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Entrevista con Mónica Lalanda

"El cómic es una gran ventana que pone la enfermedad en el contexto de la vida del paciente"

Las viñetas convierten al lector en parte activa de una historia, con lo que crece la empatía. Mónica Lalanda, doctora e ilustradora, aplica el cómic a la formación de los futuros médicos. La Universidad de Zaragoza utiliza sus historietas en la asignatura de Ética.

Mónica Lalanda, durante su intervención en Naukas

De cerca

  • Médico de Urgencias
  • Máster en Ética Médica y Máster en Bioética 
  • Diplomada en ilustración de viñetas en el London Art College 
  • Autora del libro 'Con-Ciencia Médica' y coordinadora del movimiento Medicina Gráfica

Las novelas gráficas se utilizan en facultades de Estados Unidos, pero no se habían hecho cómics específicos para estudiantes de Medicina. ¿En qué medida fue una experiencia pionera la desarrollada con la cátedra de Profesionalismo y Ética Clínica de la Universidad de Zaragoza?

En EE. UU. hay facultades de medicina donde se están haciendo actividades muy atractivas utilizando la herramienta del cómic. La universidad pionera ha sido la de Pensilvania con el doctor Michael Green, que hace seminarios de reflexión con cómics y cuyos alumnos realizan a lo largo del año cómics sobre su experiencia como estudiantes. Otra de las pioneras es MK Czerwiec, enfermera y autora de cómics que también hace talleres con estudiantes sanitarios. El paso que hemos dado en Zaragoza ha sido la creación específica de cómics basados en contenidos del curriculum en la asignatura que da la ética y comunicación. Sin duda un paso muy novedoso y único.

¿La enseñanza de la ética en Medicina necesita una renovación?

La experiencia parte de un proceso mucho más largo. Realizando un Máster en Bioética, leí un montón de artículos y documentación que me inquietaron. No enseñamos bien la ética médica, que se convierte en una "maría" que hay que aprobar pero que no aporta a tu formación como médico. Empecé a investigar qué está pasando en otros países, de qué manera están intentando mejorar la situación y me encontré con el increíble mundillo de la Graphic Medicine, liderado por Ian Williams, médico de familia en Brighton (GB) y autor de cómics. Decidí dedicar mi trabajo fin de máster a estudiar este fenómeno, aparentemente tan apartado del serio mundo médico. Como ilustradora que soy, además de médico, me atrapó. Decidí probarlo, experimentar, ver qué era capaz de hacer.

Rogelio Altisent, el director de la Cátedra en la Facultad de medicina de Zaragoza fue mi director de máster y él mismo me abrió las puertas de su departamento para desarrollar este proyecto de innovación docente. Ha sido un proceso largo y cuidadoso. El mundo médico está lleno de prejuicios y el cómic se sigue viendo como algo infantil, poco serio, 'underground'. Afortunadamente, la universidad de Zaragoza ha tenido esa visión y esta experiencia pionera ha sido un éxito. Tanto Rogelio como la médico de familia y también profesora Maite Delgado Marroquín han estado muy implicados.

¿Qué aporta el cómic a la enseñanza de una materia como la Ética en Medicina? 

Lo más importante es que se pone en un contexto clínico una serie de conceptos imprescindibles de una manera fácil, directa y utilizando un toque fresco, a veces incluso humor. La asignatura de ética y comunicación se incluye en los primeros años de la carrera, cuando un alumno difícilmente pueda entender los escenarios que se va a encontrar más adelante en su comunicación con los pacientes y colegas. El cómic permite crear ese marco.

El cómic tiene a sus espaldas ya muchos estudios sobre cómo funciona y de qué manera aporta. Se sabe ya que por el tipo de lectura que requiere conlleva mayor reflexión y el lector es parte activa de la historia, sintiéndose más identificado que en la lectura de un texto tradicional, lo cual conlleva un aumento de la empatía y mejora la retención de conceptos. También sabemos que es mucho más atractivo, pues de alguna manera estamos 'cableados' para que nos guste la imagen, favorece el proceso cognitivo del aprendizaje, atiende a diferentes necesidades educacionales y puede simplificar conceptos muy complejos.

¿Es bueno simplificar el mensaje?

Para enseñar comunicación y ética, para ayudar a la reflexión y la empatía, simplificar el mensaje es ideal. No cabe duda que en el mundo médico somos demasiado aficionados a la jerga, a veces oyes hablar a médicos y pareciera que están haciendo un esfuerzo para que no se les entienda, es casi cómico. Tres cuartas partes de lo que hacemos en medicina es comunicarnos, cualquier medio que convierta el mensaje complejo en algo fácil de entender, es bienvenido.

El cómic pone la enfermedad en el contexto de la vida del enfermo

¿El cómic humaniza la enfermedad?

Completamente. El cómic es una gran ventana que pone la enfermedad en el contexto de la vida del enfermo. Imagina qué diferente es estudiar una lista de síntomas a leer una historieta sobre una persona que va desarrollando esos síntomas. Existe una larga lista de novelas gráficas magníficas que podrían ser muy útiles en la formación de médicos. Es tan ingente la información que uno tiene que retener que herramientas como la viñeta aportarían muchísimo.

Y el humor ¿tiene cabida entre médico y paciente?

El humor siempre tiene cabida y facilita mucho la comunicación, pero es un área muy personal donde la línea entre el humor y la ofensa es fina. Creo que hay que ser cauto. Pero para explicar y dar información, el humor sin duda ayuda.

El cómic pone la enfermedad en el contexto de la vida del enfermo

El libro 'Con-ciencia médica' va por su tercera edición. 

El proyecto de innovación docente con el cómic que hicimos en la facultad de Zaragoza fue un enorme espaldarazo a un proyecto mayor que tenía en mente hace tiempo. De alguna manera me ayudo a confirmar mi sospecha de que el cómic es muy útil para transmitir conceptos éticos y deontológicos complejos poniéndolos en el contexto clínico y añadiendo un toque de humor para evitar ofender a nadie. Lo que hice fue reconvertir el Código Deontológico de los médicos, que son nuestras normas de actuación, en un libro de cómics. Una vez más lo que hice fue "dar la vuelta a la tortilla" y mostrar médicos que transgreden de forma muy obvia cualquier norma básica ética. Muchas de ellas son actitudes comunes del día a día en cualquier centro médico y otras están llevadas al absurdo. Hago un recorrido por todas las aéreas importantes que cubre el código.

¿A quién se dirige este libro?

Tiene dos audiencias diana. Por un lado el estudiante de Medicina y el médico, para aprender, recordar y reflexionar, y y por otro la sociedad. Desde la Organización Médica Colegial apoyaron la publicación de este libro, pues les parecía importante que la sociedad entendiera qué pueden y deben esperar de sus médicos. En 'Con-ciencia médica' evito toda jerga médica y los pocos términos complejos que incluyo los explico con un asterisco.

También ha creado el Movimiento Medicina Gráfica.

A partir del éxito de 'Con-ciencia médica' he querido también poner en valor tanta novelas gráficas hechas por autores que padecen una enfermedad o que describen la historia de un ser querido. Creo fervientemente que es un material único del que podemos aprender muchísimo los profesionales y los pacientes. Así que hace un año creé el Movimiento Medicina Gráfica en el que un grupo de profesionales sanitarios trabajamos de manera altruista. Estamos creando un recopilatorio interesantísimo  y el 30 de noviembre organizamos precisamente en Zaragoza el I Congreso Nacional de Medicina Gráfica en el CIBA.

 

 





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