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Sociedad

Tercer Milenio

entrevista

José Miguel Viñas: "Temporales extremos que te afectan: esto es el cambio climático"

Físico y divulgador de las ciencias atmosféricas (Madrid, 1969), José Miguel Viñas es meteorólogo de Meteored y colaborador de RNE. También divulga desde su web. En redes es @divulgameteo. Recientemente, presentó en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza su último libro, 'Conocer la Meteorología. Diccionario ilustrado del tiempo y el clima'.

José Miguel Viñas, meteorólogo y divulgador, en el aula magna del Paraninfo de la Universidad de Zaragoza
José Miguel Viñas, meteorólogo y divulgador, en el aula magna del Paraninfo de la Universidad de Zaragoza
Aránzazu Navarro

La borrasca Gloria nos ha dado el último susto.

Dio lugar a un temporal que se mantuvo, por eso fue una situación larga y complicada, bastante extrema a nivel meteorológico. Teníamos al Norte, en las Islas Británicas, un anticiclón también extraordinario por la alta presión que generó. Sin ese anticiclón ahí no hubiera habido un temporal de tanto viento y oleaje tan violento como el que se ha registrado. Al margen de nevadas, lluvias, etc.

¿El clima del siglo XXI va a ser así: de susto en susto?

Hay bastantes posibilidades, porque así lo apuntan las proyecciones, de que el clima se vuelva más extremo y estamos empezando a verlo. Esto que está ocurriendo es una consecuencia de lo que ya se viene diciendo desde hace muchos años: se está calentando la Tierra y la dinámica atmosférica está empezando a responder a ese calentamiento. Hasta ahora notábamos que subía la temperatura, empezaba a haber algún fenómeno extremo..., pero no de la magnitud que se está viendo ahora. Desde el año pasado ya es más claro que el cambio climático se está produciendo. Hasta hace unos años, ocurría algo extraordinario y se dudaba de la vinculación con el cambio climático. Ahora se ve claramente que no se puede separar una cosa de otra. No podemos explicar estas cosas que estamos viendo, y no solo aquí, sino en otras partes del mundo, sin entender que la temperatura de la Tierra está subiendo y eso está empezando a alterar los patrones de comportamiento a nivel atmosférico.

Vamos, que tenemos el cambio climático ante los ojos.

Exacto. Y puede que haga reaccionar a la gente. Cuando es algo que a lo mejor ocurre, una proyección climática, la gente no lo ve y piensa que es algo lejano. Los hielos se funden en los polos, y los polos están muy lejos; la gente no reaccionaba. Ahora que este último temporal ha afectado a miles de personas directamente y los científicos lo están anunciando desde hace tiempo, van a tomar conciencia de que esto es el cambio climático. Te está afectando, va a tener consecuencias y si no se actúa, irá a más.

¿Debemos irnos acostumbrando a fenómenos no solo extremos sino más frecuentes?

A eso apuntan las proyecciones. El clima se está volviendo más extremo y estas situaciones meteorológicas van a ser más frecuentes. Estamos en una región del mundo vulnerable porque nos afectan estos temporales atlánticos que últimamente son bastante virulentos; tenemos sequías recurrentes en nuestro país que, si el clima se hace más extremo, incidirán más; los ciclones tropicales que empiezan a acercarse cada vez más al continente europeo son otro signo de que está cambiando la dinámica atmosférica. Son factores que nos van a ir afectando cada vez más y hay que estar alerta. 

¿Nos vamos a quedar sin playas en el Mediterráneo?

El problema no es solo que suba el nivel del mar, sino los temporales. Si cada vez son más frecuentes y violentos, mayor será el impacto en el litoral. En nuestro país, una de las principales fuentes de ingresos es el turismo, vendemos playa y es tremenda la inversión que hay que hacer para recuperar –llevando arena de otros sitios– playas que un temporal como este literalmente ha engullido.

¿La nieve en el Pirineo será un recuerdo de postal?

Pueden producirse nevadas grandes como las que hemos visto, pero el problema es la subida inexorable de las temperaturas. En las estaciones de esquí cada vez tiene que hacer más inversión en cañones de nieve y a veces no pueden utilizarlos porque hace falta una temperatura mínima para que, al poner en marcha el cañón, se forme una primera capa de nieve artificial sobre el suelo frío.

Tampoco las estaciones del año son lo que eran.

Las estaciones se desdibujan y esto lo percibe muy bien la gente que trabaja en el campo. Todas las labores agrícolas están adaptadas a los ciclos de la naturaleza. Siempre ha habido años con rarezas, no se cumplen siempre los patrones perfectos: que en marzo hay viento, en abril llueve..., nunca es igual. Pero una cosa es que haya variaciones y otra que se trastoquen totalmente las estaciones, que es lo que está pasando ahora. Podemos tener una buena parte del invierno con temperaturas que no son ‘normales’ y que vengan de repente dos semanas con el tiempo más infernal que nos podamos imaginar, como ha pasado ahora por ejemplo en zonas de Aragón, como Teruel. Con nevadas que no recuerdan ni los más viejos del lugar, cuando hasta hace unos días no había signos de tiempo invernal. Es un síntoma del clima extremo al que nos estamos dirigiendo.

Calentamiento global, cambio climático, crisis o emergencia climática... ¿Cómo llamamos a esto tan gordo que nos pasa?

Soy partidario de seguir hablando de cambio climático. Ha habido una saturación de información tras la Cumbre del Clima y si seguimos machacando desde los medios con la emergencia climática -que nos lleva casi a un apocalipsis climático, estamos ya cerca de usar ese término-, puede ser contraproducente, a lo mejor hay un momento en que la gente desconecta.

¿Hemos sabido comunicar la crisis climática?

Cuando no se veía de manera tan evidente, es difícil convencer de que eso que está empezando a ocurrir en sitios lejanos nos va a afectar; ahora es más fácil porque tenemos muchos ejemplos en el día a día para poder usar. Lo que ha fallado es que ha habido una desconexión entre los científicos que estudian el cambio climático y los medios de comunicación y la sociedad. Los medios han transmitido muchas investigaciones de ciencia, pero hasta hace poco la ciencia del clima se ha visto como algo que no está al alcance del público. El mensaje de los científicos no ha calado en la población, por eso la divulgación es tan importante.

¿Qué papel desempeña Greta Thunberg

No está mal que haya aparecido alguien así porque es una llamada de atención para muchas personas en medio de la nebulosa de información sobre el cambio climático. Ha generado una movilización, pero, de momento, no ha conseguido lo que se persigue: un cambio drástico de políticas. No tengo claro qué recorrido tendrá ese movimiento estudiantil. Si en dos o tres años va a ir a más y no les va a quedar más remedio a los dirigentes que actuar, olvidándose de los beneficios, de sacar tajada, que es lo que mueve la geopolítica a nivel mundial. 

¿Qué deberíamos hacer como sociedad y qué estamos haciendo? Porque es un reto global.

Hay que tomar conciencia de que cualquier cosa que hagas en el día a día tiene un impacto en la Tierra. No soy muy partidario de las prohibiciones y de los cambios drásticos de tu modo de vida porque es imposible. Por mucho que tú quieras, no puedes, de un día para otro, comer de otra manera, no viajar en avión o no tener nada de plástico. No se puede, estamos todos atrapados en el sistema. Pero puedes tomar conciencia y, poco a poco, ir cambiando tus hábitos. Y puede funcionar el efecto contagio en tu entorno. Por ejemplo, si sabemos que el transporte mundial es el principal foco emisor de gases invernadero a la atmósfera -más incluso que la industria y similar a la agricultura y los cambios de uso del suelo-, tal vez nos pensemos dos veces si la mejor forma de comprar es a través de Amazon y que te lo traigan todo. Eso tiene un impacto, una huella de carbono. Sin ir más lejos, mi libro lo distribuye Amazon y tengo una duda interna que me hace reflexionar. Hay que convencerse de que hay otra manera de vivir que no es peor ni mucho menos. La clave está en reducir el consumo. Ahora se habla mucho de las nuevas energías, de pasar a renovables, pero, al final, si no reducimos el consumo, la población mundial va a seguir creciendo y, aunque hagamos esta transición energética o ecológica, seguiremos teniendo el problema . La única manera de frenar las emisiones es ir transformando nuestra manera de producir energía pero, a la vez, reduciendo el consumo. Son las dos claves. No puedes concebir un mundo igual que el de ahora pero en el que todo sea eléctrico. Eso, al final, si echas las cuentas, tiene un impacto igual o mayor que el actual.

¿Y realmente estamos a tiempo?

Creo que todavía hay margen: las siguientes dos o tres décadas. Pero cada año que pasa va a costar más. En esta última cumbre, que no tenía por qué ser la definitiva, se vio la situación a nivel mundial. Mientras la economía mundial no vaya al unísono, va a ser complicado. Si Estados Unidos o China no hacen nada, por mucho que hagamos el resto del mundo, va a costar reducir las emisiones.

La meteorología es la ciencia con mayor presencia en la vida cotidiana, en los cuartos de estar y en los ascensores. Desde la tele y la radio nos hablan de isobaras y ciclogénesis explosiva y nadie se asusta. ¿Es un caballo de Troya de la divulgación de la ciencia?

Es un tema de conversación cotidiana, no como otras ciencias. A la gente le gusta entenderlo, por eso unos espacios informativos en principio solo dedicados a informar de la predicción se han convertido es espacios de divulgación: te informan pero te explican, y eso es fantástico. Es una manera de acercar la ciencia, aunque sea meteorológica, a la población, y en horarios de máxima audiencia. Ojalá los geólogos o los botánicos tuvieran su espacio diario para hablar de piedras o de plantas. Los meteorólogos lo tenemos, y es un privilegio.

¿Dónde está el límite de los pronósticos fiables? ¿Podrá romperse?

Hay un límite de predictibilidad, pero no es fijo, depende del tipo de situación meteorológica. A veces se puede predecir hacia el futuro, porque hay poca incertidumbre, incluso a 7, 8 o 9 días vista; por ejemplo cuando tenemos altas presiones, los anticiclones son muy estáticos y todos los modelos se ponen de acuerdo. Cuando hay situaciones dinámicas, como la de la borrasca Gloria, ya hay mucha disparidad de unos modelos a otros y eso es incertidumbre. Para precisar si va a nevar en una zona pequeña dentro de cuatro días, si eres categórico, te arriesgas. Pero los modelos están siempre mejorando y la población lo percibe. Las predicciones son cada vez más certeras y anuncian las situaciones extremas.

¿Por qué cuesta tanto predecir el comportamiento de la atmósfera?

La atmósfera es un sistema caótico, actúan tantos factores sobre ella que uno de ellos puede desencadenar cambios repentinos que hagan que la evolución atmosférica vaya por otros derroteros y, por muchos datos que tengamos, no tenemos un control absoluto sobre todos los factores. Siempre hay factores locales, que luego se amplifican, que pueden trastocar una predicción. Por eso hay variaciones entre los modelos. En la circulación de la alta atmósfera, todos los modelos van más o menos igual. El problema es en superficie, donde entra la complejidad. Hay modelos que tiene el relieve mejor modelizado, a costa de que no lo estén otros procesos termodinámicos, porque todo tiene un coste de cálculo. Cada vez son más finos los pronósticos porque cada vez integran más cosas, pero ninguno te puede localizar una tormenta en un punto y a una hora determinada.

En el diccionario ilustrado sobre el tiempo y el clima que acaba de publicar, 'Conocer la meteorología', despeja dudas. ¿Nos liamos mucho con los términos meteorológicos?

Empezando por el propio término; es muy habitual la errata 'metereología'. Luego está la confusión entre tiempo y clima; unas condiciones meteorológicas en un momento dado se identifican con condiciones climatológicas. El clima y el tiempo son conceptos con una línea difusa de separación: ambos ligados al comportamiento de la atmósfera pero con escalas temporales distintas. Por ejemplo, si yo viniera por primera vez a Zaragoza un día en que caen 50 litros por metro cuadrado y nunca vuelvo y digo “el clima de Zaragoza es lluvioso", porque es lo que he visto, claramente cometería un error. Necesito estar en Zaragoza mucho tiempo para ver cuál es su clima. Porque puede llover un día muy fuerte pero no es lo habitual. Tampoco  se puede decir “durante el partido las condiciones climatológicas fueron perfectas”.

En sus 2.000 entradas, también incluye localismos y términos coloquiales. ¿Algún término aragonés que aporte precisión?

En Aragón tenéis el cierzo como viento regional importante. Me gusta mucho dorondón, esa niebla fría que provoca que se forme una capa de hielo en las plantas; tiene cierta musicalidad. El viento del nordeste lo llamáis guara, porque parece que proviene de esa sierra prepirenaica. Nebuscarda, una nevada que tiñe el sueño de blanco. Algarazo, un chubasco. El fagüeño, el viento cálido que funde rápidamente la nieve, que viene del 'foehn', que a su vez viene del 'favonius' romano, el viento templado del oeste. Cuando uno bucea en los términos locales se encuentra con términos antiguos que nos remontan a la época clásica. Pasa en Aragón y en otras regiones el país; hay un poso de historia que queda reflejado en el vocabulario. Aragón tiene gran riqueza. Donde mas variedad se encuentra es en Cantabria y León, seguidos de Aragón y la zona del mediterráneo, con muchos vientos, y Andalucia por su variedad. Hay curiosas conexiones entre la meseta y la costa; en Cantabria hay términos de origen castellano.

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