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Verano 

'Beachspreading': los americanos le ponen nombre al 'dominguero' de toda la vida

La costumbre española de ir a la playa en familia, a pasar el día y con todos los bártulos posibles (banquete incluido) ha sorprendido a los turistas extranjeros. 

Los hoteles de la Costa Dorada están este puente al 100%. En la imagen, la playa de Levante de Salou, ayer a primera hora.
En la imagen, la playa de Levante de Salou.
José Carlos León

Cada día, desde comienzos de julio y hasta la primera semana de septiembre, se repite en las playas españolas una estampa que seguro te resulta conocida (o puede que seas tú quien la realiza): un grupo de personas, normalmente familias, toma posesión de un gran trozo de arena donde instalan hamacas, sombrillas, mesas, sillas, neveras portátiles (repletas de elaboraciones playeras), e, incluso, altavoces y tiendas de campaña o carpas. Esta costumbre, nada nueva en el litoral español, ha sorprendido a los americanos que le han puesto el nombre de 'Beachspreading', una denominación que, dado nuestro gusto por los anglicismos, se queda con nosotros.

Porque decimos 'outfit' en vez de conjunto de ropa; 'selfie' en vez de autofoto y todos nos vamos de 'weekend' en lugar de de fin de semana. Por eso, no cabía duda de que el nuevo nombre de esa actitud 'dominguera' tan típica del estío español iba a gustarnos

¿Qué hay que llevar para cumplir con el 'beachspreading'?

playa
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Hamacas, mesas, sillas... 

Las familias españolas acuden a las playas nacionales con un sinfín de bártulos que les faciliten su estancia en la playa: hamacas para tumbarse tras una copiosa comida y la siesta, una sombrilla por cada miembro de la familia, una gran mesa donde disfrutar del festín, una trona por si hay bebés y, por supuesto, una silla (o más) por persona. Los más avezados incluyen en su mudanza una carpa o tienda de campaña, como una forma de delimitar el territorio con la familia vecina que se asiente al lado. 

Aunque la fruta es la mas sana para comer entre horas, no suele ser la más elegida.
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Nevera repleta 

Para sobrevivir a un día de playa, hacen falta muchas previsiones. La tortilla de patata (cuajada, aunque nos pese, porque si no podremos tener problemas estomacales), pechugas de pollo empanadas o con un rebozado perfecto y delicioso y un sinfín de fruta son los alimentos indispensables para bajar a la playa. Eso sí, para ser un verdadero embajador del 'beachspreading' no vale llevar las piezas de fruta cortadas: el melón o la sandía se deben bajar enteros hasta la arena y, una vez allí, cortarlos sobre la mesa. 

Flotador playa
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Toda la tienda de juegos y juguetes

Las colchonetas XXL siguen siendo las protagonistas del verano y son pocos los niños (y no tan niños) que acuden a la playa sin ellas. Así, unicornios gigantes y flamencos habitan en las orillas del litorial, junto con curiosas colchonetas, como la que tiene forma de ataúd o el yate para pobres. Además, el 'esparcimiento playero' que propone esta actitud incluye cargar hasta la costa con raquetas o palas de playa, cubos, rastrillos y moldes para hacer formas con la arena, manguitos, gafas de bucear, tabla de surf, juegos de mesa para después de comer (porque no nos podemos meter al agua que hay que hacer la digestión) y hasta unos cuantos libros y dos o tres revistas para 'matar el tiempo'. 

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