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¿Las ratas pueden aprender a jugar al escondite?

Torquigener es el nombre del canal de Youtube de Laura Camón, bióloga y ‘youtuber’ aragonesa que siempre aporta los enlaces a sus fuentes. En su último vídeo puedes ver completa la historia de las ratas juguetonas.

'Torquigener', un canal de Youtube sobre curiosidades de la biología
'Torquigener', un canal de Youtube sobre curiosidades de la biología

En 1960, el año que Jane Goodall viajó a Tanzania por primera vez para estudiar chimpancés, no existía Youtube, y esto puede parecer una tontería, pero no lo es. Antes de emprender la aventura en el continente africano, estuvo en Londres estudiando la conducta y la anatomía de los chimpancés aprendiendo de lo que los maestros podían enseñarle. En esa época, aprender de los maestros y leer libros era la única forma de informarse sobre criaturas tan extrañas como lo eran los chimpancés, aparte de, por supuesto, ir a su hábitat y aprender directamente de ellos. Uno de los descubrimientos estrella de Goodall fue que los chimpancés usaban herramientas para cazar termitas. Esto supuso una revolución, pues hasta ese momento se había definido al ser humano como el único animal capaz de usarlas.

Pero... ¿qué hubiera pasado si en 1960 hubiese existido internet? Antes de que Jane Goodall informara a la comunidad científica del uso de herramientas de los chimpancés, los indígenas ya les habían visto usarlas. ¿Y si hubieran podido grabarlos para subir los vídeos a Youtube? Hoy en día internet está lleno de vídeos de gatos, perros y de cualquier otro animal y esta gran cantidad de información puede suponer no solo un divertimento, sino también un avance para la ciencia que estudia el comportamiento animal.

Unos investigadores de la Universidad Humboldt de Berlín, por ejemplo, se dieron cuenta de que había muchos vídeos en Youtube de personas que estaban jugando, aparentemente, con sus ratas al escondite y esto les llamó la atención. ¿Por qué? Pues porque, aunque no lo parezca, jugar al escondite no es trivial, ya que requiere ser capaz de asumir roles y elaborar estrategias. En definitiva, es un juego en modo nivel avanzado. Pero, claro, únicamente con vídeos grabados por aficionados no se puede demostrar nada con rigor y es necesario aplicar el método científico. Así que estos investigadores decidieron llevar a cabo unos experimentos para verificar si realmente estos pequeños roedores son capaces de aprender a jugar al escondite.

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