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Un portador de VIH, ¿puede no ser transmisor del virus?

La cuestión aparece dibujada en la serie de Netflix 'Élite'.

Tener VIH significa que se porta el virus, mientras que el sida es la fase final de la enfermedad. Lo explica Piedad Arazo, jefa de la Unidad de Infecciosos del Hospital Miguel Servet de la capital aragonesa.

La ficción toma de la realidad casos y situaciones para conducir las historias de sus personajes y a menudo invitan a reflexionar sobre ellas. Un ejemplo de ello es ‘Élite’ una de las más afamadas series españolas de Netflix del pasado año, que reúne en un mismo instituto privado a jóvenes que pertenecen a un núcleo familiar de alto nivel económico y a otros con menor poder adquisitivo. El resultado es una explosión de conflictos y aprendizajes al tiempo que se reflejan problemáticas sobre la drogadicción, la homosexualidad y la homofobia, la exclusión social, la amistad, el dinero, el poder, la ambición, los sueños, el amor, el sexo… Y también el Sida.

Respecto a esta enfermedad -y ahora sí, alerta ‘spoiler’-, la serie plantea que es posible que una persona portadora pueda mantener relaciones sexuales con otra sin protección y que no exista riesgo de contagio del virus. ¿Es esto cierto? Para entender la respuesta a esta pregunta es necesario responder previamente a otras. La primera: ¿son lo mismo las siglas ITS y ETS? Tal y como indica el presidente de Omsida, Juan Ramón Barrios, “ETS e ITS se refieren a lo mismo, pero se debe recordar que uno puede contraer una ITS sin llegar a tener una ETS”. ¿Por qué? “Las ITS son ‘Infecciones de Transmisión Sexual’, es decir, en el organismo de una persona existe una infección producida por un virus, una bacteria, etc., la persona es portadora de una infección que puede que no llegue a desarrollarse como enfermedad”. Por otro lado, “las ETS, es la abreviatura de ‘Enfermedades de Transmisión Sexual’. Con esa sigla se hace referencia a una serie de infecciones médicas que se transmiten por contacto sexual directo. Pero el problema es que la persona que quedó infectada no siempre tiene los síntomas, ni la infección se transforma en una enfermedad”.

El virus que desemboca en la enfermedad es el VIH, “que ataca al Sistema Inmune de las personas, debilitándolo y haciéndoles vulnerables ante una serie de infecciones, algunas de las cuáles pueden poner en peligro la vida. Actualmente se puede considerar una infección crónica ya que no progresa a Sida si la persona portadora toma adecuadamente el tratamiento antirretroviral”. Sin embargo, si la inmunodeficiencia que provoca la infección es muy acusada y el sistema inmune es incapaz de defender el organismo, comienzan a aparecer “un conjunto de manifestaciones clínicas” conocidas como Síndrome de la Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA). “En la historia natural de la infección por VIH, el sida es la etapa más grave, y se caracteriza por la presencia de ciertas enfermedades oportunistas o neoplasias que pueden amenazar la vida del paciente”.

¿Cómo ataca el VIH al organismo?

“Cuando el VIH entra en el organismo, ataca al sistema de las defensas, a las células que se encargan de defendernos de las enfermedades, dejando al organismo expuesto a infecciones graves y ciertos cánceres”, explica el presidente de Omsida y prosigue: “Los virus no son capaces de reproducirse por sí mismos, necesitan utilizar a otros seres vivos para poder multiplicarse y sobrevivir. Cuando te infectas, el VIH se dirige a sus células diana, los CD4. Cuando encuentra un CD4, el virus se fija a la membrana de la célula y fusiona su cápside con la membrana celular, de modo que ahora puede introducir su material genético para que esta célula se ocupe de reproducirlo (multiplicarlo). Una vez ha comenzado la replicación, sale a sangre y se propaga por todo el cuerpo infectando otras células que también usarán para que multipliquen su material genético”.

“Cuando esta multiplicación se produce, hay copias del virus circulando por la sangre (el número de copias del virus es lo que se conoce como Carga Viral) y se reduce la cantidad de células CD4 del organismo, que acaba produciendo una deficiencia inmunitaria. En este momento el organismo pierde capacidad defensiva, provocando que la persona que lo sufre tenga más probabilidades de contraer otras infecciones o de desarrollar enfermedades relacionadas con el VIH, conocidas como enfermedades oportunistas. Están provocadas por agentes que, ante sistemas inmunes que funcionan con normalidad, no causan ninguna enfermedad. Solamente cuando el sistema inmunitario está muy debilitado, aprovechan la “oportunidad” para desarrollar infecciones”, añade.

¿Se puede contagiar siendo portador de VIH o solo si se padece la enfermedad?

Como explica Barrios: “Una persona puede transmitir el VIH desde el momento en el que se infecta; en las primeras semanas después de la infección es cuando la persona portadora tiene más probabilidades de infectar a otra”.

No obstante, y aunque cuando una persona es portadora, hoy en día, puesto que no existe cura, tendrá el VIH para toda la vida, puede no transmitirlo, tal y como se explica en ‘Élite’. Para que esto sea posible “se dispensa un tratamiento antirretroviral que tendrá que tomar todos los días para evitar que el VIH se multiplique y destruya nuevas células. Con el tiempo se consigue controlar la replicación viral y que la cantidad de virus sea muy pequeña, lo que llamamos INDETECTABLE. Y cuando una persona con VIH tiene la carga viral indetectable no puede transmitir el virus, según se ha demostrado a través de varios estudios”, concluye.

La confianza y la educación sexual, conocer el estado de salud personal y el de la pareja, realizarse las pruebas de ITS y consultar las dudas con especialistas son cuestiones clave en esta y cualquier otra situación en la que se mantengan relaciones sexuales para el desarrollo y el beneficio común.

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