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Sociedad

Cómo y cuándo desinfectar las zapatillas deportivas o los zapatos

Para proteger la residencia particular cuando se vuelve de la calle hay que seguir unos pasos muy simples y rápidos.

Zapatillas deportivas sucias
Zapatillas deportivas sucias
Pixabay

La suela de los zapatos o zapatillas deportivas es un lógico recogedor de impurezas al caminar por la calle. Desinfectarlas y extender esa limpieza al resto del calzado es sencillo y eficaz a la hora de prevenir cualquier problema de salud derivado de este hecho; a muchos les sonará a exageración, pero la realidad del día a día marca nuevas costumbres y ofrece imágenes que han pasado de ser extrañas o insólitas a cotidianas y perfectamente asumidas por la mayor parte de la población. Las toallitas húmedas y el desinfectante hidroalcohólico son las armas más útiles para llevar a cabo este proceso con detalle.

Para empezar, y como gesto fundamental, hay que quitarse los zapatos en la puerta y dejarlos ahí o llevarlos a un espacio abierto, como una terraza o un patio trasero. Después se debe aplicar el desinfectante hidroalcohólico con un paño desechable, o bien recurrir a las toallitas húmedas. Más radical es el uso de lejía en dilución 1:50 (que equivale a un tapón de lejía por litro de agua) para la suela. En cuanto a la superficie de zapatos o deportivas, es preferible la toallita o el hidrogel, según el material del que esté hecho el calzado.

En caso de que el zapato lleve cordones, lo correcto es quitarlos y sumergirlos en un recipiente con agua y un tapón de alcohol. Se limpian los agujeros de los cordones con hidrogel y se deja secar. El último paso es fregar con agua desinfectada (con dilución de lejía o líquido friegasuelos) el lugar donde se depositaron los zapatos o zapatillas para realizar todo este proceso. Nada de esto garantiza el 100% del éxito en la maniobra, pero es mucho mejor andar por un 90 que por un 10. El objetivo está claro: extremar la higiene y la precaución.  

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