Sociedad

Tercer Milenio

Tercer Milenio

¿Por qué me pasa?

Por qué escucho las vibraciones del móvil en modo silencio

¿Cómo interpreta nuestro cerebro las vibraciones? ¿Las oímos realmente?

¿Lo oyes o lo notas?
¿Lo oyes o lo notas?
Rawpixel

No es tu oído el que escucha las vibraciones, sino tu cuerpo. Concretamente, de detectar las vibraciones de cualquier objeto, incluido tu teléfono móvil cuando está en modo silencio, se ocupan las neuronas de la corteza somatosensorial. Con una peculiaridad, y es que se activan de una manera muy similar a las neuronas de nuestra corteza auditiva. Dicho de otro modo, los códigos cerebrales generados por un móvil sonando o por el mismo teléfono vibrando son prácticamente idénticos. Y por eso nos parece que ‘oímos’ cómo vibran los objetos.

Detectar las vibraciones que se propagan por el suelo, por la mesa o a través de cualquier otra superficie sólida es importante. Esta capacidad nos permite sentir que se aproxima un tren o incluso detectar que nuestro hermano o nuestra pareja se acercan por las vibraciones únicas de sus pisadas. Analizando cómo funciona a nivel cerebral, Mario Prsa y sus colegas de la Universidad de Ginebra (Suiza) comprobaron que, igual que pasa en la corteza auditiva, cada neurona de la corteza somatosensorial está sintonizada para una combinación específica de frecuencia y amplitud. Como si las vibraciones tuviesen ‘tono’ y ‘volumen’.

La principal diferencia es que, mientras los sonidos que escuchamos son oscilaciones que se transmiten a través del aire, las vibraciones de propagan por materiales sólidos. Pero, una vez llegan hasta la sesera, sonidos y vibraciones se codifican de forma muy similar, explican los investigadores en un artículo publicado recientemente en la revista ‘Nature’.

Tanto es así que Mario Prsa y su equipo creen que este descubrimiento "podría revelar la existencia de un antiguo sentido precursor del oído". Y explicaría por qué el tráfico intenso o las vibraciones de las obras nos resultan molestos aunque no los escuchemos.

-Ir al suplemento Tercer Milenio

Etiquetas
Comentarios