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Sociedad

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Mariví Elena: “Una escuela rural abierta es sinónimo de vida y de futuro”

Con tan solo tres alumnos, el aula de Alba del Campo (Teruel), una de las más pequeñas de España, abre cada mañana una puerta a la esperanza.

Mariví Elena, maestra de la escuela de Alba del Campo (Teruel), con sus tres alumnos, durante la clase de música
Mariví Elena, maestra de la escuela de Alba del Campo (Teruel), con sus tres alumnos, durante la clase de música
Jorge Escudero

Las escuelas, y las escuelas rurales especialmente, se sostienen y se explican por el compromiso de maestras como Mariví Elena (Teruel, 1967) que al abrir cada día la escuela, abre también una puerta a la esperanza.

¿Dónde estudiaste?

En el Colegio La Purísima y Santos Mártires de Teruel estuve desde Educación Infantil hasta COU. ¡Guardo un excelente recuerdo! Después hice Magisterio sin salir de la ciudad. Soy la mayor de una familia numerosa y mis padres agradecieron mi vocación por la docencia, elección que garantizaba no tener que desplazarme a Zaragoza para seguir mis estudios. Terminé la Diplomatura por Matemáticas y Ciencias y aprobé las oposiciones al año siguiente, en 1989, por la especialidad de Lengua extranjera, Inglés.

¿Por qué te hiciste maestra?

Siempre he querido ser maestra. Mis padres me compraron una pizarra cuando yo era pequeña y pasaba horas enteras explicando a mis hermanas sumas, letras, etc. Unas vacaciones de verano dediqué las tardes a escribir en un cuaderno actividades escolares. Cuando mi madre me preguntó por qué lo hacía, le contesté con decisión: "Como quiero ser maestra, estoy preparando ya los deberes para mis futuros alumnos". Me imagino a mí misma haciendo muchas otras cosas, pero quería y quiero ser maestra.

¿Qué es lo que te atrae de esta profesión?

La posibilidad de proporcionar oportunidades para aprender. 'Empatía' es uno de mis conceptos favoritos y un maestro sirve de guía y acompañante, facilita y anima, propone y reorienta… y lo hace siempre pensando en el momento, en las necesidades, en el contexto del aprendiz. ¡Pocas vocaciones ofrecen la posibilidad de ponerse en el lugar de los demás! Además me apasiona aprender y en esta profesión nunca dejas de descubrir, investigar… Es un trabajo que engancha por sus posibilidades creativas. Sigo siendo maestra después de 30 años porque los docentes somos necesarios: las familias quieren ayudar a sus hijos y, en ocasiones, no saben cómo hacerlo.

"Los padres dudan sobre el funcionamiento de un grupo tan reducido"

¿Cuáles han sido tus principales destinos?

Empecé a trabajar en septiembre de 1989 en Torrelacárcel. Después estuve en Santa Eulalia y en Calamocha. Entonces me destinaron a Estercuel, muy lejos Teruel, en el Bajo Aragón. Fue una experiencia profesional y personal estupenda, dura por la distancia y enriquecedora por el trabajo. Solicité la plaza de maestra itinerante en la Sierra de Albarracín y allí pasé trece años inolvidables, incluido un curso en el CRIEt de Albarracín. Luego me trasladé al CRA Cuna del Jiloca, estuve tres años en Villarquemado y después volví a Torrelacárcel. Solicité la asesoría de formación del profesorado en el CPR de Calamocha y allí estuve durante siete años.

La maestra Mariví Elena Jarque con sus tres alumnos: Khadija, de 3 años, David, de 9, y María Pilar, de 11, en la escuela de Alba del Campo (Teruel)
La maestra Mariví Elena Jarque con sus tres alumnos: Khadija, de 3 años, David, de 9, y María Pilar, de 11, en la escuela de Alba del Campo (Teruel)
Jorge Escudero

¿Cuántos cursos llevas trabajando en Alba del Campo?

Este es el segundo. El año pasado tuve cuatro alumnos. Este curso son tres: Khadija, de 3 años, David, de 9 y María Pilar, de 11. Somos una de las escuelas más pequeñas de la provincia.

¿Plantean dudas los padres sobre la calidad de la educación que los niños reciben en un grupo tan reducido?

Sí, y lo hacen del mismo modo que los padres de aulas con más de 20 alumnos. Sus hijos son lo más importante y es normal que planteen dudas sobre la calidad de educación. Al interés propio de la familia, se une el desconocimiento del funcionamiento de un grupo reducido.

¿Qué tipo de dudas plantean los padres?

Dudas relacionadas con la manera de gestionar diferentes cursos en el mismo espacio de trabajo, ("¿Cómo asegurarnos de que nuestros hijos no pierden el tiempo mientras la maestra explica a otros cursos?"), e inquietudes que tienen que ver con la adaptación de sus hijos, en un futuro, a clases en las que deberán convivir con muchos más compañeros, ("¿Cómo reaccionarán cuando tengan que compartir clases con más alumnos y el profesor no pueda estar pendiente sólo de ellos? ¿Sabrán adaptarse? ¿Estarán bien preparados?").

¿Tan importante es la escuela en la vida de los pueblos?

La escuela garantiza la presencia de un servicio más que puede animar a la gente joven a establecerse en la localidad. Si un pueblo pierde su escuela, pierde un espacio de aprendizaje y una oportunidad de compartir unos con otros. ¡Y se pierde la presencia cercana de los niños en el día a día!

¿Mantener escuelas abiertas habla bien de la sociedad aragonesa, de lo que entre todos nosotros hacemos?

Aragón es una Comunidad marcada por el envejecimiento y la despoblación. Una escuela abierta es sinónimo de vida y de futuro. Si se realiza un esfuerzo por mantener las escuelas abiertas es un apoyo al mundo rural, se transmite un mensaje de esperanza.

"Mantener las escuelas abiertas es un apoyo al mundo rural; se transmite un mensaje de esperanza"

Dicen que la escuela pública sale cara…

Si definimos eficacia como rentabilidad económica, entonces la escuela pública en los sitios pequeños sale cara. Prefiero pensar que somos eficaces cuando priorizamos lo importante: la formación integral de las personas, el derecho a decidir sin condicionantes externos y la necesidad de mantener realidades tanto rurales como urbanas (ambas imprescindibles y complementarias).

¿Formamos al profesorado para dar respuesta a las necesidades de la escuela rural?

La Universidad está dando pasos para resolver esta deficiencia, pero en este momento no formamos a los futuros docentes para afrontar la diversidad como un reto más y para considerar las aulas multigrado como un punto de riqueza y no como un obstáculo.

"Mi visión es crítica. No estamos dando respuesta al alumnado del siglo XXI"

¿La escuela rural es calidad? ¿Se cuenta con recursos suficientes?

La escuela debe ser calidad: en la formación de su profesorado, en el apoyo de las instituciones, en la confianza de la comunidad educativa… Y la escuela rural es calidad, si se cuidan todos estos aspectos. Hoy mi visión es crítica. No estamos dando respuestas al alumnado del siglo XXI. El problema no reside tanto en los recursos materiales, sino en la formación inicial, permanente y actualización y compromiso del profesorado.

¿Sabemos aprovechar la autonomía que permite la escuela rural?

No siempre somos capaces de hacer uso de la autonomía de la que disponemos. ¿Es obligatorio seguir un libro de texto como única herramienta de trabajo en el aula? ¿Se prohíbe flexibilizar agrupamientos o diseñar horarios que agrupen ámbitos, materias, etc.? Una escuela como la de Alba facilita ese uso responsable de la autonomía del profesorado.

¿Cuáles son los pilares de la escuela rural?

La reflexión del profesorado, la flexibilización de la rígida estructura de las áreas, ser capaces de aprender unos de otros y aprovechar el entorno como materia de aprendizaje y lugar al que comunicamos lo que aprendemos.

Mariví con sus tres alumnos trabajando en el aula.
Mariví con sus tres alumnos trabajando en el aula.
Jorge Escudero

LAS ESCUELAS DE CONCENTRACIÓN 

La escuela rural fue la gran olvidada por la Ley General de Educación de 1970. La especialización del profesorado de la segunda etapa, la necesidad de nuevos espacios y de más recursos no podía afrontarse desde la realidad de las pequeñas escuelas rurales y Aragón era un gran territorio rural. Había centenares de escuelas unitarias en las que un maestro atendía a un grupo de niños de todas las edades. En los años setenta muchos niños dejaron las escuelas de los pueblos para escolarizarse en las cabeceras de comarca o en la capital de la provincia. Esta circunstancia aceleró la despoblación de gran parte del territorio. Familias enteras se trasladaron a la localidad en la que los niños estaban escolarizados. El desahucio oficial de la escuela rural estuvo unido a la aparición de dos tipos de centros. Las concentraciones escolares en las que se reunían escolares y maestros en grandes edificios que acentuaban la despersonalización de las relaciones y que convirtieron la escuela en un elemento desintegrador. Ni las mejores dotaciones materiales, ni la mayor calidad del espacio escolar, ni la especialización del profesorado compensaban el desarraigo de los niños que tenían que comer fuera de casa. Para los niños que no podían desplazarse diariamente a la escuela de concentración se crearon las escuelas hogar que, en la práctica, eran internados en los que los niños, normalmente nunca antes de primero de EGB, pasaban la semana.

CERRAR ESCUELAS CON CIEN ALUMNOS

En un estudio de 2002, Jesús Jiménez señalaba que a finales de los años setenta, funcionaban en Aragón 74 escuelas de concentración que atendían 6.346 alumnos procedentes de 779 pueblos y 11 escuelas-hogar que recibían 763 alumnos procedentes de 134 pueblos. En algunos casos la situación era realmente disparatada. Por ejemplo, la concentración escolar de Calatayud empezó a funcionar en 1978 con alumnos procedentes de 21 pueblos, entre ellos de Maluenda, donde se cerró la escuela, a pesar de contar entonces con 106 alumnos.

En un estudio de 2002, Jesús Jiménez señalaba que a finales de los años setenta, funcionaban en Aragón 74 escuelas de concentración que atendían 6.346 alumnos procedentes de 779 pueblos y 11 escuelas-hogar que recibían 763 alumnos procedentes de 134 pueblos. En algunos casos la situación era realmente disparatada. Por ejemplo, la concentración escolar de Calatayud empezó a funcionar en 1978 con alumnos procedentes de 21 pueblos, entre ellos de Maluenda, donde se cerró la escuela, a pesar de contar entonces con 106 alumnos.

Víctor Juan. Profesor de la Facultad de Ciencias Humanas y de la Educación y director del Museo Pedagógico de Aragón

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