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Sociedad

Los padres de Julen ya perdieron a otro hijo de forma trágica

Oliver, hermano del niño al que se busca en un pozo, falleció con solo tres años de un ataque cardiaco.

Varios guardias civiles del equipo que busca al pequeño Julen.
Varios guardias civiles del equipo que busca al pequeño Julen.
Daniel Pérez/EFE

Julen, el niño de 2 años que cayó el domingo a un estrecho y profundo orificio mientras pasaba un día de campo con familiares y amigos en Totalán (Málaga) y que se intenta rescatar, es muy activo, un enamorado de su triciclo -que sigue aparcado ante la casa familiar- y de los balones.

Los vecinos de las viviendas de la zona conocida como Las Protegidas, en la popular barriada de El Palo, en la capital malagueña, hablan del pequeño con cariño porque lo veían jugar con frecuencia por el pasaje peatonal que discurre entre pequeñas casas donde viven varios familiares. La historia ha afectado especialmente en el barrio, porque los padres de Julen ya perdieron a otro niño, Oliver , que falleció con solo tres años a causa de un paro cardiaco; por eso, una conocida se aferra a que la búsqueda tiene que salir bien y piensa en la madre del peque: "Ya ha perdido uno, este tiene que salir por fuerza".

Es un núcleo poblacional muy próximo al mar donde son devotos de la Virgen del Carmen, a la que sus habitantes van a rezar esta tarde porque todo salga bien en las tareas de localización y rescate; por segundo día se afanan en ello un centenar de efectivos como Guardia Civil, bomberos u operarios de empresas especializadas.

Un familiar del pequeño que acaba de hablar con la madre de Julen, Vicky, es optimista porque los equipos de rescate "hacen todo lo que pueden" y así lo cuenta a un grupo de vecinas que está "muy pendiente" de las novedades sobre "el chiquillo", a unos metros de su bici de tres ruedas con la que suele disfrutar.

Su cuarto de juego -cuando no está en la guardería- es la calle peatonal, donde deja el triciclo y la pelota y no para de divertirse; sus vecinas hoy no tienen ganas de hacer sus habituales faenas.

El padre, José Rocío, feriante ahora desempleado, y la madre, Victoria María García, a la que llaman Vicky, trabajadora de una cadena de hamburgueserías, decidieron pasar el día en la finca de unos amigos del barrio que está situada en la vecina localidad de Totalán, una zona de montaña de olivos y almendros. La jornada terminó de forma trágica y el destino del niño y de su familia está ahora en manos de los equipos de rescate, que trabajan contrarreloj para encontrar al pequeño.

Mientras, en casa, los pedales verdes de su triciclo aguardan a que Julen los ponga en marcha otra vez; mientras, en Totalán, una maquinaria gigante abre camino a los medios técnicos desplazados para ayudar a los que se esfuerzan en un rescate para el que todos confían en un final feliz.

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