Sociedad

Heraldo Saludable

Tercer Milenio

Tercer Milenio

El desmitificador

¿Las reglas de mujeres que viven juntas se sincronizan?

Como tantas veces, hay mitos que vienen en ramillete. ¿Es cierto que los ciclos menstruales de mujeres que viven juntas se sincronizan? ¿O es solo entre amigas? ¿Tiene algo que ver la regla con los ciclos lunares?

¿Existe la sincronía de la menstruación?
¿Existe la menstruación sincronizada?

Los mitos

Hay quien dice que si dos mujeres viven juntas, terminan teniendo la regla al mismo tiempo. Otros dicen que los ciclos menstruales se sincronizan entre amigas. Y hay quien va más allá de la convivencia y la sororidad para decir que lo que realmente influye en la sincronía de la menstruación es nada más y nada menos que nuestro único satélite natural: la luna. ¿Qué tienen de cierto estas historias? Y, si son verdad, ¿cómo funciona la sincronización? ¿Acaso además de hormonas, las mujeres liberan feromonas en esos días del mes?

Verdadero o falso

Como ya os podéis imaginar, este mito es una mentira como los mallos de Riglos de grande. Pero parece ser que, por una vez, los orígenes de este mito van más allá de una mera creencia popular. Todo apunta a que los culpables de extender este bulo son los propios científicos, que allá por el año 1971 publicaron –nada más y nada menos que en la prestigiosa revista ‘Nature’– un estudio que parecía demostrar esta teoría.

Cuando era estudiante, la psicóloga Martha McClintock observó cómo las chicas de la residencia parecían tener la regla a la vez. Decidió comprobar si su hipótesis era válida, y preguntó a 135 chicas sobre las fechas de sus últimos periodos. Descubrió dos cosas: que había más coincidencias entre compañeras de habitación y amigas que entre completas desconocidas, y que la sincronización parecía ser más ‘intensa’ en primavera. Atribuyó estos hechos a que, al pasar tiempo juntas, las mujeres cercanas intercambiaban feromonas, que acababan influyendo en la fecha de la menstruación. En la comunidad científica, este fenómeno pasó a conocerse como ‘el efecto McClintock’.

Pero, tal y como cuenta la divulgadora Ángela Monasor en su blog, resultó que los resultados no eran reproducibles. Varios científicos intentaron repetir los experimentos de McClintock en humanas, y también en animales como ratas, hámsteres o chimpancés. Algunos consiguieron replicar los resultados de la psicóloga, pero otros concluyeron que todo parecía ser producto del azar. Es más, a principios de los noventa un profesor de Antropología de la Universidad de Missouri revisó los datos de McClintock y descubrió fallos experimentales y exageraciones. Corrigiéndolos, las diferencias en las que se basaban todas las conclusiones se eliminaban. Todo era una coincidencia.

Como explica Monasor, no es muy difícil que se dé esta casualidad. Los ciclos menstruales pueden ser de entre 21 y 35 días, la regla puede durar entre 3 y 7 días… No hacen falta feromonas, al analizar las respuestas de muchas mujeres, seguro que podemos encontrar parejas de amigas que sangran sincronizadas, pero no es más que puñetera casualidad.

Aunque cuatro mujeres empiecen el año teniendo la regla en cuatro semanas diferentes de enero, es posible que al menos tres acaben sincronizándose en junio

En un artículo sobre este mismo tema, la periodista de ‘The Guardian’ Chitra Ramaswamy señala que, tras 11 años de convivencia con su mujer, sus ciclos menstruales se han sincronizado muy pocas veces. Charlotte McDonald, de la BBC, lo explica de una forma clara y cristalina con un gráfico en el que muestra que, aunque cuatro mujeres empiecen el año teniendo la regla en cuatro semanas diferentes de enero, es posible que al menos tres acaben sincronizándose en junio. Algunos estudios (más recientes que el de McClintock) se atreven incluso a afirmar, de forma categórica que "la sincronización es casi imposible si tenemos en cuenta la enorme variabilidad de los ciclos menstruales, encontrar estas coincidencias solo puede apuntar a fallos en el método experimental".

Para rematar, en 2016 llegaron pruebas todavía más concluyentes. Alexandra Alvergne, profesora de Antropología en la Universidad de Oxford, estudió los casos de más de 1.500 mujeres que permitieron el acceso a los datos que guardaban en Clue, una app para monitorizar el ciclo menstrual. De las parejas de mujeres estudiadas, un 76% no solo no se sincronizaban, sino que tenían la regla en fechas más dispares al final del estudio que al principio. Vamos, que con el paso del tiempo lo más probable es que los ciclos menstruales acaben desparejándose.

Sesgo de confirmación

Por añadidura, la teoría de las feromonas citada por McClintock no se sostiene por ningún sitio, ya que de momento no hay pruebas de que los humanos las secretemos. Y también decía que había ‘úteros alfa’, mucho más capaces de influir sobre otros úteros ‘débiles’ para menstruar al mismo tiempo. Un sinsentido, pero, como dice Alvergne: "Mola más creer en una historia que da significado a lo que observamos". Un clásico ejemplo de sesgo de confirmación, esa tendencia que tendemos a filtrar únicamente la información que confirma nuestras propias ideas.

De propina

He dedicado tanto rato a desmontar las teorías de Martha McClintock que igual creéis que me he olvidado del mito de que la menstruación se sincroniza con los ciclos lunares. Pues no, no me he olvidado. Es otro mito, probablemente muy popular por culpa del dichoso sesgo de confirmación. Numerosos estudios han demostrado que no hay correlación, pero quizás el más impresionante es el que hizo el pasado mes el equipo de análisis de datos de la aplicación Clue. Analizaron (agarraos fuerte) siete millones y medio de ciclos menstruales y la conclusión no puede ser más clara: "La regla empieza cuando quiere, independientemente de la fase lunar". La única coincidencia encontrada es que el ciclo promedio dura lo mismo que un ciclo lunar… y quizás de ahí provenga la creencia.

Para saber más

Hay muchísimos más mitos asociados a la menstruación; yo he descubierto varios que no conocía en el blog de Ángela Monasor, que desmonta hasta ocho leyendas menstruales diferentes. Ángela también produjo una miniserie de vídeos que descubre la gran cantidad de gente que se cree estos bulos a pies juntillas. Su proyecto más exitoso es ‘Somos científicos, sácanos de aquí’, una plataforma en la que estudiantes adolescentes chatean con científicos y votan a su favorito. El ganador recibe un premio en metálico para invertir en… ¡más divulgación científica! Una idea genial.

Fernando Gomollón-Bel Químico y divulgador científico @gomobel

-Ir al suplemento Tercer Milenio

Etiquetas
Comentarios