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Sociedad

educación

'Karate Kid', emoción y empatía en el aula

Un proyecto interdisciplinar de innovación educativa, centrado en el Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP), puesto en marcha en el CPI Rosales del Canal de Zaragoza

En el kárate, como en la educación, se trabaja el cuerpo y la mente
En el kárate, como en la educación, se trabaja el cuerpo y la mente
CPI Rosales del Canal

En 4º de primaria del CPI Rosales del Canal de Zaragoza hemos realizado el proyecto interdisciplinar ‘Karate Kid’, centrado en la metodología del Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP), que permite relacionar aprendizajes contextualizados, favorecer su comprensión y percibir la utilidad de lo aprendido. La idea surgió cuando pedimos a nuestros alumnos que propusieran temas, cuentos o historias, que les gustaría trabajar; el aprendizaje sería más significativo y motivador si partía de sus propios intereses. Y así nació ‘Karate Kid’, una historia apropiada para trabajar contenidos y valores de forma interdisciplinar. Incluso se prestaba a introducir el componente físico y de movimiento corporal, que tanto les gusta, para lograr su desarrollo integral.

Pero no todo es fácil

Además del cuento para niños, esta historia nos brinda la posibilidad de conectar con los alumnos a través del cine, importante recurso educativo y fuente de conocimiento. Nos centramos en la película de 1984, protagonizada por Ralph Macchio y la comparamos con la versión de 2010, cuyo protagonista es Jaden Smith. En esta historia, el joven Daniel LaRusso se muda con su madre a Los Ángeles, California. Allí empieza una nueva vida y tendrá que adaptarse a los cambios. Tras sufrir acoso escolar, se vuelca en el kárate, gracias a la ayuda del señor Miyagi, un anciano conserje japonés, que le enseña ese arte marcial milenario. Pero no todo es fácil. En su primera clase, Daniel tendrá que limpiar coches, pintar la casa y encerar el suelo.

Se trata de un argumento que nos emociona, sobrecoge y nos hace empatizar con su protagonista, aspectos claves en la educación. Y ofrece oportunidades para desarrollar diferentes competencias, valores y actitudes –respeto, compañerismo, trabajo en equipo, esfuerzo, espíritu de superación y perseverancia para conseguir sus retos, asertividad, empatía, autocontrol...–. En el kárate, como en la educación, se trabaja el cuerpo y la mente, la inteligencia intrapersonal y la interpersonal, el interior y el exterior, por lo que tiene múltiples aplicaciones didácticas. Además, el hecho de que el protagonista cambie de ciudad y vaya a un nuevo colegio permite que los alumnos desarrollen su empatía, poniéndose en su lugar, al tiempo que aprenden cómo deben acoger a un nuevo compañero, fomentando así la inclusión.

Debemos darles herramientas para que aprendan a convivir y a relacionarse con los demás y con todo lo que les rodea –familia, amigos, naturaleza, maestros...–.

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