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Tercer Milenio

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La ciencia que explica el éxito de Coldplay

Un psicólogo musical de la Universidad de Cambridge ha estudiado por qué ‘Viva la vida’ es la mejor canción para despertarse.

Imagen del último concierto de la gira 'A head full of dreams' compartida por Coldplay desde su blog
Imagen del último concierto de la gira 'A head full of dreams' compartida por Coldplay desde su blog
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Septiembre de 1998. El director de cine Roberto Benigni triunfa en el festival de Cine de Toronto con el filme ‘La vida es bella’, Pinochet se enfrenta a su primer juicio político en Chile, alguien registra el dominio Google.com y, en las pistas, las tenistas españolas Conchita Martínez y Arantxa Sánchez Vicario les dan una paliza en dobles a Martina Hingis y Patty Schnyder. Mientras tanto, en un café de Manchester, un grupo de personas que se pueden contar con los dedos de ambas manos escucha tocar a una banda desconocida bebiendo cerveza. Suerte que entre ellas estaba Debbs Wild, una cazatalentos musical que supo ver de inmediato que Chris Martin y el resto de los componentes de Coldplay eran diferentes. El mundo, pensó Debbs, tenía que escucharlos.

Veinte años después nadie duda que Debbs Wild tuvo buen ojo. Ni que Guy, Jonny, Will y Chris, los cuatro componentes de Coldplay, han protagonizado una carrera musical meteórica. Los detalles de lo que ha sucedido a lo largo estas dos décadas los narra su descubridora en un nuevo libro titulado ‘Life in Technicolor: un tributo a Coldplay’ (Cúpula, 2018). Que arranca con su primer ensayo y termina con la gira ‘A head full of dreams’, con la que los británicos han batido récords.

Ingredientes del éxito

Que muchas de sus canciones se hayan convertido en himnos no es casual. Pensemos por ejemplo en ‘Viva la vida’. Hace unos años, el psicólogo musical David M. Greenberg, de la Universidad de Cambridge (Reino Unido), realizó un concienzudo estudio para Spotify con el firme propósito de identificar cuál sería la mejor canción para despertarse por las mañanas. Llegó a la conclusión de que hay tres características que hacen que una tonadilla nos cargue de energía a primera hora: que la canción empiece suave y luego crezca, que tenga una letra y una música cargadas de positividad y que el ritmo sea de entre 100 y 130 golpes por minuto. Y resulta que ‘Viva la vida’ cumple los requisitos mejor que ninguna otra canción de la historia. Científicamente probado.

Cuando Chris Martin contó en una entrevista que Beyoncé les había hecho segundas voces para su ‘Up & Up’, una de las canciones de su séptimo álbum de estudio ‘A head full of dreams’, más de uno se llevó las manos a la cabeza. ¿Cómo había podido relegar a semejante vocalista a un papel tan secundario? Se equivocaban juzgándolo así. Porque resulta que las opciones que tiene una canción de subir al hit parade se multiplican si incluye segundas voces, tal y como demostraba un reciente estudio de la Universidad de California del Sur (EE. UU.) destinado a encontrar la fórmula secreta del éxito musical. Para nuestro cerebro, los coros no juegan ni mucho menos un papel secundario.

Instrumentos y acordes

En esa misma canción encontramos más ingredientes de éxito. Como el número de instrumentos. Según un estudio del que se hacía eco la revista ‘Musicae Scientiae’, es más probable que un tema triunfe si tiene uno o dos instrumentos (por ejemplo un solo de piano), o si se pasa al polo opuesto e incorpora más de cinco. En este caos, además del bajo, una guitarra base, una guitarra principal, teclados, baterías y el propio Chris Martin al piano, tienen a Noel Gallagher haciendo un solo de guitarra y a Moses Martin con la pandereta.

Hay más. Si analizas los acordes de esta canción te encuentras con que la mayoría encajan dentro de lo que se conoce como ‘acordes mayores’. Una combinación que le da un tono alegre que no nos deja indiferentes, según demostró hace unos años Jacob Jolij, de la Universidad de Gronigen (Holanda). "La música tiene un efecto en nuestro estado de ánimo y en cómo vemos el mundo", le explica Jolij a Tercer Milenio. Según ha podido comprobar en sus experimentos, una canción con acordes mayores "nos hace más receptivos a los rostros alegres, nos percatamos más de quién sonríe a nuestro lado". Por el contrario, las canciones ‘tristes’, con predominio de acordes menores, pueden hacer que nuestro cerebro perciba un rostro neutro como apesadumbrado. "Una falsa alarma", lo llama Jolji.

"En general, yo clasificaría las canciones de Coldplay como canciones para sentirse bien, canciones ‘feel good’", analiza Jolij. Volviendo a ‘Up&Up’, dice que es una típica canción para sentirse bien, aunque como no es ‘bailable’, "no estaría en lo más alto de un Top 100 de canciones felices, sino más bien rondando el puesto 50.

Por cierto, que si alguna vez escuchando una canción de ‘Coldplay’ se te pone la carne de gallina hay un porqué. La buena música hace que en tu cerebro se libere dopamina, el neurotransmisor del placer, el mismo que corre por nuestras venas con placeres más tangibles como la comida y el dinero. Y esa dopamina puede provocar escalofríos y ponerte los pelos de punta, de acuerdo con un estudio canadiense publicado en ‘Nature Neuroscience’.

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