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Itainnova

La innovación tecnológica que importa

Como organización que lleva 35 años en el complejo ecosistema de la innovación tecnológica, el Instituto Tecnológico de Aragón trabaja en profundidad en cinco áreas de impacto socioeconómico que basan y orientan toda su actividad.

Itainnova trabaja para ser el yacimiento de talento joven tecnológico
Itainnova trabaja para ser el yacimiento de talento joven tecnológico

En ingeniería, una de las formas de diseñar un sistema para hacerlo robusto ‘a prueba de fallos’ es utilizar componentes tecnológicos ‘longevos’, que tengan en su hoja de servicio varios años, incluso décadas, funcionando ininterrumpidamente. Por ejemplo en centrales nucleares o satélites. Cuando una pieza de un sistema funciona bien de forma continuada durante 35 años podemos clasificarla como segura. Treinta y cinco son los años de experiencia que el Instituto Tecnológico de Aragón atesora en el complejo ecosistema de la innovación tecnológica. Podríamos pensar que las personas que lo diseñaron inicialmente lo hicieron de forma robusta para navegar en medio de crisis económicas, disrupciones tecnológicas, alternancias políticas o cambios normativos, pero no creo, hemos visto desintegrarse otros instrumentos surgidos de las políticas públicas de I+D+i. No, el secreto de la resiliencia de Itainnova está en otra parte.

Aragón cuenta con un centro tecnológico capaz de competir en Europa porque como pieza del sistema ha sido capaz de aprender a volver al equilibrio dinámico después de cada pequeño tsunami en el mercado, el sistema científico-tecnológico o la administración pública. La serendipia inicial fue la de crear un centro único en toda la geografía nacional ligado por diseño a sistemas tan exigentes como la generación de conocimiento original, la gestión ética de lo público y el posicionamiento en la cadena de valor de empresas multinacionales. El tiempo y el compromiso nos convirtió en un sistema robusto: 200 empleos con alta cualificación con la misión y capacidad de impactar positivamente en la sociedad aragonesa. Y en el que el presupuesto público solo invierte una cuarta parte de todo el valor económico que devolvemos a la sociedad: en 2018 el VED –Valor Económico Distribuido– fue 12,5 millones de euros, retornamos el 92% de nuestro presupuesto.

Dinamizar el tejido industrial

Son cinco los impactos socioeconómicos de nuestra organización. La dinamización del tejido industrial es el más importante en un territorio en el que las empresas aún necesitan ayuda a la hora de innovar tecnológicamente. Pymes más sanas e innovadoras contribuyen a elevar la calidad de vida de las personas de una ciudad y de una región. Por ejemplo apoyando a la creación de nuevos sectores empresariales de actividad, especialmente ahora que el emprendimiento ya no está ‘de moda’. Itainnova reduce la probabilidad de fracaso de una ‘startup’ cuando su producto o servicio tiene un fuerte componente tecnológico, bien porque se basa en tecnologías TIC o bien porque conlleva tecnologías mecatrónicas embebidas. La estrategia ha sido ‘hibridarnos’ de una forma cooperativa y silenciosa, con otras iniciativas cercanas: de la Zaragoza Startup Europe Week a T-ZIR!

Creemos que actualmente la estrategia más efectiva para la supervivencia empresarial ante entornos complejos, cambiantes y mucho más competitivos es ambidiestra, es decir, manteniendo la lucha competitiva en el mercado tradicional mientras se desarrolla sin ataduras culturales una nueva apuesta de mercado con las nuevas reglas de negocio: el intraemprendimiento. Y nos lo aplicamos aprobando el Reglamento interno de impulso a la creación de empresas ‘spin off’ derivadas de nuestros resultados de investigación y proyectos estratégicos.

La innovación tecnológica también es necesaria en el cuarto sector, otra área de impacto: instrumento tecnológico para la innovación social. Con la Dirección General de Participación, Transparencia, Cooperación y Voluntariado del Gobierno de Aragón promoviendo tecnologías para el cambio social (en Iberoamérica desde 2006 con el Servicio de Cooperación al Desarrollo) o colaborando con el Inaem (desde 1995) en acciones formativas dirigidas a trabajadores desempleados.

Hibridación porque somos conscientes de que vivimos tiempos exponenciales y que muchas personas no son capaces de asimilar los cambios tecnológicos como, por ejemplo, el bitcoin. Itainnova aspira a responder a la sociedad y ser un intérprete del cambio social que produce la innovación y la tecnología con nuestros nuevos laboratorios. Y actuar cuando sea necesario, como al fomentar vocaciones Stem en la educación obligatoria, especialmente entre las jóvenes, para eliminar a futuro la brecha de género en el empleo de I+D+i.

La máquina Itainnova de producir innovación, que es necesario lubricar, modificar y mejorar, es en sí misma otra área de impacto cuando se ‘abre’ para que otros aprendan de nuestro modelo de gestión excelente. La triple sostenibilidad económica, medioambiental y social es parte esencial de la estrategia corporativa y al renovar el sello plata del Club de Excelencia de Aragón, avanzamos desde EFQM hacia el reporte GRI y la incorporación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Y, a mitad de camino, el sello de responsabilidad social RSA+ con especial relevancia en igualdad, conciliación y voluntariado.

Por último, nuestro impacto se basa en el desempeño de las personas de Itainnova. Es mucho más efectivo para obtener resultados que las personas sean autónomas, maestras en los suyo y que su motivación sea intrínseca. Estas tres capacidades son competencias inconscientes promovidas a lo largo de estos años con el mismo enfoque cultural que nos ha permitido cumplir 35 años de vida, porque las personas son la clave y nuestra quinta y última área de impacto social. Trabajamos para ser el yacimiento de talento joven tecnológico que, después de pasar por la universidad, cada año se forme y adquiera experiencia práctica decisiva para que recale en empresas aragonesas para hacer I+D+i. Una media de 25 personas cada año como parte del programa de Talento Joven del Gobierno de Aragón. Es nuestra contribución para acercar los ratios a los de Europa. La semana pasada una compañera nos compartía "No puedo estar más contenta y agradecida por la gran oportunidad de haber podido comenzar mi carrera profesional en Itainnova: todo lo que he aprendido, la variedad de proyectos en los que he trabajado y, sobre todo, los compañeros tan maravillosos que he tenido". Este es el verdadero secreto de nuestro ‘diseño a prueba de fallos'.

Cinco áreas de impacto que, para nosotros, son la innovación tecnológica que importa.

Francisco Rojas Equipo de Recursos Humanos y Desarrollo Corporativo de Itainnova

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