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Sociedad

educación 

Deberes. Ojo con las posturas extremas

En educación, las posturas maximalistas no deberían existir o corremos el riesgo de tomar decisiones pendulares, cómo ha sucedido con la autoridad del profesorado y de las familias, excesiva no hace demasiados años, y que ahora ha caído en una relajación, también excesiva, que ha convertido a muchos hijos en pequeños dictadores. Pues lo mismo ocurre con los deberes: las dos posturas extremas son igualmente erróneas.

Three pupils of primary school go hand in hand. Boy and girl with school bags behind the back. Beginning of school lessons. Warm day of fall. Back to school. Little first graders.
Es muy importante que jueguen y desarrollen su imaginación junto a sus iguales
Freepik

No es nada pedagógico que niños de etapa de infantil o primaria estén en la escuela desde las ocho de la mañana hasta las cinco de la tarde y que después de dos o tres horas de actividades extraescolares todavía tengan que hacer tareas escolares en casa y aprender algunos temas. Hay casos de niños de 8 o 9 años, que hacen unas jornadas más exigentes que las de sus padres.

Tareas repetitivas

Si añadimos que, en muchas ocasiones, son tareas repetitivas, poco innovadoras, que no favorecen la creatividad, la curiosidad y el afán de aprender, los deberes, en este caso, no son educativos. Además, limitan el tiempo que el niño necesita para interactuar físicamente con otros niños; y es muy importante que jueguen y desarrollen su imaginación junto a sus iguales y con sus padres. En las ciudades, cada vez salen menos de casa y el poco tiempo que tienen lo emplean jugando con dispositivos digitales. No es de extrañar que cada vez los alumnos sean más inmaduros, emocionalmente hablando, aunque, por otra parte, estén hiperestimulados.

Falta de responsabilidad

Padres implicados. Los padres deben implicarse en la educación de sus hijos y hay que apoyar, sobre todo, a los centros situados en entornos desfavorecidos con alumnado con dificultades en proporciones elevadas. También se deben establecer programas de compensación educativa para los alumnos cuyas familias no pueden prestarles apoyo en los deberes por carecer de recursos económicos o de un mínimo nivel de preparación.

Mayor exigencia

En ESO y bachillerato, la exigencia es mucho mayor. Se impone una mejor coordinación entre el profesorado y que la familia colabore para racionalizar el poco tiempo de ocio que queda. Paradójicamente, las nuevas tecnologías contribuyen a aumentar el nivel de ansiedad y la sensación de disponer de poco tiempo para jugar, practicar deporte y otras actividades lúdicas.

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