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Sociedad

educación

El lenguaje secreto de tus hijos en las redes sociales

El Club de Malasmadres y Movistar crean #TenemosLike, un glosario con expresiones como ‘crush’, ‘LOL’ o ‘swagger’, que utilizan niños y adolescentes en la redes sociales y que desconocemos los adultos.

Las redes sociales forman parte de su día a día. Y saber cómo se expresan en ellas puede ser de gran ayuda para acompañarlos, prevenir y solucionar problemas
Las redes sociales forman parte de su día a día. Y saber cómo se expresan en ellas puede ser de gran ayuda para acompañarlos, prevenir y solucionar problemas
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Se cobijan a la sombra del Club de Malasmadres. Y son tan ‘malas’, tan ‘malas’, que su preocupación les ha llevado a crear, apoyadas por Movistar, #TenemosLike, un portal que aloja un glosario con la definición de términos y expresiones como ‘crush’, ‘LOL’ o ‘swagger’, entre otras muchas, que usan niños, niñas y adolescentes a diario para comunicarse a través de la redes sociales, y cuyo significado desconocemos los mayores. Una iniciativa que nació, precisamente, "con el objetivo de ayudar a las familias a educar en el buen uso de la tecnología. Y esto implica tener cultura digital y conocimientos sobre lo que está ocurriendo en la red, lo que, a su vez, nos obliga a madres y padres a ponernos al día en cuanto a tecnología. Porque creemos que es fundamental que adultos y jóvenes hablemos el mismo idioma". Lo dice Laura Baena, impulsora del proyecto #TenemosLike y fundadora del Club de Malasmadres, una comunidad que aglutina a más de 600.000 madres en redes sociales, convertida, hoy, en altavoz de toda una generación de adolescentes, de sus problemas e intereses. Un nutrido club, fruto de un "sentimiento individual" que Baena tuvo al ser madre, cuando se dio cuenta de que la maternidad era bien distinta a lo que le habían contado. "Cuesta darte cuenta –añade– de que no eres ni serás la madre perfecta, con esa paciencia infinita que habías ideado en tu cabeza".

«Debemos entender y hablar el mismo idioma que utilizan nuestros hijos en el entorno digital»

Para compartir esas anécdotas diarias de ‘malamadre’ "olvidadiza", que no quería renunciar a su carrera profesional ni a sus metas personales, "empecé a desahogarme en Twitter –matiza–, en una cuenta que llamé ‘Malasmadres’". Pero pronto se dio cuenta de que no estaba sola. Y esos primeros tuits "lanzados con mucha ironía y humor" dieron paso a un colectivo de madres, "con el objetivo de romper el mito de la madre perfecta y luchar por no renunciar", comenta.

Presumen de ser ‘Malasmadres’ con mucho sueño, poco tiempo libre, "alergia a la ñoñería" y ganas de cambiar el mundo. "Tenemos una lucha social –sentencia–: la conciliación, porque no queremos renunciar a nuestra carrera profesional ni tampoco a ver crecer a nuestros hijos e hijas".

‘Buenoshijos’ y ‘buenashijas’

Algunas de las palabras recogidas en #TenemosLike saltaron a la palestra, precisamente, a partir de comentarios de ‘malasmadres’, que contaban con humor su experiencia con sus "buenoshijos" y "buenashijas". "Por ejemplo –comenta–, muchas creyeron que ‘XD’ era ‘por Dios’, cuando en realidad es el símbolo de una carita riendo y se utiliza como sinónimo de ‘risas’". Pero otros términos están relacionados con aspectos mucho más serios, como ‘sexting’, ‘grooming’ o ‘ciberbulling’. "Son palabras –continúa– que se refieren a situaciones que los padres debemos conocer, tanto para prevenir como para detectar los riesgos que puedan vivir nuestros ‘buenoshijos’ y ‘buenashijas’ o cualquier menor de nuestro entorno".

Pese a su valentía y determinación, Laura Baena reconoce que muchas de ellas se sienten "anticuadas" y que viven la educación en el uso de la tecnología "con miedo, ya que los mensajes que recibimos son de peligro y alerta, y eso nos lleva a educar a nuestros hijos prohibiendo o limitando el uso, en vez de hacerlo conociendo el entorno digital en el que ellos se mueven". "No obstante –insiste– somos una generación que no nació con el móvil, pero que ha pasado buena parte de su juventud con él. Aprendimos descubriendo internet, a medida que evolucionaba la tecnología, pero la transformación ha sido explosiva y muchas de nosotras nos sentimos más alejadas de lo que hubiéramos imaginado o esperado". En definitiva: la tecnología puede alejarnos, distanciarnos, de nuestros hijos.

Los adultos debemos tener cultura digital y conocimientos sobre lo que está ocurriendo en las redes sociales.
Los adultos debemos tener cultura digital y conocimientos sobre lo que está ocurriendo en las redes sociales
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Salvando las distancias

Y esa distancia generacional, en cuanto a educación tecnológica, fue lo primero que apreciaron a la hora de abordar su proyecto con Movistar. "Ellos usan las redes sociales y la tecnología como parte de su día a día. Y nosotras –precisa– seguimos adaptándonos, aunque la tecnología también esté en nuestras vidas".

Para poder educar en tecnologías, Baena insiste en que "poner normas a su uso es fundamental", y que lo primero que debemos hacer es "educarnos a nosotras mismas, limitar el uso y ser ejemplo". Después, "preocuparnos por su entorno digital, aprender a entender su lenguaje en tecnología y conocer las herramientas y aplicaciones que usan nuestros hijos". Y, para alcanzar el éxito en esta complicada empresa, el diálogo, como en cualquier otro campo de la educación, es la clave. Por eso, es vital "hablar el mismo idioma, para después establecer cuáles van a ser las rutinas y modelos de uso que vamos a establecer en nuestro hogar, no solo para los hijos, sino para toda la familia. Y esta es, para nosotras, la única manera de entenderlo". "Conocer y entender el lenguaje que utilizan nuestros hijos en el ámbito digital –insiste– puede ser de gran ayuda para acompañarlos, prevenir y solucionar problemas". Y este –dice– es el primer paso para educar en el buen uso de las tecnologías, "conociendo así su entorno, las oportunidades y los riesgos que puede encontrar".

"Al 63% de las madres encuestadas les cuesta limitar el uso que ellas mismas hacen de las tecnologías, lo que influye en la educación de los menores"

Pero... ¿y ellos?, ¿qué opinan los ‘buenoshijos’ y las ‘buenashijas’ sobre esta iniciativa? "Es fundamental que crean en ella –responde tajante–. Es importante que entiendan que no queremos controlar su vida ni entrar en su intimidad. Tienen que verla como el aprendizaje de hábitos saludables, en lo que a tecnología se refiere, igual que les transmitimos otros hábitos como una alimentación sana o el deporte". Curiosamente, y aunque existen numerosas y potentes herramientas para conocer los entornos digitales e información ingente sobre las aplicaciones o juegos que usan nuestros hijos, toda esta información, según constata Baena, "no está llegando a las familias, ya que la mayoría reconoce que gestiona el uso que hacen sus hijos, por ejemplo del móvil, limitando el tiempo de uso, en lugar de recurrir a herramientas de gestión, como los controles parentales".

Hábitos sobre educación familiar

Tras el lanzamiento de #TenemosLike, el Club de Malasmadres y Movistar dieron un paso hacia delante con el diseño de una encuesta, en la que han participado un total de 3.230 madres, para analizar y conocer la relación que tienen las mujeres con la tecnología, las barreras que se encuentran y las herramientas que utilizan para educar a sus hijos e hijas en el buen uso de las tecnologías digitales. Los resultados se recogen en el ‘Informe #TenemosLike. Hábitos sobre la educación familiar en el uso de la tecnología'.

"El 48% de madres con hijos menores de 2 años afirma que los pequeños utilizan la tablet o el móvil de algún adulto"

A la hora de hacer balance, Baena destaca como algunos de los datos mas relevantes arrojados por este estudio que "al 63% de las madres encuestadas les cuesta limitar el uso que ellas mismas hacen de las tecnologías, algo que acaba influyendo indirectamente en la educación de los menores, ya que, inevitablemente, les transmitimos la forma que tenemos de relacionarnos con la tecnología". "Sin embargo –continúa–, y pese a que 8 de cada 10 madres ponen normas en casa para controlar el uso que se hace de las pantallas, solo el 18% reconoce que son normas para toda la familia; en la mayoría de los casos estas reglas rigen solo para los ‘buenoshijos’ y ‘buenashijas’".

"El mayor temor es el daño que puedan causarles terceras personas. También les preocupa la dependencia o adicción a las pantallas"

Otra de las conclusiones que resalta hace referencia a las barreras con las que se encuentran las madres y padres a la hora de educar en el buen uso de la tecnología. "Las principales son la presión social que ejercen las amistades de nuestros hijos e hijas; el uso que hacen de la tecnología, cuando los adultos no estamos delante; y la falta de conocimientos que tenemos sobre la gestión y el uso, lo que implica la imperiosa necesidad de hacer llegar la información a las familias".

Con respecto a los peligros que acechan a nuestros hijos en las redes sociales, que tanto justifican esos temores e inquietudes de los padres, "el mayor de ellos –concluye– es el daño causado por terceras personas, como el ‘ciberacoso’, el ‘sexting’ o el ‘grooming’. También les preocupa, y mucho, a madres –y padres, por supuesto– la dependencia o adicción a las pantallas, un problema que, según las encuestadas, implica una pérdida de interés por el mundo ‘offline’, el mundo real".

Otros datos reveladores

La encuesta, realizada entre el 23 y el 31 de mayo de 2019, refleja que las madres tienden a pensar que los menores no deben tener móvil propio antes de los 12 años. Tan solo un 1,5% de las encuestadas afirma que es apropiado tenerlo antes de esta edad. Sin embargo, y a pesar de esta intención por retrasar la edad de acceso al primer móvil, lo cierto es que el 77% de las madres con hijos e hijas entre los 3 y los 5 años reconoce que estos ya hacen uso de las pantallas –concretamente, ven vídeos en YouTube, según 7 de cada 10 madres, y juegan con aplicaciones de juegos infantiles, en 5 de cada 10 casos–.

Más datos:el 48% de las madres con hijos o hijas menores de 2 años afirma que los pequeños utilizan la tablet o el móvil de algún adulto. A partir de los 3, este porcentaje va aumentando: el 77% de las madres con hijos e hijas entre los 3 y 5 años reconoce que estos hacen uso de las pantallas, y el porcentaje alcanza el 96% de los casos con menores de más de 6 años. 

Por ejemplo:

‘Binge’: Costumbre (ni buena, ni mala) de darse un atracón ‘online’ de múltiples capítulos de una serie de televisión.

‘Crush’: Si antes se hablaba de Cupido, ahora su historia se adapta a los nuevos tiempos porque el flechazo sigue existiendo. Es un enamoramiento repentino.

‘LOL’: Tiene varias traducciones del inglés, como por ejemplo ‘laughing out loud’, y se utiliza como sinónimo de ‘partirse de risa’ o, por el contrario, cuando algo les sale mal (depende del contexto).

‘Swag’: se emplea para indicar que alguien tiene estilo o rollo al vestir. El estilo es algo demasiado subjetivo, pero si tu ‘buenhijo’ o ‘buenahija’ lleva la gorra para atrás, pantalones anchos y camiseta por debajo de las rodillas puede ser un ‘swagger’.

Las claves

Autocontrol: al 63% de las madres encuestadas les cuesta limitar el uso que ellas mismas hacen de las tecnologías, lo que dificulta la educación de los menores.

Normas: 8 de cada 10 madres ponen normas en casa para controlar el uso de las pantallas, pero, en la mayoría de los casos, estas normas rigen solo para los hijos y no para toda la familia.

Miedos: la mayor preocupación es el daño causado por terceras personas –‘ciberacoso’, ‘sexting’, ‘grooming’– y la adicción a las pantallas.

Barreras: las principales barreras son: la influencia de los amigos en los hijos; el uso que hacen de las pantallas cuando no hay adultos presentes; y la falta de formación. 

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