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Los españoles gastan 2.000 millones de euros anuales en dietas milagro 

Las personas con bajos ingresos, los jóvenes y las mujeres siguen más este tipo de regímenes alimenticios.

Una dieta equilibrada mejora la salud y ayuda a prevenir enfermedades.
Una dieta equilibrada mejora la salud y ayuda a prevenir enfermedades.
Pixabay

El negocio de las dietas milagro, que prometen adelgazar sin apenas esfuerzo, reporta pingües beneficios. Los españoles gastan más de 2.000 millones de euros al año en este tipo de regímenes alimenticios, según un estudio de la Academia Española de Nutrición y Dietética y la Fundación Mapfre. El informe 'Dietas milagro y sociedad española', presentado hoy, sostiene que un 22% de los ciudadanos ha llevado alguna vez estos planes de comida que, en la mayoría de los casos, según la opinión de los encuestados, "no funcionan" y "son bastantes peligrosos para la salud". Según los expertos, esta proporción supone una estimación a la baja, pues cuando se pregunta a los participantes en la investigación si conocen a alguien que los haya seguido el porcentaje llega casi a la mitad (45%).

El estudio, elaborado a partir de 2.600 entrevistas a españoles entre 18 y 65 años, subraya que las personas que más realizan este tipo de dietas son en su mayoría mujeres y jóvenes, así como individuos que viven con bajos ingresos y que tienen un menor nivel educativo. Este último grupo de población es el que con mayor frecuencia se adhiere a este tipo de dietas, casi siempre por recomendación de un comercial.

Lo lucrativo de las dietas milagrosas se basa en los productos asociados que se venden. De hecho, hay todo un mercado de productos y programas que, que, sin ser necesarios para conseguir los objetivos, se comercializan como si lo fueran. Un 56% de los entrevistados los han adquirido. En muchas ocasiones son presentados por personajes famosos que aseguran haber logrado una esbelta figura gracias al plan dietético publicitado. Unas veces es un comercial el que aconseja la ingesta de alimentos especiales, aunque también y en igual medida lo hacen los profesionales sanitarios.

El principal canal de compra es la herboristería o una tienda 'ad hoc', seguido de la farmacia e internet. Sólo un 15% adquiere el producto en la consulta de un profesional sanitario. Las personas con bajos ingresos, los jóvenes y las mujeres siguen más este tipo de regímenes alimenticios

La tipología de las dietas milagro es variopinta, pero a grandes rasgos se dividen en hipocalóricas desequilibradas, disociadas y excluyentes. Las más extendidas y que reclutan más adeptos son la Dukan, la de Montignac o la Atkins, aunque hay un sinfín de ellas como las del Doctor Prittikin, del Doctor Haa, de Scardale, de los Astronautas, de Hollywood, de la Proteína Líquida, de Hay.

En algunos casos, dice el informe, "se exageran las propiedades de algunos alimentos, nutrientes o de un patrón de consumo", sin que haya una evidencia científica que respalde las supuestas propiedades. En cuanto a la percepción de efectos adversos, el 59% de los que hicieron dieta no apreciaron consecuencias negativas, mientras que el 33 % sí lo notó.

El 81% de quienes han realizado una dieta milagro ha seguido entre uno y tres regímenes alimenticios de media en los últimos años. La mayoría los cumple entre una semana y un mes (40%), en tanto que un 31% dura entre y cuatro meses. Según el informe, el porcentaje de personas que dedican más tiempo a secundar la dieta milagro se incrementa ligeramente con la edad.

Este fenómeno acontece en un contexto en el que el sobrepeso y la obesidad crecen en la población adulta e infantil, tanto en España como en el resto de la UE, "con el agravante de que en las últimas tres décadas no se han desarrollado iniciativas nacionales que puedan considerarse exitosas para su prevención o contención". El exceso de peso se asocia a un mayor riesgo de diabetes tipo 2, cáncer e hipertensión, es un factor de riesgo en las enfermedades cardiovasculares y, además, es responsable del incremento de la mortalidad por todas las causas.

Una de las consecuencias de estas dietas es el denominado "efecto yo-yo", que consiste en la recuperación rápida del peso perdido (o incluso más) y su consecuente abandono. El presidente de la Academia Española de Nutrición y Dietética, Giuseppe Russolillo, sostuvo que los efectos adversos suelen aparecer a medio o largo plazo y no se asocian a la dieta. "Si se presentaran a los cuatro días nadie haría dietas milagro", alegó.

Es difícil averiguar si la crisis sanitaria ha incrementado en la población una ganancia de peso. Es obvio que la reclusión ha impedido el ejercicio físico y favorecido la ansiedad, lo que a veces alienta la ingesta de alimentos. Pero también es verdad que durante esa etapa se han consumido más productos frescos, se ha cocinado más en casa y se ha comido en familia.

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