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Por qué me duermo mejor meciéndome en una hamaca

Dormir acunados por un suave movimiento ayuda a conciliar el sueño y tiene efectos beneficiosos.

Comprobando el 'efecto hamaca'
Comprobando el 'efecto hamaca'
Dave Wilson Cumbria

No solo a los bebés les cuesta menos conciliar el sueño si los mecen. Incluso si eres ya ‘talludito’, un suave movimiento te ayuda a conciliar el sueño. Un nuevo estudio publicado hace unos días en la revista ‘Current Biology’ corrobora los múltiples beneficios de dormir meciéndonos.

Al frente del estudio está Laurence Bayer, de la Universidad de Ginebra (Suiza), que hace unos años demostró que las mejores siestas se dormían en hamacas, en continuo balanceo. En su nuevo experimento, que abarcaba noches completas, los participantes "se durmieron más rápido cuando plancharon la oreja en una cama que se mecía y tuvieron fases más largas de sueño profundo (no REM), e incluso se despertaron menos, que en la misma cama estática". Un efecto visible no solo en los que tenían problemas de insomnio, sino también en quienes ya antes dormían a pierna suelta.

No acaba ahí la cosa. Además, dormir en una hamaca o en una cama mecánica en movimiento ayuda a consolidar la memoria. Para demostrarlo pidieron a varios sujetos que estudiaran parejas de palabras al caer la noche y las escribieran al despertar. Pues bien, a la mañana siguiente de dormir meciéndose, recordaban muchos más vocablos que si usaban una cama convencional. Según los investigadores, el balanceo ayuda a que se sincronice la actividad neuronal en las redes tálamo-corticales del cerebro, y eso no solo combate el insomnio y favorece el descanso, sino que además ayuda a que la información se grabe a fuego en la cabeza.

Al trabajo de Bayer y sus colegas se suma otra investigación llevada a cabo en ratones destinada a corroborar si el ‘efecto hamaca’ también se cumple en otros mamíferos. Concretamente en roedores. La respuesta es un sí rotundo, aunque hay algunas salvedades: para que sea efectivo hay que mecer a los ratones cuatro veces más rápido que a los humanos. Y los animales se duermen antes y duermen más, pero no más profundo.

Lo realmente interesante del asunto es que en el experimento con roedores pudieron comprobar que los beneficios del balanceo tienen que ver con la estimulación del sistema vestibular, que contribuye al sentido del equilibrio y a la orientación espacial. Si este sistema no funciona, el efecto hamaca es nulo.

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