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Sociedad

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La moda de adornar 'en feo'

En los bazares chinos se frotan las manos los días de adviento porque despachan adornos navideños capaces de provocar un paro cardíaco a los interioristas. Los belenes imposibles y los concursos de jerséis temáticos feos abonan el debate sobre si la Navidad y las aberraciones estéticas viven un idilio sin final.

La controversia en torno al belén de cajas de Barcelona (y a la reacción de Vox y a la respuesta de Ada Colau) ha devuelto a la actualidad uno de los sempiternos debates de adviento: ¿es la Navidad la fiesta con más aberraciones estéticas del calendario? Defensores y detractores esgrimen sus argumentos, mientras en muchos balcones comienzan a colgar Papá Noeles esmirriados, Reyes Magos de neón o copos de nieve del tamaño de Godzilla.

La decoración navideña -qué duda cabe- es una oda al exceso y los comerciantes lo saben y juegan también a ofertar el adorno más surrealista y grotesco posible. Una prueba está en tiendas como Tiger, donde proponen colgar de árbol elementos que son pura fantasía: desde perritos calientes con espumillón o plátanos a medio pelar llenos de purpurina. También los ‘paturros’ que tanto tirón tuvieron las pasadas fiestas del Pilar se reinventan cual Madonna y lucen un gorrito de Santa Claus dentro de una bola de plástico para poder integrarse en el abeto.

Estos adornos, no obstante, tienen su punto ‘chic’, característica que desaparece completamente cuando uno se sumerge en un bazar chino en busca de económica decoración navideña. Que si Papá Noeles en monociclo desafiando sobre un cordel las leyes de la física, que si duendecillos autómatas dando pases de pecho a sus renos, que si -cómo no- caganers de personajes ‘random’, en los que unos identifican a Shakira y otros, a Rafaella Carrá.

Ojo, que la asociación Facua-Consumidores en Acción emite cada año un informe sobre la peligrosidad de ciertas guirnaldas de iluminación, que incumplen las normativas en de fabricación e implican riesgos de incendio y heridas. Estos días corre por las redes un vídeo de una función navideña en la que unas -en apariencia inocentes bengalas- desatan una traca más potente que la de las Fallas. Los niños, claro, abandonan la función de ‘Frozen’ entre gritos y lloros.

De vuelta a los abigarrados pasillos de los bazares chinos, hay que tener en cuenta que sus regentes no celebran la Navidad por lo que no es extraño que entremezclen renos con dragones o muñecos de nieve con la figura del Joker, qué más da ocho que ochenta. Los amantes de la mesura también critican algunas figuras del Belén zaragozano que parecen infladas a clembuterol y temen el ‘horro vacui’ que pueden producir las nuevas luces que se encenderán el próximo jueves. El árbol de Independencia, la gran novedad y con unas líneas más minimalistas, tendrá que esperar unos días aún...

Ahondando en los horrores estéticos propios de estas fechas, tan imprescindibles como los villancicos de Mariah Carey son las cabalgatas de Reyes en las que aún perviven los Baltasares untados en betún. En muchas pequeñas localidades se continúa recurriendo a maquillar al africano como si fuera Kimera, lo que lo convierte más en una secuela de ‘Thriller’ que en un desfile de noche mágica. Atención también a las pelucas de los carteros reales que, aprovechando que no son el centro de atención, se colocan de cualquier manera, incluso, cual boina francesa.

El próximo viernes 20, apenas cuatro días antes de Nochebuena, se celebrará una fiesta internacional que poco a poco está arraigando en nuestro país: la del jersey navideño feo. El ‘Ugly Christmas Sweater Day’ es una especie de broma entre compañeros que celebran el amigo invisible y que sirve para lucir vestimentas propias de los futbolistas cuando ganan un balón de Oro. En los escaparates de multitud de tiendas de Zaragoza (véase H&M o C&A) se pueden ver ya jerséis de luminosos abetos (la lentejuela que no falte) o las chaquetas propias de domador de reno. Algunas empresas fomentan incluso este tipo de fiestas para socializar, aprender a reírse de uno mismo y crear comunidad. Aunque muchos identifiquen estas discutibles prendas con Bridget Jones, basta con pasearse un tarde por la calle Alfonso para descubrir a más de una Zellweger suelta.

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