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Sociedad

Muere el filósofo argentino Mario Bunge a los 100 años

El también físico visitó en 2009 Zaragoza, donde impartió varias conferencias y concedió una entrevista a HERALDO. 

Mario Bunge (Buenos Aires, 1919), el miércoles en el Hotel Palafox de Zaragoza, ciudad en la que ofreció varias conferencias.
Mario Bunge (Buenos Aires, 1919), en Zaragoza en 2009, ciudad en la que ofreció varias conferencias.
QUICO GIMENO

El físico y filósofo argentino Mario Bunge ha fallecido este martes a los 100 años de edad en Montreal, ciudad canadiense en la que residía. Se trata de uno de los científicos más citados de la historia.  

Bunge recibió en 1982 el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades. Aunque nació en Buenos Aires en 1919, llevaba en Montreal desde 1966, donde fue profesor de lógica y metafísica en la Universidad McGill. También dio clases de física teórica y filosofía, primero en la Universidad de La Plata y luego en la Universidad de Buenos Aires.

Bunge siguió dando entrevistas y escribiendo libros hasta el final para luchar contra las pseudociencias. En 1960 publicó La ciencia, su método y su filosofía, libro en el que explica las bases del método científico. Bunge tabién publicó una docena de libros sobre filosofía de la ciencia y epistemología. Pero este no era su único tema de interés, ya que entre sus publicaciones constan libros sobre física teórica, psicología, matemáticas y ontología.

En mayo de 2009, Mario Bunge impartió en la capital aragonesa tres conferencias, dos de ellas en la Universidad de Zaragoza, que llevaban por título Filosofía del progreso científico, ¿Qué es la mente y cómo deberíamos estudiarla? (en la Facultad de Filosofía y Letras), y Tres enfoques de los problemas científicos: globalista, individualista y sistémico (en la Facultad de Ciencias).  En aquella visita a Zaragoza, concedió una entrevista a HERALDO DE ARAGÓN, en la que, en su línea habitual de decir sin tapujos lo que pensaba,  calificó a Heidegger de charlatán y arremetió contra el psicoanálisis y la comercialización del deporte. 

Entre las reflexiones que dejó en aquella entrevista también descata su tirón de orejas a los políticos: "Para hacer algo concreto hace falta tener una visión, y la mayor parte de los políticos carecen de ella. Su horizonte son las próximas elecciones, no tienen planes a largo plazo. Hace falta diseñar y poner en práctica proyectos nacionales, que entusiasmen a la gente, que les devuelvan la fe, la esperanza y las ganas de trabajar y contribuir a salvar al país. Para hacer eso hace falta tener visión, hace falta filosofía política".

Bunge fue autor de una abundante producción filosófica centrada la Metodología y Filosofía de la Ciencia tras recibir una formación de corte humanista y filosófica basada en la lectura de los clásicos de la literatura y de autores como Hegel, Marx, Freud y Rusell, de los que más tarde se distanciaría críticamente.

Procedente de una familia alemana emparentada con españoles oriundos del País Vasco y de Asturias, estudió física y matemática en la Universidad Nacional de La Plata, y tras ser el cofundador en 1944 de la prestigiosa Asociación Física Argentina vio truncada su carrera universitaria a causa de sus compromisos éticos y políticos.

A la caída de Perón, fue reincorporado en la Universidad de Buenos Aires y nombrado catedrático de Física Teórica y de Filosofía de la Ciencia hasta que abandonó su país en 1963 y pasó por universidades norteamericanas y alemanas. Se instaló finalmente en 1966 en la Universidad McGill de Montreal, Canadá.

Fundador de la revista de filosofía Minerva (1944-45), fue cofundador de la Asociación Rioplatense de Lógica y Filosofía Científica (1956), de la que fue presidente. Irrumpió como autor en 1959 en el campo de la Teoría de la Ciencia con su obra "Causality: The Place of the Causal Principle in Modern Science", traducida a siete idiomas, y en la que defiende un principio ampliado del determinismo en la ciencia moderna.

En 1967 publicó su tratado de teoría de la ciencia, "Scientific Research", traducido dos años después al castellano, y cuya repercusión entre los estudiosos de la filosofía de la ciencia ha sido notoria.

Entre sus obras en lengua castellana destacan además "Teoría y realidad", "Filosofía de la física", "Epistemología, Materialismo y ciencia", "El problema mente-cerebro" o "Economía y filosofía" y entre 1969 y 1989 Bunge trabajó en la construcción de un sistema filosófico que abarca la ontología, la semántica, la teoría del conocimiento, la filosofía de la ciencia y de la tecnología, la teoría de valores y la ética.

Distinguido con dieciséis doctorados honoris causa y cuatro profesorados honorarios, en 2009 recibió el Guggenheim Fellowship y en 2014 el Premio Ludwig von Bertalanffy después de que en 1982 le fuera concedido el premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en la segunda edición de los galardones que llevan el título del heredero de la Corona española.

El jurado destacó su contribución al análisis y fundamentación de teorías en el campo de las Ciencias Naturales y Sociales con una larga serie de trabajos que vienen influyendo grandemente en la investigación que se realiza en estas materias tanto en España como en Hispanoamérica”, según recogía el acta.

Tras conocer el fallecimiento de Bunge, la directora de la Fundación Princesa de Asturias, Teresa Sanjurjo, ha mostrado su pesar por la muerte de "uno de los filósofos y pensadores más influyentes del siglo XX, con una obra fecunda, una intensa y fructífera labor docente e investigadora y un amplísimo y profundo conocimiento".

Según Sanjurjo, obras como el "Tratado de Filosofía" son un ejemplo de la trascendencia de su labor y un símbolo de los valores que se le reconocieron con el premio y recuerda "con más intensidad que nunca" su magnífica obra, su dedicación y sabiduría, "así como la muy positiva influencia que su obra ha tenido en otros investigadores y profesores de todo el mundo".

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