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Sociedad

Martes, trece, agosto

Por
  • María Pilar Martínez Barca
ACTUALIZADA 31/08/2018 A LAS 05:00
¿Y si a la silla se le pincha una rueda...?
¿Y si a la silla se le pincha una rueda...?
Rafael Gobantes

En trece y martes, ni te cases ni te embarques». Tampoco en agosto salgas mucho a la calle si piensas que todo va a ir sobre ruedas. Desde febrero y marzo no coinciden en nuestro calendario, y no volverá a darse hasta noviembre. Pero lo mismo da.

La mala fama de los martes y los treces juntos responde a confluencias antroposimbólicas. «El trece es un número al que se le otorga mala suerte desde la Antigüedad»: trece, los comensales en la Última Cena; en la Cábala judía, trece espíritus malignos; en el Apocalipsis, el Anticristo aparece en el capítulo 13; en el Tarot es el número de la muerte. Martes es el día dedicado a Marte, dios romano de la guerra y la sangre; y nombre del planeta rojo. Lo de agosto es simple experiencia personal,

El octavo de los meses es sin duda el más plácido en Zaragoza. Nadie en las calles, sin apenas ruido, un aire cálido y sereno. Aunque no exento de aventuras. Me pasó como al camello de Melchor -él allá por diciembre-: «El camello se pinchó / con un cardo en el camino / y el mecánico Melchor / le dio vino» (Gloria Fuertes).

Se me pinchó una rueda de mi silla electrónica -que eléctrica es otra cosa- y no podía caminar. ¿Casualmente?, mi ortopedia habitual cerraba final de mes, y comencé una campaña de búsquedas en Google, correos-e, llamadas telefónicas y alguna visita. «Podemos mirarla, deja la silla uno o dos días». «¿Y cómo vuelvo a casa?». La miraron de urgencia, pero ¡malhaya!, no había cámara específica para el modelo en cuestión. «¿Y si pruebas con un espray de los que usamos en los coches?», nos comentó el taxista. Nos dieron otra referencia: «Aquí solo atendemos a clientes». Bajamos a la ortopedia más cerca de casa. «Tiene que traernos el diámetro de la cámara, de la cubierta y los números que pone en la rueda». «¿Cuándo estará?». «Hasta mitad de septiembre no viene el técnico».

Al final, un pequeño establecimiento de los de no mucha publicidad. «Sí, la tenemos». ¡Albricias! Y la llevó mi hermano, que había vuelto de vacaciones. Todo queda en familia. En agosto, con los pies en la tierra.

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