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Historias de Innovación

Cómo cruzar el desierto sin sufrir la abrasión de la arena

El tren de alta velocidad que muy pronto circulará por Arabia Saudí lleva ventanas de Ariño Duglass, la empresa aragonesa de vidrio experta en soluciones para temperaturas extremas.

Carmen Serrano Actualizada 16/03/2018 a las 19:42
Talgo ha fabricado el tren de alta velocidad, modelo 350, que viajará por Arabia Saudí con ventanas de Ariño DuglassAriño Duglass

Las ventanas de un tren viajando a 300 kilómetros/hora por el desierto de Arabia Saudí se romperían con frecuencia si no las hubiera diseñado y fabricado Ariño Duglass. Sin la innovación aplicada al vidrio de esas ventanas, las altas temperaturas de día y las bajísimas de noche, además de la arena golpeando constantemente los cristales, “provocarían roturas que exigirían repuestos muy frecuentes”. Lo cuenta una experta, Aída González del Rosal, química y responsable del departamento de I+D+i de Ariño Duglass, empresa aragonesa que hace casi todas las ventanas para los trenes de CAF y Talgo.

En pocos días estará circulando el AVE del desierto saudí, el tren Talgo 350 que recorrerá los 440 kilómetros que separan las ciudades de La Meca y Medina y que efectuará paradas en Kaec (King Abdullah Economic City), Jeddah y Kaia (King Abdulaziz International Airport). ¿Y qué 'misterio' encierran sus acristalamientos para soportar la abrasión de la arena del desierto? “En la fase de diseño -explica González del Rosal- se hicieron varias pruebas de abrasión, con una arenadora que proyectaba arena a diferentes velocidades sobre muestras de vidrio que habían recibido distinto tratamiento”.

Entre otros, esos distintos tratamientos probados fueron: “Vidrio con DLC (nanotecnología), una técnica que consiste en depositar sobre el vidrio una fina capa de carbono, como se hace con las pantallas de móviles; con poliuretanos (pero en este caso no tenía buena transparencia); y con policarbonato, también mediante la técnica DLC”. ¿Y cuál fue de todos el que arrojó la solución, el que ofrece resistencia a la abrasión de la arena del desierto? Esto, precisamente, es 'top secret'.

Lo que sí puede contarnos César Lacambra, de la División de Ferrocarril de Ariño Duglass, es que se trata de una capa muy fina aplicada sobre la cara externa del acristalamiento. Y si ésta “sufriera algún tipo de deterioro, nuestra solución permite una reparación sencilla sin necesidad de la reposición del vidrio dañado”. En la Universidad de Zaragoza, con Carlos Heras, Iñigo Salinas y Jesús Subías, del Grupo de Tecnologías Fotónicas del I3A, se hicieron todos los ensayos.

También relata Aída González que las ventanas del nuevo Talgo saudí están hechas de vidrio templado. Consiste en un calentamiento del vidrio a 650 grados que aumenta su resistencia, de tal manera que, aunque llegara a romperse, lo haría “en unos trocitos muy pequeños y redondeados” que cortan con dificultad. Añade la química que se trata, además, de un “doble acristalamiento que incluye un vidrio laminado de seguridad con una lámina de PVB (Poli Vinil Butiral)”, a la que se quedaría pegado en vidrio en caso de rotura, igual que sucede con los parabrisas de los coches.

Ni frío ni calor

El resultado de todos estos elementos de seguridad es una ventana que: apenas transmite al interior del tren la temperatura del exterior, sea frío o calor (también por el gas que se introduce en el doble acristalamiento); que impide en gran parte la transmisión de energía, de cara a la eficiencia energética; y que ofrece buena visibilidad sin dejar pasar la radiación que estropea con el tiempo las superficies que toca.

Aún así, las grandes ventanas de un tren de alta velocidad saltarían por los aires si no fuera por las uniones adhesivas o 'pegados a marco' que practica Ariño Duglass, cuya certificación (Fraunhofer IFAM - DIN 6701-2, clase A1) le hace estar presente en el mercado internacional. Sus muchos años trabajando en el sector del ferrocarril han permitido a Ariño "proyectar uniones extremadamente robustas y seguras”.

¿Y qué deja Ariño Duglass para el futuro? Pues investiga en vidrios calefactables, en superficies selectivas de frecuencia para que podamos utilizar el móvil sin problemas cuando viajamos en tren, en vidrios con control de transmisión/opacidad y en otros capaces de mitigar la contaminación atmosférica. Estos últimos son objeto de la tesis que realiza Aída González con Jesús Pérez y Manuel Iglesias del ISQCH. Ariño asegura que "serán realidades en un futuro no muy lejano".





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