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Cosas con ciencia: el control del tráfico y animales de sangre caliente

¿Sabías que para controlar el tráfico de tu ciudad hace falta mucha ciencia? También te contamos por qué los animales de sangre caliente llevan cientos de millones de años dominando el mundo.

El control del tráfico, vital en las grandes ciudades
El control del tráfico, vital en las grandes ciudades
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EL CONTROL DEL TRÁFICO

En las ciudades estamos acostumbrados a los semáforos: cruzamos en verde, esperamos en rojo. Está claro que sirven para ordenar el tráfico, pero si se pretende hacerlo de manera óptima, con las menores incidencias posibles, como atascos o accidentes, y la mayor fluidez para que todos puedan llegar a su destino con agilidad, hace falta mucha ciencia. El sistema se podría parecer al flujo de un líquido a través de unas tuberías. Ese problema ya es muy complicado, porque las ecuaciones que lo describen no se pueden resolver de manera sencilla, pero además hay que incorporar los gustos de los conductores, los eventos deportivos o festivos que se celebran, si va a llover… El sistema es tan sofisticado que una incorrecta regulación de semáforos puede resolver un cruce, pero provocar un atasco muchas calles más allá. El resultado es que se necesita un potente ordenador (o varios, conectados y coordinados) que, sobre unas ecuaciones generales, procese los miles de datos sobre el tráfico que se producen en cada instante y ofrezca soluciones eficientes. Un ejemplo de lo que se llama manejo de big data e inteligencia artificial. El problema no tiene una solución general, y hay grupos de investigadores tratando de comprenderlo y resolverlo mejor.

Los animales de sangre caliente tienen un metabolismo mucho mayor que los de sangre fría
Los animales de sangre caliente tienen un metabolismo mucho mayor que los de sangre fría
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ANIMALES DE SANGRE CALIENTE

La mayoría de los animales son de sangre fría, no tienen un control sobre su temperatura corporal. Un pequeño grupo de ellos (los mamíferos, los dinosaurios y sus descendientes, las aves) evolucionaron hacia un sistema de sangre caliente, o sea, temperatura corporal controlada. Sabemos que unos pocos grados de diferencia causan fiebre o hipotermia, e incluso la muerte. ¿Cómo funciona el sistema y para qué sirve? Para empezar, se necesita un sofisticado sistema nervioso y hormonal que detecte los cambios de temperatura y los corrija. Además, para mantener la temperatura hace falta calor, que se obtiene del metabolismo (las reacciones químicas en el interior del cuerpo). Los animales de sangre caliente tienen un metabolismo, incluso cuando están quietos (llamado metabolismo basal) mucho mayor que los de sangre fría. Lo que significa, claro, consumir mucho más alimento. Los problemas son muchos: ¿cuáles son las ventajas? La temperatura fija es óptima para ese metabolismo, así que los animales de sangre caliente son más ágiles, más versátiles, y pueden desarrollar cerebros más eficaces. Pueden dominar más fácilmente distintos entornos, pueden conquistar la noche… La Historia Natural nos demuestra que es una adaptación de éxito, pues son animales que llevan dominando el mundo cientos de millones de años.

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