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Sociedad

Tercer Milenio

Aquellos maravillosos inventores

La RCA y Edwin H. Armstrong, una productiva sintonía radiofónica

En los años veinte del siglo pasado, la RCA adquirió la patente del receptor inventado por Arsmtrong. La compañía se convertiría en un gigante y la radio, en la reina de los hogares. 

El ingeniero americano Edwin Armstrong, junto a su mujer y un receptor de radio superheterodino portátil, en Palm Beach, Florida, en 1923.
El ingeniero americano Edwin Armstrong, junto a su mujer y un receptor de radio superheterodino portátil, en Palm Beach, Florida, en 1923.

La Radio Corporation of America (o RCA tal y como es conocida) surgió en 1919 como compañía dedicada a las comunicaciones radiofónicas a partir de la unión de varias de las más importantes compañías eléctricas estadounidenses. Una génesis que tuvo como punto de partida la adquisición por parte de General Electric de la Marconi Wireless Telegraph Co. of America, la filial estadounidense de la británica Marconi Wireless y la única compañía radiofónica capacitada para realizar emisiones trasatlánticas. Una compra promovida por el gobierno federal tras la I Guerra Mundial como una acción estratégica para disponer de una red íntegramente nacional de radiofonía.

Durante sus primeros años, la RCA se enfocó a operar estaciones de radio y a comercializar los equipos fabricados por las compañías que la habían gestado. En este sentido, su primer gran éxito iba a llegar en 1921, cuando realizaba la primera retransmisión deportiva de la historia: el combate por el campeonato mundial de boxeo de los pesos pesados entre Dempsey y Carpentier celebrado en New Jersey.

El padre de grandes inventos radiofónicos

Nacido en Nueva York en 1890, Edwin H. Armstrong estudió ingeniería eléctrica en la Universidad de Columbia, donde pronto dio muestra de su interés y pasión por la radio(fonía). Así, ya un año antes de graduarse, en 1913, desarrollaba un nuevo circuito que permitía una amplificación de la señal mucho mayor. Y que años más tarde iba a implementar en el primero de sus grandes inventos radiofónicos: el receptor superheterodino. Se basaba en el principio de heterodinia, descrito por primera vez por Reginald Fesseden en 1901 y según el cual cuando dos tonos de frecuencia A y B se combinan, el resultado es un tono intermedio cuya frecuencia es A – B. Armstrong aplicó este concepto para diseñar un nuevo receptor capaz de recibir, convertir y amplificar una señal muy débil de elevada frecuencia en una de frecuencia intermedia, al generar él mismo una oscilación de baja frecuencia. Con ello, el receptor superheterodino ampliaba mucho la distancia y el rango de emisión, habilitando una banda del espectro electromagnético mucho más limpio y despejado. 

Esta idea, como el propio Armstrong relataba años después, surgió mientras servía en París como soldado aliado durante la I Guerra Mundial; y, en concreto, en una noche en la que, al presenciar un bombardeo nocturno y lo poco efectivo que resultaba el fuego antiaéreo en esas circunstancias, comenzó a pensar de qué modo se podrían mejorar los métodos de localización de los aviones enemigos. Y que tal vez la respuesta pasaba por la detección de las características ondas de elevada frecuencia que producían los motores de ignición, que al ser tan débiles no podían ser detectadas usando los receptores convencionales.

Tras regresar del conflicto, Armstrong completó su revolucionario receptor, patentándolo en 1920. Y en 1922 la RCA adquiría la patente de Arsmtrong en otra decisión estratégica que iba a suponer un decisivo impulso para convertirse en una de las más poderosas e influyentes compañías eléctricas y electrónicas del siglo XX. Ya que a partir de ese momento, y hasta la actualidad, el receptor superheterodino iba a ser un estándar de todos los nuevos equipos al facilitar la sintonización, reducir la estática y eliminar la necesidad de voluminosas antenas. Todo lo cual propició el definitivo 'boom' de la radio, al dar lugar a un nuevo tipo de receptores, en esencia, los modernos aparatos de radio, que permitían disfrutar de una emisión sonora de calidad, lo que supuso el surgimiento de las emisoras musicales. Además, ya podían instalarse en el salón, convirtiéndose en los reyes de la estancia -amén de un aparato indispensable en todos los hogares-.

Equipos de radio, fonógrafos y tocadiscos

En 1926, la RCA adquiría diversas estaciones radiofónicas a lo largo de toda la costa este y creaba la primera red de emisoras de EE. UU., la NBC. Y en 1928 la compañía daba un ambicioso paso más al entrar en la industria cinematográfica creando la productora RKO para realizar películas sonoras. Finalmente, en 1929, el mismo año en que la NBC retransmitía para millones de oyentes la vuelta del aviador Charles Lindberg, la RCA adquiría por 154 millones de dólares la firma de fonógrafos y discos Victor Talking Machine Co. (Rebautizándola como RCA-Victor); y con ello dos de las marcas más famosas de todos los tiempos: La Voz de su amo y Nipper. 

A través de su nueva división –y con el as en la manga de poseer la patente del receptor superheterodino-, la RCA comenzaba a fabricar y comercializar sus propios equipos de radio, fonógrafos y discos convirtiéndose en pocos años en uno de los mayores fabricantes de electrodomésticos del mundo. Así, en 1930 sacaba al mercado el primer tocadiscos eléctrico y en 1931 el primer disco de vinilo de 33 rpm que aunque en un principio constituyó un fracaso debido a su elevado precio, con el tiempo iba a convertirse en un 'clásico' de los medios de almacenamiento y comercialización de música.

Entre tanto, y tras inventar el receptor superheterodino, Armstrong se había enfrascado en la búsqueda de una solución para uno de los grandes problemas de la emisión radiofónica, la eliminación de la estática y, con ello, la consecución de una señal con menos interferencias y de mayor calidad. La encontró con el desarrollo de la frecuencia modulada (FM), un nuevo método de transmisión en el que la señal no se modulaba mediante la amplitud, sino variando ligeramente la frecuencia de la emisión. Con ello superaba las referidas limitaciones. Sin embargo, para que la frecuencia modulada resultase una realidad, era necesario ampliar veinte veces la banda de emisión utilizada hasta entonces por las emisoras de AM. 

Tras patentar el sistema de frecuencia modulada, en 1933, Armstrong intentó que la RCA se implicase y apoyase su nuevo proyecto a fin de llevarlo a la práctica. Sin embargo, y a pesar de la favorable opinión del departamento de Ingeniería de la compañía, el riesgo que suponía tanto económico como legal llevó a la compañía a desestimar la propuesta, en lo que supuso un error de cálculo, ya que Armstrong persistió en su empeño y de forma independiente consiguió crear una red piloto o experimental de emisoras FM. El resultado fue tan favorable que en 1940 el Gobierno autorizaba las emisiones comerciales en FM, que en poco tiempo desbancarían a las de AM. Pero esa ya es otra historia.

Y llegó la tele

Uno de los principales motivos que llevó a la RCA a rechazar la oferta de Armstrong fue que esa misma época, principios de la década de los treinta, ya había arriesgado 50 millones de dólares, invertidos en el proyecto –liderado por el ingeniero Vladimir Zworykin- de un nuevo aparato que prometía revolucionar las comunicaciones: la televisión. En 1938, el esfuerzo se plasmaba en la invención del primer televisor eléctrico. En 1939 y en el marco de la Feria Mundial de Nueva York, se efectuaba la primera retransmisión experimental y poco después la RCA comenzaba a comercializar los primeros aparatos de televisión. Tras el 'interruptus' que marcó la II Guerra Mundial -en la que la RCA colaboró de forma decisiva con el esfuerzo militar, lo cual le llevó a crear sus propios laboratorios de investigación y desarrollo, los RCA Research Laboratories, que se constituirían en uno de los motores de la compañía-, la RCA se volcó de nuevo en introducir la televisión en la sociedad con la creación de una rama televisiva de la NBC y la comercialización de televisores asequibles, a la vez que seguía perfeccionando las emisiones de televisión. Un esfuerzo que tuvo su recompensa cuando, en 1953, EE. UU. adoptaba como estándar nacional su tecnología de televisión electrónica en color compatible con el blanco y negro, desbancando al resto de competidores. Ello suponía que tanto las cámaras de grabación como el resto de material de estudio fabricados por RCA se convirtieron en el equipo estándar de la mayor parte de emisoras de televisión. Y a ello se sumó que, un año después, la RCA sacaba a la venta el primer televisor electrónico de color. Así, casi de forma inmediata, la televisiva se convirtió en la línea de productos más rentable y lucrativa de la RCA.

Dos realidades contrapuestas

A partir de 1950 y hasta la década de los ochenta, a la RCA le tocó vivir dos realidades contrapuestas. Por un lado, su laboratorio de investigación produjo inventos e innovaciones fundamentales para el desarrollo tecnológico como circuitos integrados para ordenadores, el microscopio electrónico, las pantallas de cristal líquido, el conector jack, el disco de 45 rpm, etc. Pero al mismo tiempo, la creciente competencia, procedente sobre todo de Oriente, propició que las ventas de sus equipos de comunicaciones -y con ello los beneficios- cada vez fueran menores y surgiesen las primeras dificultades económicas. A lo que hay que añadir los fracasos que supuso para la compañía la incapacidad para liderar o competir tanto en el mercado de la informática como en el del reproductor de vídeo.

Todo ello desembocó en que, en 1986, la RCA fuese vendida por unos 6.000 millones de dólares a la General Electric Co. Que a su vez vendió la mayor parte de las antiguas divisiones de la RCA a otras compañías, quedándose sólo con la NBC. Así pues, a día de hoy RCA es solo una marca comercializada por Thomspon S.A. en el mercado de la electrónica y por Sony en el mercado discográfico.

Miguel Barral es técnico del Muncyt

Esta sección se realiza en colaboración con el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología

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