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Mindfulness

Jon Kabat-Zinn: "El sufrimiento humano es la mayor enfermedad del planeta"

El precursor del 'mindfulness' visita Zaragoza para participar,  por primera vez en España, en un congreso sobre esta técnica.  

21/06/2018 a las 05:00
Jon Kabat-Zinn: "El sufrimiento humano es la mayor enfermedad del planeta"Oliver Duch

Deténgase un momento a pensar en esto: ¿hay algún momento a lo largo del día en el que haga tan solo una cosa sobre la que pone toda su atención? Es muy posible que la respuesta sea negativa. Y es, precisamente, por este motivo por el que la corriente del denominado ‘mindfulness’ o la atención plena avanza a lo largo y ancho del mundo ganando más y más adeptos.

Claridad mental, autocompasión, regulación emocional o un mayor grado de concentración son tan solo algunos de las características que se relacionan con esta práctica. Jon Kabat-Zinn (Nueva York, 1944), fundador del programa de reducción de estrés basado en esta técnica, (MBSR), llevó a cabo un programa en 1982 (Rebap) para disminuir la ansiedad basado en la atención plena demostrando sus efectos positivos en pacientes con dolor crónico y estrés.

Precisamente esta semana, el considerado por muchos como el padre de este tipo de meditación, el estadounidense visita la capital aragonesa con motivo de la celebración del V Congreso Internacional de ‘Mindfulness, que se desarrolla del 20 al 23 de junio en el World Trade Center de Zaragoza. 

Aunque se trata de un concepto de moda, ¿cómo define el ‘mindfulness’?

'Mindfulness’ es conciencia, es relacionalidad… y mi definición es la conciencia que emerge de prestar atención al momento presente, con un propósito y sin juzgar. No hay un por qué, todo esto se hace al servicio de la sabiduría y de la compasión, para vivir y llevar una vida plena de sentido.

Muchos le consideran el padre del ‘mindfulness’. ¿Cuándo nace y cómo?

Es una técnica milenaria. Se dice que es el corazón de la meditación budista. Buda enseñó ‘mindfulness’ como el camino directo hacia la liberación del sufrimiento. Pero no es budista en esencia, ya había atención plena mucho antes. En definitiva, es una capacidad humana, nadie la ha inventado. Estaba ya ahí. Lo que intentamos es cultivar la capacidad de aprovechar al máximo nuestra conciencia. Estamos todo el tiempo pensando, reaccionamos automáticamente. Necesitamos que alguien nos señale que hemos de ser conscientes de nuestros pensamientos.

¿Qué diferencia este tipo de meditación de otras que existen en la actualidad?

Todas ellas se centran en poner atención, enfocarla de un modo u otro. El ‘mindfulness’ es una forma más general de meditación, no se intenta alcanzar un estado concreto, ni pretendemos llegar a ningún sitio. En realidad, lo único que intentamos hacer es no hacer nada. Lo único que hacemos es experimentar lo que sucede en nuestra mente y cómo esto se relaciona con todo lo que ocurre a nuestro alrededor. Lo más importante no es el objeto, sino el propio hecho de atenderse a uno mismo y sobre todo, el darse cuenta de que no somos nuestros pensamientos. Por el contrario, nuestra mente puede llegar a controlarnos por completo, y es entonces cuando surge la ansiedad, la depresión, el estrés…

Usted descubrió la meditación zen a los 21 años y desde entonces ha investigado de manera científica las capacidades del ‘mindfulness’ para sanar. ¿Cómo fue?

Era un estudiante de Biología Molecular en el Instituto Tecnológico de Massachusetts cuando fui a una charla sobre Zen, y esa charla cambió el curso de mi vida. Desde ese momento comencé a meditar y no lo he dejado en 53 años. Fue tan significativo que cambié el objetivo de mi vida y comencé a investigar sobre cómo llevar la atención plena a la sociedad en general desde una perspectiva científica.

Es curioso porque en el mundo occidental la meditación y la ciencia parecen dos términos opuestos.

Cierto, ahora están acercándose. Es un hecho consumado, existen numerosos estudios neurocientíficos y trabajos publicados que demuestran que el ‘mindfulness’ está en la ciencia. Tan solo el año pasado se publicaron 674 artículos sobre los beneficios de esta técnica sobre la salud.

¿Cuáles son los principales cambios que podemos notar tras empezar a practicar ‘mindfulness’?

Cada persona tiene unas sensaciones distintas pero por lo general suelen coincidir en dos cosas. Lo primero que dicen todos es el cambio en su respiración. Es como si no hubieran respirado antes. La conciencia de la respiración te pone en una relación totalmente nueva con tu cuerpo, con tu ser y con lo que te rodea. La segunda conclusión a la que llegan es que no somos nuestros pensamientos. ¡Y nadie nos lo había dicho antes! Como norma general tenemos pensamientos muy negativos y los tomamos como reales. Creamos nuestro propio sufrimiento innecesariamente. La vida ya es suficientemente estresante de por sí, no necesitamos añadir nada más. Mucha gente siente que se ha liberado de una prisión. Es difícil, pero precisamente por eso merece la pena intentarlo.

Usted fundó la Clínica para la Reducción del Estrés y el Centro de Atención Plena para la Medicina en la Universidad de Medicina de Massachusetts. ¿Es cierto que cura?

Sí, he estudiado y demostrado el poder sanador y curador de la atención plena. En 1998 realizamos un estudio sobre un grupo de gente que padecía psoriasis y que recibía un tratamiento de fototerapia con luz ultravioleta. Realizamos un ensayo controlado con un grupo que meditaba durante el tiempo que permanecía en estas cabinas y el resultado fue que estos se curaron cuatro veces más rápido que los individuos que no lo hicieron.

¿Y esta práctica puede llegar a modificar nuestro cerebro?

Existen tres disciplinas científicas que demuestran los efectos beneficiosos sobre nuestro cuerpo, la primera es la Neuroplasticidad, que demuestra que el ‘mindfulness’ puede modificar no solo la actividad del cerebro, sino también el grosor de determinadas regiones y la conectividad funcional que repercute directamente en la regulación de nuestras emociones, el control de estrés y la ansiedad, la atención... También está la Epigenética, que supuso el descubrimiento de cómo las emociones afectan a nuestras conductas. La tercera estudia el envejecimiento celular. Lo que hace el ‘mindfulness’ es cambiar la relación que tenemos con el estrés, que afecta a todos estos ámbitos, y que repercute en nuestro estado de salud.

¿Alguna vez pensó que iba a alcanzar esta fama en todo el mundo?

Era mi intención. Cuando empecé en el primer hospital me dije, si tiene éxito se extenderá como la pólvora. Y es exactamente lo que pasó. Uno de los objetivos era crear lo que denominamos la medicina participativa.

¿Todo el mundo puede aumentar la consciencia?

Vengo de un congreso en Londres, donde miles de niños lo estudian en la escuela. Incluso en le Parlamento lo practican. Los estudios demuestran que estos niños, que apenas tienen 5 años y que están formados en compasión y bondad, tienen comportamientos sociales más positivos y un mejor rendimiento porque saben regular sus emociones. Los efectos son realmente increíbles.

¿A qué personaje público le recomendaría especialmente que practicase meditación?

Seguramente la gente que más lo necesita es la que menos probabilidad tiene de seguirlo. Para empezar primero te tiene que importar, te tiene que preocupar tu propio sufrimiento y el ajeno. Todavía es muy pronto para decir cuáles van a ser los efectos a largo plazo de esta práctica pero creo que tiene potencial para sanar a la sociedad en su conjunto, porque nuestro sufrimiento es la mayor enfermedad del planeta.

 

 





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