Despliega el menú
Sociedad

Micromachismos, dale que te pego

Ada Hegerberg gana el primer Balón de Oro femenino, y le preguntan si sabe ‘perrear’.

Ada Hegerberg posando con su trofeo
Gala del Balón de Oro
Agencias

Martin Solveig, es un disc jockey, cantante y productor francés de música electrónica. En realidad se llama Martin Picandet y el pasado verano fue uno de los que hizo bailar en el Starlite Festival de Marbella, una gala benéfica que promueve Antonio Banderas. Pero de Martin Solveig no nos interesa cómo se maneja por el mundo de la música en el que, dicen las listas de la revista especializada DJmag, que está en el puesto 98. Porque Martin fue, una vez más, la exposición más clara de esos pequeños gestos, comentarios y prejuicios que tenemos tan interiorizados que no los percibimos como machistas aunque odiemos el machismo. Son cosas como usar la palabra ‘provocador’ para describir el atuendo de una mujer;  que en una conversación sobre políticos parezca normal hacer comentarios sobre el aspecto de ellas y no sobre el de ellos; preguntar a alguna mujer que para cuándo los hijos cuando nunca se lo hacen a un hombre; decir o preguntar a una mujer si "está con la regla" cuando ha respondido con desgana o desaire... Por eso, a Martin se le ocurrió hacer una mala broma a Ada Hegerber, la primera mujer en ganar un Balón de Oro sesenta y tres años después de que Stanley Mattews recibiese el trofeo masculino. Una futbolista que quiere ser como Messi (o Cristiano) y con unos datos increíbles: 31 goles en la pasada liga francesa, récord realizador en la Champions League (15 goles). Desde que aterrizó en el Olympique de Lyon en 2014, procedente del Kolbotn Potsdam alemán, ha marcado 185 goles en 149 partidos; y, gracias a ella, la desigualdad abismal que existe respecto al fútbol masculino se ha acortado mínimamente: el Olympique le ha subido el salario hasta los 500.000 euros anuales, una cifra histórica para las futbolistas. Piense en lo que ganan Messi, Ronaldo, Sergio Ramos...

Ada Hegerberg tuvo que aguantar que, después de pronunciar unas emocionantes palabras sobre lo que este nuevo galardón representa para el deporte femenino y lanzar un mensaje a las niñas para que no dejen de creer en sí mismas, el Dj le preguntase si podía hacer ‘twerking’, ‘perrear’. La respuesta fue un tajante ‘no’ y una cara de incredulidad y pocos amigos. El DJ le pidió después disculpas, pero ahí queda: gana el primer Balón de Oro del fútbol femenino y le preguntan por sus dotes para hacer bailes insinuantes. Esto mismo a Luka Modric, en la misma gala, ni se le ocurrió preguntar.

Más, muchas más

Desgraciadamente no es la primera, ni será la última vez en que a una mujer destacada en un importante momento profesional le preguntan por algo que no tiene nada que ver con su trabajo o sus logros o sus nuevos proyectos. Isabel García-Zaeza recordaba estos días cómo ya en 1975 a la actriz Hellen Mirren le preguntaron si podía ser considerada una buena actriz con "esos atributos físicos", y como no se daba por enterada el entrevistador le explicó que "ya se sabe que las actrices serias no pueden tener unos grandes pechos". A Scarlett Johanson le inquirieron durante la promoción de la película ‘Los Vengadores’ si era capaz de llevar ropa interior bajo el ajustado traje de la viuda negra. A la cantante Ariana Grande si preferiría quedarse con su maquillaje o su móvil de poder elegir solo uno. "¿Crees que elegir entre uno u otro es lo que preocupa a las chicas?, respondió ella, con una mezcla de sorpresa e indignación. Y nuestro Pablo Motos también se ha lucido, como cuando a la periodista y escritora Mónica Carrillo, le dijo: "¿Crees que a los hombres les atraes tú y por eso les gusta leerte?", y no contento con eso le preguntó si llevaba bikini o bañador. Y a Elsa Pataky si prefiere ropa interior cómoda o sexy para dormir. Aunque ha habido quienes han logrado responder dando un zasca, como la actriz Lauren Conrad, también empresaria de éxito con su propio negocio de moda, a quien cuando le preguntaron por su postura favorita, respondió: "La que tengo cuando me siento en la mesa de directora general".

Hace poco tiempo, una cadena de hipermercados puso a la venta dos camisetas para bebés, una en color azul y otra en rosa. En la azul, se podía leer "Inteligente como papá", y en las rosas, "Bonita como mamá". Y unos grandes almacenes ofrecía aspiradores bajo el lema: "Mamá, tú eres la mejor". Como si las aspiradoras fueran en exclusiva para la mujer.

Y en el mismo Heraldo.es estos días se han cruzado comentarios poco afortunados sobre la mujer en el especial en el que, bajo el título ‘Aragonesas de presente y futuro’, 25 mujeres explican su trayectoria profesional, que está marcando un camino, y en los que puede leerse: "La mujer occidental actual y en concreto la española es el ser más privilegiado y sobreprotegido que hay actualmente en el mundo". "Con las mujeres de mi edad la única discriminación que he visto es que yo hice la mili, y las de mi clase no. Y entre amigos, la discriminación más destacada es que un juez daba por decreto a sus mujeres la custodia de sus hijos, el piso, la pensión y hasta el árbol de Navidad". Frases que generan controversia entre los propios lectores:"Sale a colación cualquier tema sobre las mujeres como colectivo y a veinte o treinta les da el típico brote de misoginia galopante. Y luego dicen que no son necesarias las campañas de educación"...

Porque los micromachismos son tiranías cotidianas, violencia blanda e invisible, de baja intensidad, que revisten la realidad de una forma imperceptible y es precisamente la facilidad con que se camuflan donde reside su peligro, porque genera un daño invisible hacia el sexo femenino y hacia todo aquel que no se adecue al rol de género que se le ha asignado.

Etiquetas
Comentarios