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Aquí hay ciencia

Los materiales con los que Stan Lee fabricaba nuestros sueños

¿Qué hace alguien como Stan Lee, padre de superhéroes como Spiderman, Hulk o Lobezno, en una sección como esta? Pues protagonizar un obituario de ciencia... y ficción. Y más concretamente de química-ficción, a través de materiales increíbles.

Miguel Barral 30/11/2018 a las 05:00
Stan Lee posa en el estreno de 'Iron Man 3' en una imagen tomada en el Capitan Theatre de Hollywood, en 2013Reuters / M. Anzuoni

Como buen químico, uno de los aspectos que más me han fascinado desde siempre del recientemente fallecido creador de superhéroes Stan Lee es su facilidad y naturalidad para inventar con la misma soltura nuevos elementos químicos y materiales. Y, además, dotarlos de todo tipo de superpoderes derivados de su estructura molecular.

Por supuesto, los ejemplos más conocidos y celebrados son el vibranio, con el que está fabricado el escudo del Capitán América –o no…– y el traje de Black Panther; y el adamantium, que recubre el esqueleto y las garras de Lobezno.

Vibranio, un metal extraterrestre 

Según la base de datos de Marvel, el vibranio sería un metal de origen extraterrestre que se cree alcanzó la Tierra en el impacto de un meteorito hace un millón de años en la recóndita nación africana de Wakanda. Se conocen tres variedades o alótropos de dicho metal, siendo el más conocido el vibranio de Wakanda. Más allá de su origen, su excepcionalidad radica en la capacidad de absorber la energía transportada por las ondas (sonoras o mecánicas) que lo alcanzan. Esa energía se reubica o acumula en los enlaces de su estructura, contribuyendo a reforzarla. Vamos, que cuanto más le sacuden, más indestructible se vuelve. Esta extraordinaria capacidad desafía las leyes de la Termodinámica. Lo habitual es que la energía absorbida por las moléculas de un sólido no se almacene en los enlaces, sino que se reinvierta en hacer vibrar con más brío a estas moléculas, lo que causa justo el efecto contrario: debilitar o ‘aflojar’ los enlaces hasta que la estructura original se desmorona.

El escudo del Capitán América está fabricado con una aleación de acero y vibranio. Y también el traje de Black Panther, un superhéroe nativo de Wakanda, ha sido elaborado con vibranio.

Adamantium, una aleación indestructible 

En cuanto al adamantium, se trata de una aleación virtualmente indestructible creada por el ser humano. Su principal componente es el acero, pero la composición química exacta es un secreto clasificado del Gobierno estadounidense.

Lo que sí se conoce –y además pone de manifiesto los ‘bastos’ conocimientos de ingeniería química de Stan Lee y sus equipo de colaboradores– es el procedimiento mediante el cual se obtiene. Consiste en combinar diversas resinas químicas de composición ultrasecreta y calentar la mezcla por encima de los 815ºC, hasta obtener un fluido uniforme que puede ser entonces moldeado con la forma deseada… y en un lapso de 8 minutos. Transcurrido este tiempo la mezcla se solidifica independientemente de la temperatura a la que se encuentre para convertirse en un sólido extremadamente resistente y estable.

En un expreso homenaje a la celebrada serendipia química, la aleación fue concebida durante la II Guerra Mundial por el doctor Myron MacLain, quien se quedó dormido en el laboratorio mientras perseguía dicho objetivo –obtener una aleación más resistente–, combinando y aleando distintos metales con acero, entre ellos el inefable vibranio. Al despertarse descubrió que había obtenido una nueva e increíble aleación de la que, desgraciadamente no conocía la composición y las proporciones exactas. Con ella se fabricó el escudo del Capitán América. Pero, al no ser capaz de reproducirla, y no disponer de más vibranio, tuvo que formular una versión alternativa que prescindía del mismo pero que, en la práctica, casi igualaba a la original. Y se convirtió en el verdadero adamantium, casi tan invulnerable como el vibranio en virtud, fundamentalmente, del empaquetamiento superdenso de su estructura tridimensional. Convenientemente maleado, es capaz de cortar y atravesar casi cualquier material conocido, salvo el escudo del Capitán América, claro.

Visto lo visto –y leído lo leído– hasta aquí, aún llama más la atención que para bautizar a uno de sus más famosos personajes, Stan Lee escogiese el ‘prehistórico’ nombre de Iron Man –el hierro se conoce desde la Edad de ídem–. Un metal, a fin de cuentas, sí, robusto pero igualmente poco maleable, pesado y, lo que es peor, con una natural tendencia a oxidarse y fracturarse en pleno intercambio de mandobles. La elección resulta aún más sorprendente teniendo en cuenta que para cuando Iron Man hizo su primera aparición, en 1963, el acero inoxidable –es decir, la aleación de hierro con una mínima cantidad de carbono– ya sumaba 50 años de vida –fue inventado en 1913– y sus virtudes y capacidades, que superan con creces las de su precursor, eran bien conocidas.

Claro que el ‘sinsentido’ de Iron Man tiene explicación, o si se prefiere, truco: solo la armadura original del superhéroe –fabricada por el brillante, extravagante y millonario inventor Tony Stark cuando estaba confinado y con el material que le facilitaban sus captores– era de hierro. En cuanto hizo uso de ella y pudo escapar y trabajar en su superequipado laboratorio, fabricó nuevas armaduras con aleaciones de vibranio y adamantium.

Referente de los expertos

Más allá de la verosimilitud y rigor científico de los materiales con los que Stan Lee fabricaba nuestros sueños, su gran e indudable mérito es que se hayan convertido en referente incluso para los expertos en materiales. Sirva como demostración, sentido homenaje e incluso propuesta de epitafio, el titular escogido para presentar en sociedad una nueva y prodigiosa aleación –esta sí, real– recientemente obtenida en el Departamento de Ciencia de Materiales de la Universidad de North Texas: ‘It’s no vibranium or protoadamantium, but researcher’s new alloy comes close’. Se trata de una superaleación de hierro con diversas cantidades de cromo, cobalto, manganeso y silicio y resulta cuatro veces más resistente que el acero inoxidable. O este otro titular, escogido para anunciar los nuevos logros alcanzados en la Universidad de North Carolina State en el desarrollo de novedosas aleaciones: ‘Wolverine’s Claws and the future of metal alloys’.

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