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Tercer Milenio

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Innovadoras, en carne y hueso

La ‘Asombrosa’ Grace Hopper

La ‘Asombrosa Grace’ (‘Amazing Grace’), como cariñosamente se conocía a Grace Hopper, fue una de las pioneras de la programación de ordenadores, a la que dedicó toda su vida. Su equipo creó uno de los primeros compiladores del mundo. Hopper desarrolló también el primer lenguaje de programación basado en palabras del lenguaje natural

La 'commodore' Grace Hopper, en una imagen de 1984.
La 'commodore' Grace Hopper, en una imagen de 1984.
United States Navy

Si tienes la más mínima relación con el mundo de la programación, seguro que sabes lo que es un ‘bug’ y ‘debuguear’ un programa. Y si tienes hijos pequeños o en la adolescencia, entonces habrás oído también lo de ‘buguear’ cuando juegan a videojuegos una y mil veces. En ambos casos se refieren a la misma idea: el fallo que presenta un programa. La norteamericana Grace Hopper no inventó los errores en los programas, sino todo lo contrario: les dio nombre en una divertida anécdota que ha pasado a la historia de la tecnología.

Una carrera brillante

Grace Hopper nació en Nueva York en el año 1907. Desde que era muy pequeña mostró gran interés por la tecnología. Sus padres quisieron que los tres hermanos (un niño y dos niñas) tuvieran las mismas oportunidades, y Grace optó por estudiar física y matemáticas en la prestigiosa Universidad de Vassar, donde luego enseñaría matemáticas tras doctorarse en Yale. En 1943 Grace Hopper consiguió una excedencia para unirse a la Marina de los Estados Unidos. Aunque por entonces el papel de las mujeres en la Armada quedaba restringido a las enfermeras, las necesidades de la Segunda Guerra Mundial obligaron a cambiar esta política, ocasión que aprovechó Grace. Tuvo además que conseguir un permiso especial ¡porque pesaba 7 kilos menos que el peso mínimo exigido para entrar! Pese a todo, Grace Hopper fue la mejor de su promoción y consiguió la graduación de teniente.

Su primer destino fue como programadora en el Mark I, el primer ordenador electromecánico, construido en IBM y enviado a Harvard en el año 1944. Mark I medía más de 15 metros de largo y pesaba unas cinco toneladas.

La historia del primer bug

Al finalizar la guerra, Grace pasó a la reserva (tenía 38 años) pero siguió investigando en Harvard en contratos financiados por la Armada.

Grace Hopper y su equipo se estaban volviendo locos tratando de averiguar por qué fallaba un programa que habían hecho para el Mark II (sucesor del Mark I). Tras muchos quebraderos de cabeza descubrieron que un insecto (‘bug’, en inglés) estaba atascado en uno de los interruptores eléctricos del ordenador. Grace y su equipo bromeaban sobre cómo habían ‘debugged’ el ordenador quitando la polilla, haciendo así populares los términos ‘bug’ y ‘debug’ (que usamos incluso coloquialmente en castellano).

El primer compilador y el lenguaje Cobol

Los primeros ordenadores se programaban mediante códigos binarios, secuencias de unos y ceros que se codificaban en tarjetas perforadas. En los años cuarenta se crearon los llamados lenguajes de ensamblador, que simplificaban algo el proceso. El ensamblador evolucionaría a los modernos lenguajes de programación, que dan instrucciones en un lenguaje más parecido al natural. Los compiladores se encargan de traducir dichos lenguajes a las secuencias de unos y ceros que entienden realmente los ordenadores.

Ella y su equipo crearon uno de los primeros compiladores, el llamado A-0

En los años cincuenta, Grace Hopper trabajó con otro de los ordenadores icónicos de la historia de la informática, el Univac I. Ella y su equipo acuñaron el término ‘compilador’, creando uno de los primeros del mundo (el llamado A-0). Esto supuso un gran cambio de paradigma, puesto que se pasó de considerar a los ordenadores como herramientas que solo eran capaces de hacer cálculos a verlos como máquinas que ejecutan programas más sofisticados como es un compilador. Más tarde Hopper desarrolló B-0, también conocido como Flow-Matic, que fue el primer lenguaje de programación basado en palabras del lenguaje natural.

Desarrolló Flow-Matic, el primer lenguaje de programación basado en palabras, y participó en el comité técnico de creación del Cobol

Años más tarde, en 1959, Grace Hopper tendría un papel destacado en el comité técnico que creó el lenguaje de programación Cobol, que heredó muchas innovaciones del Flow-Matic, y que todavía se usa en sectores como la banca. Después desarrolló herramientas y estándares que facilitaban el desarrollo y las pruebas de los programas desarrollados, y que fueron adoptados internacionalmente.

Hombre del año

‘Amazing Grace’ (la ‘Asombrosa Grace’), como se la conocía, recibió numerosos reconocimientos, incluyendo más de cuarenta doctorados honoris causa. Como curiosidad, y paradójicamente, recibió el título de ‘Hombre del año’ en ciencias de la computación de la Data Processing Management Association.

Se retiró definitivamente de la Armada (donde llegó a ser contraalmirante) a la edad de 80 años, y trabajó como consultora para la empresa Dec hasta su muerte a los 85. No solo fue la gran pionera de la programación, sino también una gran divulgadora y conferenciante; en sus numerosas charlas nunca olvidaba animar a las chicas a dedicarse a la tecnología.

Lecciones aprendidas

-Redes líquidas Las grandes ideas vienen muchas veces de la existencia de las llamadas ‘redes líquidas’, entornos de ideas y personas que comparten ideas y experiencias y colaboran. Los equipos que se formaron en Harvard suponen un claro ejemplo de red líquida. Grace Hopper fue miembro destacada de esta red.

-Dar cauce al talento y la pasión Grace Hopper fue una de las personas más brillantes de su época, que gozó de las oportunidades para convertirse en una de las pioneras de la programación. Siguiendo, por cierto, los pasos de otra mujer: Ada Lovelace, quien creó el primer programa de la historia, cien años antes que Hopper.

-Igualdad Restringir el acceso a organizaciones y colectivos por motivos tales como el sexo o la raza, basándose en prejuicios estúpidos no solo es injusto para las personas, sino que perjudica a dichas organizaciones. Y a la sociedad.

-Cada idea tiene un momento Nos guste o no, los conflictos bélicos han sido catalizadores del desarrollo tecnológico. El impulso financiero y de talento que recibió la computación en ambas guerras mundiales nos ha permitido llegar a donde estamos.

Ángel Gavín Autor del blog ‘El Miracielos’ 

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