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La ciencia responde

¿Qué edad tiene el árbol más viejo del mundo?

El ejemplar más longevo del mundo tiene 9.550 años. Ha pasado toda su vida en el mismo lugar y su crecimiento radial, el que da lugar a los anillos de crecimiento, está relacionado con la evolución de las temperaturas y las precipitaciones. Los árboles son auténticos testigos de la evolución del clima. Así, el patrón de anillos que se forma durante toda su vida revela las variaciones ocurridas en las condiciones ambientales en las que creció, sobre todo las climáticas.

Las parejas de anillos de crecimiento, claros y oscuros, equivalen a un año de vida del árbol.
Las parejas de anillos de crecimiento, claros y oscuros, equivalen a un año de vida del árbol.

¿Cómo se forman los anillos de crecimiento de los árboles?

Al cortar el tronco de un árbol se ve una serie de anillos concéntricos, que son resultado de que, en climas templados, su crecimiento es más rápido en primavera y verano, dejando una capa de madera temprana de color claro. Al final del verano y principios del otoño, el árbol agrega una capa de madera tardía más oscura y densa. Estas capas aparecen como anillos en la madera. Así, un par de anillos –uno claro y otro oscuro– equivale a un año de crecimiento.

¿Todos los árboles tienen estos anillos?

Es la fluctuación climática entre las estaciones la causante de los anillos de crecimiento. Las selvas tropicales no experimentan los extremos de invierno y verano que se ven en los bosques de zonas templadas. A menudo, los árboles tropicales crecen de manera similar todo el año, lo que significa que los anillos de crecimiento no son evidentes. No obstante, las regiones tropicales experimentan cambios de estaciones lluviosas a estaciones secas. Los anillos de crecimiento de algunos árboles tropicales, como la teca, reflejan estas variaciones en la humedad estacional. Otros, sin embargo, no presentan anillos anuales visibles, sino unos anillos más sutiles, que solo pueden ser identificados por el análisis químico y microscópico de la madera.

A partir del análisis de los anillos de crecimiento anual de un árbol, la dendrocronología estima su edad y los cambios ambientales que sufrió

¿Cómo se estima la edad de un árbol?

Contar los anillos desde el último formado junto a la corteza y el centro del tronco permite determinar qué edad tiene un árbol. Es el principio básico de la dendrocronología, la ciencia que, a partir de la observación y análisis de los anillos de crecimiento anual de las especies leñosas, es capaz de establecer su edad y los cambios ambientales a los que han estado sometidas y que han sucedido en el territorio donde vivieron. Cuando las condiciones climáticas son favorables al crecimiento y no interfieren otros factores, los anillos son más anchos. Por el contrario, serán más estrechos en periodos fríos, si estamos en entornos de montaña o durante episodios secos, allí donde el factor que más limita el crecimiento es la humedad. Cualquier componente ambiental que afecte al crecimiento de un árbol puede estudiarse a partir de sus anillos. Repetidos incendios forestales, aludes, inundaciones o movimientos de ladera que afecten al crecimiento del árbol pueden analizarse a través de las huellas que han dejado en los anillos de crecimiento.

¿Qué edad tiene el árbol más viejo del mundo?

El árbol más viejo del mundo se encuentra en California (EE. UU.) y se trata de un Pinus longaeva al que se le estima una edad superior a los 4.500 años. Se le dio el nombre de Matusalén en honor al personaje bíblico. Sin embargo, hay ejemplares vivos de más edad, como el conocido como Old Tjikko, en el norte de Suecia, un Picea abies cuyas raíces se han datado mediante carbono 14 en más de 9.500 años. Su parte aérea sin embargo tiene apenas unos pocos cientos de años.

secuoya
Árboles longevos y de gran tamaño como esta secuoya de National Park, fotografiada hacia 1910, permiten estudios dendrocronológicos que abarcan varios siglos.
Colección de la Librería del Congreso de Estados Unidos

¿Cómo se comparan los anillos de crecimiento de diferentes árboles?

En ocasiones, no se distinguen bien los límites entre anillos, pueden confundirse dos anillos consecutivos que parecen uno o pueden encontrarse años en los que el árbol no ha sido capaz de generar crecimiento radial. Para comparar los crecimientos con el clima es necesario saber con precisión cuál es el año exacto de formación de cada anillo. De lo contrario, los resultados de calibrar crecimiento frente a clima o de datar determinados fenómenos serán erróneos. Por eso es necesario comparar testigos de distintos ejemplares para verificar que las dataciones individuales de las secuencias de anillos son correctas. Los árboles de una zona determinada muestran un crecimiento similar en años concretos o durante una serie de años. Estas secuencias características pueden darse también en árboles situados a decenas e incluso centenares de kilómetros y son fundamentales en el proceso de datación, ya que una vez datadas nos ayudarán a buscar anomalías en los anillos que quedan entre ellas.

Combinando el registro dendrocronológico de troncos de árboles de distintas edades de un territorio se puede componer largas series temporales.
Combinando el registro dendrocronológico de troncos de árboles de distintas edades de un territorio se puede componer largas series temporales.
NOAA

En Aragón son característicos los anillos de 1871, cuando una helada tardía durante la primavera detuvo el crecimiento de los árboles. En 1931 y 1963 los anillos son estrechos debido al frío extremo, mientras 1984 y 1986 produjeron anillos muy estrechos a causa de una gran sequía primaveral que ralentizó el crecimiento. El de 1970 es especialmente ancho en relación a los anteriores o posteriores. Y 1972 se identifica por presentar la madera tardía clara por una ola de frío polar en los Pirineos.

Podemos viajar más atrás en el tiempo estudiando árboles fosilizados que conserven anillos de crecimiento

¿Cómo ayuda la dendrocronología a entender la dinámica climática?

Solapando el registro dendrocronológico de varios árboles que vivieron en una misma zona en diferentes épocas se pueden componer series temporales que abarquen cientos e incluso varios miles de años. La investigación dendrocronológica todavía se puede llevar más atrás en el tiempo estudiando árboles fosilizados que tengan preservados los anillos de crecimiento. Solo en casos excepcionales es posible enlazar las series cronológicas de árboles fósiles recientes, conservados en turberas o desiertos, con las de árboles históricos, gracias a la datación radiométrica. Sin embargo, lo habitual es que los datos climáticos de los anillos de crecimiento de troncos fósiles de muchos millones de años de antigüedad sirvan para inferir las fluctuaciones ambientales locales en el periodo de vida del árbol fosilizado.

La dendroclimatología y los estudios de cambio climático

El clima es fundamental para la vida en la Tierra, que solo puede existir en unos determinados rangos ambientales y climáticos. Pero, ¿qué factores modelan la dinámica del clima en el planeta? Por un parte, están los factores extraterrestres, como la variación en la radiación solar, las variaciones orbitales y, ocasionalmente, el impacto de meteoritos. Por otra, están los factores internos o terrestres, como el movimiento de las placas continentales, el volcanismo, las corrientes oceánicas, la composición atmosférica, las fluctuaciones en el campo magnético terrestre y los factores biológicos, entre ellos los antropogénicos (causados por el ser humano).

Los seres vivos, también nosotros, nos hemos adaptado a las variaciones climáticas naturales, por lo general lentas en el tiempo. Pero, en la actualidad, hay indicios que apuntan a que nuestras actividades (agricultura, ganadería, industria, transporte…) podrían estar modificando el devenir natural del clima a una velocidad muy rápida. Por ello, es importante evaluar la posible excepcionalidad del clima actual desde una perspectiva temporal amplia. Y ahí es donde la dendroclimatología puede aportar una información de gran valor científico.

La dendroclimatología estudia las fluctuaciones climáticas del pasado a partir, fundamentalmente, de las características anatómicas de sus anillos de crecimiento anual. Así, los científicos han podido reconstruir los patrones climáticos regionales y sus fluctuaciones durante cientos o incluso miles de años en el pasado, antes de que la actividad humana modificase de forma significativa la composición de la atmósfera. Combinando múltiples estudios de anillos de árboles de diversas áreas y regiones (y armonizando estos datos con otros registros de indicadores paleoclimáticos), los científicos pueden reconstruir los climas regionales y globales del pasado.

El secreto de los árboles

Diferentes especies de árboles situadas en el Parque Natural del Moncayo aportan, gracias a la dendroclimatología, datos cruciales para la comprensión de la evolución climática en Aragón. Así se refleja en ‘El secreto de los árboles’, un cortometraje de divulgación producido durante el IV Taller de Guion y Producción de Documental Científico organizado por la Unidad de Cultura Científica de Unizar y financiado por FECYT. Este audiovisual, producido y dirigido por Ernesto Tejedor, recoge los estudios del grupo de investigación Clima, Agua, Cambio Global y Sistemas Naturales.

Miguel Ángel Saz Sánchez Profesor Contratado Doctor del Departamento de Geografía y Ordenación del Territorio de la Universidad de Zaragoza. Subdirector del Instituto Universitario de Investigación en Ciencias Ambientales de Aragón. Investigador responsable del grupo de investigación Clima, Agua, Cambio Global y Sistemas Naturales

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