mejor podremos comprender su funcionamiento y cómo responde ante diferentes situaciones. Una buena forma de comenzar a conocer la anatomía de los genitales podría ser ver ilustraciones, dibujos, imágenes anatómicas o incluso ver la propia vulva con la ayuda de un espejo de mano. La idea es que lo puedas hacer en un momento que estés tranquila y puedas tener intimidad y privacidad para hacerlo.  

¿Qué puedo hacer si me pasa a mí?

"Si te sientes identificada con este tipo de dificultades, no tienes por qué avergonzarte. Lo importante es buscar cuáles son las causas para poder buscar la solución. Empezando por consultar con tu ginecóloga o ginecólogo, quien podrá valorar si existe alguna dificultad ginecológica o no. Si tras la revisión, valora que todo está bien a nivel ginecológico, el siguiente paso sería hablar con una sexóloga o sexólogo quien te ayudará a buscar las causas y encontrar la forma adecuada de solucionarlo. La buena noticia es que el vaginismo suele tener un buen pronóstico si se acude a profesionales", considera la sexóloga.

Aunque alguna vez lo hayas podido oír, Camuñas considera que no es recomendable usar juguetes eróticos para intentar solucionar el problema por ti misma, ya que, si no se utiliza de forma adecuada y bajo la supervisión de un/a profesional, podría tener el efecto contrario al que se busca.

En cuanto a las relaciones eróticas, la especialista asegura que no tienes por qué tener miedo a hablarlo con tu pareja. "Puedes compartir tus sentimientos al respecto y ayudarle a que comprenda que se trata de una respuesta involuntaria muscular y que no tiene por qué afectar a otras áreas como el deseo, la excitación y el placer. Si no que podéis seguir disfrutando de otras formas, como por ejemplo a través de las caricias, los besos, buscando nuevas formas de estimular el clítoris y el pene, o cualquier otra parte del cuerpo que proporcione placer y dejando aparcada por un tiempo la penetración (y la vagina)", concluye.

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