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¿Por qué me pasa?

Por qué me entra sueño cuando me siento al volante del coche

Un cuarto de hora después de ponerse al volante, todos los conductores empiezan a notar cómo les invade la modorra. ¿Qué ocurre?

Un 'efecto mecedora' acompaña a la conducción
Un 'efecto mecedora' acompaña a la conducción

Seguro que de niño te pasaba. Que nada más subirte al coche, el traqueteo te hacía sumirte en un profundo sueño. Según un reciente estudio australiano, se debe a que las vibraciones naturales a baja frecuencia (de 4 a 7 hertzios) que se producen dentro de un vehículo en movimiento tienen un efecto soporífero que afecta incluso al conductor. Como si fuera una cuna con ruedas. 

De acuerdo con la investigación, dada a conocer en la revista 'Ergonomics', un cuarto de hora después de ponerse al volante todos los conductores empiezan a notar cómo les invade la modorra. Y pasados treinta minutos, la vibración comienza a afectar de forma significativa a la capacidad de permanecer concentrados y alerta. El letargo alcanza su pico máximo una hora después de coger el coche, momento en que el sistema nervioso se activa para tratar de compensar el 'bajón' cambiando el ritmo al que late el corazón. De hecho, medir el pulso es una medida objetiva de que nos está entrando sueño previa a que empiecen a pesarnos los párpados.

¿La solución? Según los investigadores, estas situaciones, que cuando el protagonista es quien conduce el coche pueden llegar a ser peligrosas, se podrían evitar creando asientos de automóvil que contrarresten estas vibraciones y anulen el 'efecto mecedora' que acompaña a la conducción. O, aún mejor, que generen ondas que, en lugar de adormecer, espabilen a los conductores.

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