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Verano 

La colchoneta ataúd, el curioso hinchable que ya existía antes del 'yate de los pobres'

Para alegría de los 'instagrammers', las colchonetas XXL llevan unos años siendo un 'must' del verano. Pero hay algunos modelos que llegan demasiado lejos. 

Colchonetas verano
Los donuts son una de las colchonetas más demandadas cada verano.
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Durante la década de los 70 y 80, las playas españolas estaban repletas de balones hinchables que marcas como Nivea incluían como regalo por la compra de sus productos o lanzaban desde las avionetas. Ahora, el panorama en la costa ha cambiado por completo. Los flamencos, los unicornios y los cisnes son los nuevos habitantes del litoral, en compañía de flotadores de donut y colchonetas con forma de pizza o sandía. Eso sí, el tamaño importa: cuanto más grande, mejor; porque no hay nada como relajarse en el mar sobre colchonetas XXL, una tendencia que parece no pasar de moda. Cada año, estos productos copan las campañas comerciales más veraniegas y se han convertido en un 'must' estival digno de todo buen 'instagramer' que se precie en busca de sus 'likes' (si es que Instagram, finalmente, no los elimina).  

Hace una semana, las redes sociales viralizaban uno de los nuevos productos de Amazon: el 'yate para pobres', un pequeño barco hinchable para seis personas cuyo precio es de 320 euros. Sin embargo, antes de que este producto viera la luz, hubo un hinchable que llegó dispuesto a acabar con el reinado en el mercado de los dulces unicornios y los adorables flamencos rosas. Se trata de la colchoneta ataúd, un indiscreto producto que, desde su lanzamiento, se ha convertido en uno de los más demandados de esta época. 

La colchoneta, a pesar de su color sosa, introduce un matiz más gótico entre los complementos playeros por excelencia. Además tiene tapa y unas dimensiones perfectas para relajarse en el mar. El producto surgió después de que unos amigos bromearan al respecto y su creación fue gracias a un 'crowfunding'. 

Muy 'instagrameable' pero con cuidado 

Introducirse en el mar con alguna de estas colchonetas gigantes requiere de mucha precaución. Por ello, siempre hay que estar pendiente de hacia dónde se dirige la corriente del mar puesto que lo más habitual es que estos productos no dispongan ni de motor ni de remos que permitan marcar el rumbo de la trayectoria. Además, en el caso de la colchoneta rosa, no es recomendable introducirse en el mar con la tapa cerrada para evitar cualquier susto. 

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