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Proyecto europeo

Innovación social: redes más allá de lo local

Mejorar las capacidades de innovación social de los agentes públicos y privados involucrados en redes de economía social y promover un impacto positivo en el crecimiento y el empleo es el objetivo del proyecto europeo +Resilient, en el que participa Itainnova. Se centra en el área mediterránea, con participación de Francia, Italia, Grecia, Croacia, Portugal, Eslovenia, Albania y España.

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Reunión de socios del proyecto europeo +Resilient en Zaragoza el pasado mes de noviembre.
Itainnova

El proyecto europeo +Resilient reúne un consorcio de trece socios –centros académicos y de I+D; oenegés, organizaciones de la economía social, sociedad civil; empresas; Administración pública– de ocho países diferentes "para abordar la necesidad de innovación que conduzca a una mayor competitividad socialmente responsable de las pymes y estimule la creación de nuevos puestos de trabajo, especialmente para las empresas que operan en la economía social", indica Paula Peña, del equipo de Big Data y Sistemas Cognitivos de Itainnova.

Para ello, cofinanciado por los fondos Feder a través del programa Interreg Med, se quiere aprovechar las dinámicas de innovación lideradas por la tecnología, los datos abiertos y modelos exitosos con relevancia e impacto social, creando cadenas de valor socialmente responsables a nivel transnacional.

¿Por qué crear redes entre países, más allá de lo local? Existen desafíos territoriales comunes al área Med, compuesta por 13 países europeos de la costa norte del Mediterráneo, que se enfrentan a dificultades económicas persistentes y altas tasas de desempleo que requieren enfoques innovadores y socialmente responsables. En este contexto, "la innovación social es un componente dinámico de cohesión y crecimiento, pero a menudo se centra en aspectos únicos, restringidos a un área o sector específicos", señala.

Un desafío común es "impulsar el valor social o económico de las compañías y clústeres que operan en el mercado social y en sectores clave cuyos productos y servicios tienen un impacto positivo en las necesidades sociales insatisfechas, la redistribución de ingresos y el empleo y cohesión social. De ahí la importancia de crear redes entre países para crear un conjunto de acciones estructuradas y convergentes que permitan sistematizar las dinámicas emergentes en la innovación social y proporcionar ‘inputs’ para el cambio de políticas, incluida la de los fondos de cohesión de la UE después del 2020", asegura Teresa Gaspar, de la Oficina de Proyectos de Financiación Pública de Itainnova. En su opinión, "sin una estrategia para ampliar o establecer redes entre diferentes áreas que se enfrentan a problemas similares, su potencial de crecimiento permanecería sin explotar".

Tres fases

Ya ha comenzado la primera fase de +Resilient: el análisis y estudio, por un lado, de la situación inicial de las iniciativas existentes y de las plataformas de datos abiertas y, por otro, de la situación de los actores de la economía social en las regiones participantes, así como de sus necesidades y deseos en cuanto a posibles aplicaciones de datos abiertos (open data). La segunda fase se centra en la adaptación y prueba de nuevas herramientas cocreadas, con el objetivo final de capitalizarlas en una tercera fase.

En el caso de Aragón, al no existir formalmente un clúster, el proyecto se ha centrado en una red de organizaciones, entidades y empresas que brindan apoyo a las pymes y ‘startups’ del sector de la economía social. Según Millán Díaz, responsable del laboratorio de Economía Social de la Universidad de Zaragoza, "las entidades de economía social en Aragón representan un 10% del total de empresas, lo que sería unas 10.500".

Encontramos "muchos actores con diferentes propósitos: IASS, Inaem, etc. entre las Administraciones públicas, universidad, asociaciones y fundaciones de acción social, empresas de integración, cooperativas de trabajo asociadas, etc. (Fundación Picarral, Reas, Fundación Ozanam, La Caridad, etc.), servicios bancarios y financieros éticos y sostenibles (Triodos, Fiare, Laboral Kutxa, Coop57, etc.). Estas organizaciones, especialmente las asociaciones y fundaciones de acción social, comparten un objetivo que es promover políticas y tratar de lograr más recursos para diferentes colectivos en riesgo de exclusión para lograr su plena integración en la sociedad".

Datos abiertos para favorecer la economía social

El enfoque del proyecto +Resilient se basa "en el uso interrelacionado a nivel transnacional de ‘open data’, especialmente información proveniente del sector público, y la cocreación de cadenas de valor que ofrezcan una respuesta social", explica Paula Peña. En los últimos tiempos, "a partir de informaciones locales y regionales y datos abiertos, se han ido generando servicios y/o aplicaciones para su uso cotidiano en distintos ámbitos: cómo y en qué se gastan el dinero las Administraciones, en temas de transporte y movilidad urbana, contaminación, etc". En este contexto, "si se tuvieran datos en abierto sobre temas de fundaciones, cooperativas, empleo que genera un sector, etc., se podrían desarrollar servicios que repercutieran en la economía social positivamente; por ejemplo, con planes formativos de inclusión y participación de personas en situación de vulnerabilidades".

En términos generales, gracias a los datos abiertos "las empresas no solo pueden adquirir un mayor conocimiento del entorno y tomar mejores decisiones, sino que también pueden utilizarlos como materia prima para el desarrollo de su negocio". Aunque la innovación en torno a los datos abiertos tiene lugar en organizaciones de todos los tamaños y niveles de madurez, "su valor es especialmente notable cuando hablamos de emprendedores y ‘start-ups’. Los datos abiertos hacen que el riesgo de empezar un nuevo negocio sea menor, ya que muchos son gratuitos o tienen un coste marginal". Por ello, "cada vez son más las empresas que comienzan su andadura profesional apostando por la reutilización de datos públicos para crear nuevos modelos de negocio, productos y servicios".

Aunque el panorama "es positivo, es cierto que las empresas que quieren emprender utilizando datos abiertos también tienen que afrontar una serie de retos de organización, técnicos y financieros. Es aquí donde los ‘clústeres emergentes con vocación social y capacidad de respuesta’ (SVRC) pueden tener un papel esencial para impulsar una economía basada en datos, favoreciendo la reutilización de la información y la creación de nuevos modelos de negocio y puestos de trabajo".

Al servicio de las personas

"La innovación basada solamente en atributos tecnológicos, de procesos o de novedad sin entender que estos deben resolver los problemas y retos sociales complejos puede provocar todavía más desigualdades". Por eso, para Carmen Marcuello, del Laboratorio de Economía Social e investigadora del Grupo de Estudios Sociales y Económicos del Tercer Sector, "la innovación social es una herramienta más, un medio para favorecer el bienestar y desarrollo social, económico, medioambiental y cultural desde un enfoque de solidaridad, cohesión social y justicia social". Desde la economía social, se entiende que "la economía ha de estar al servicio de las personas; las necesidades de las personas deben estar en el centro de las decisiones económicas presentes y futuras".

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