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Sociedad

El eco de los Goya

La gala de los premios Goya de este año nos ha dejado algunas lecciones impagables que debemos aprovechar como personas y como sociedad. Pero tenemos que ir más allá del mero sentimentalismo para empezar a pensar con el corazón.

El Goya a 'Campeones' ha conmovido a muchas personas.
El Goya a 'Campeones' ha conmovido a muchas personas.
POL

La ceremonia de entrega de los premios Goya se celebró el sábado pasado en Sevilla. Hoy ya no es noticia. Se terminó. Toca esperar un año para volver a la alfombra roja y sus parafernalias. La siguiente será la trigésimo cuarta edición donde los cómicos y su industria se reunirán para llenar de glamour las noticias de la tele. Este es un asunto que a mí, personalmente, rara vez me ha llamado la atención. Nunca he estado interesado en saber quién gana qué, ni cómo se titula la película de no sé quién. Esta es una porción de datos que no ocupa parte de mi memoria. Cada uno tiene sus defectos.

De hecho, cuando jugaba al Trivial Pursuit, fallaba con los quesitos rosa, los del cine y sus entresijos. Y ese mundo cinematográfico, que a mí ni me va ni me viene, resulta que a mi hijo mayor le fascina. Todo sea por llevarnos la contraria. Si le digo que lea tal libro, me dice que vea no sé qué serie. Si recomiendo a un autor, prefiere la película a leer el original. Mientras tanto él me abruma con nombres de directores, guionistas, actores, compositores. Se conoce los presupuestos de las producciones, los ingresos por taquilla y mil detalles más. Es impresionante lo que llega a saber. Así que este sábado, como en los últimos cuatro años, de nuevo tocaban los Goya. Ante tal expectativa, preferí dedicarme a los sudokus y dormir. Me perdí la gala a conciencia pensando que no sucedería nada interesante.

Sin embargo, me equivoqué, como tantas veces me recuerdan mis hijos. Por eso en la mañana del domingo descubrí con gozo dos perlas de la noche anterior. La primera fue la intervención de Rosalía reinterpretando ‘Me quedo contigo’ de Los Chunguitos. He reproducido unas cuantas veces el vídeo. E incluso he buscado la versión original para comparar. Esta de Rosalía tuvo que ser una gozada sentirla en directo. La letra, el coro transportan y hacen vibrar. La segunda perla fue el premio al mejor actor revelación. El discurso de Jesús Vidal al recibir el Goya por su participación representando a Marín en la película ‘Campeones’ también es para quitarse el sombrero. Cuando dice a los señores de la Academia que "ustedes no saben lo que han hecho" y sigue con tres palabras: inclusión, diversidad, visibilidad. Diciendo después cosas como "mamá, gracias por darme la vida y por enseñarme a ver la vida con los ojos de la inteligencia del corazón, te quiero todo". O la frase "queridos padres, a mí sí que me gustaría tener un hijo como yo, para que tenga unos padres como vosotros". Me emocioné y me emociono cada vez que escucho su intervención en el vídeo disponible en Internet. En esto creo que hemos coincidido muchos espectadores. Somos unos cuantos cientos de miles quienes hemos visualizado esos casi cinco minutos de la ceremonia. E imagino que a todos nos ha hecho pensar con el corazón.

A mí me conmovió en una doble dirección. Por un lado, me identifiqué con su familia, con sus padres. Vuelan por mi mente incontables momentos de alegría y desasosiego. Lágrimas y esperanzas que se disipan cuando nuestro hijo Luis se lanza sonriente a mis brazos. Su trisomía 21 le ha dado un don para mostrarme lo que no veo, para valorar más la vida como regalo. Es tanto lo que aprendo de su cariño y su enorme capacidad para amar, que lo percibía también ahí. Por otro lado, la reacción ante las palabras de Jesús Vidal me remueven de la silla. Siento la enorme hipocresía de nuestra sociedad. Mientras nos hemos instalado en la eugenesia, nos conmovemos con la película ‘Campeones’ y todo lo que significa. Nos sumamos a la buena voluntad mientras, socialmente, no escatimamos recursos en erradicar taras, defectos y ‘anormalidades’. ¿Qué pensar, qué decir? ¿Cómo desvelar las contradicciones de nuestro sistema y despertar la conciencia? La discapacidad se percibe como una amenaza a nuestro cosmos de consumo tecnológico pluscuamperfecto. Incluso hemos desarrollado una industria alrededor del diagnóstico prenatal. La limpieza genética nos nubla el horizonte; por eso, el eco de los Goya de este año nos enfrenta a lo esencial de la vida. ¿Dónde has puesto tu tesoro? ¿A quiénes amas de verdad?

Chaime Marcuello Servós es profesor de la Universidad de Zaragoza

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