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El complicado proceso de divorcio de Arantxa Sánchez Vicario

La ex-tenista y su pareja, que son padres de dos niños, se casaron en 2008, a pesar de los recelos de los padres de ella.

La pareja, en una imagen de archivo.
La pareja, en una imagen de archivo.

En los últimos días no se habla de otra cosa. La extenista Arantxa Sánchez Vicario se encuentra en pleno proceso de divorcio de su pareja, el empresario Josep Santacana, quien, algunas fuentes aseguran que ya estaría viviendo en un nuevo hogar, en compañía de otra mujer, y habría solicitado en la Corte de Miami la custodia de sus dos hijos, Arantxa, de 9 años; y Leo, de 7.

Aunque la ruptura es algo de lo que nadie duda, en lo que parece que existen contradicciones es en el momento en el que se ha producido, ya que hay fuentes que aseguran que ha sido en enero y otras que insisten en que llevan ya dos años separados pero se ha hecho oficial ahora.

Según amigos cercanos a la pareja, Santacana ya ha abandonado el lujoso ático de Miami en el que el matrimonio vivía junto a sus dos hijos. Una salida en la que otras fuentes aseguran que se habría llevado objetos y bienes personales de la deportista, algo que él niega. 

Aunque por el momento ninguna de las partes ha abierto la boca, lo cierto es que la familia de la deportista no ha negado la evidencia y lo más sorprendente de todo es que, supuestamente, han retomado relaciones después de una dramática ruptura que tuvo lugar poco después de la publicación del libro  'Arantxa, vamos'. En este volumen, la joven les acusaba de haberse aprovechado de ella e incluso de haberla estafado.

En aquel momento, todo el mundo miró con malos ojos a Santacana, y la familia siempre creyó que él era la mano negra que estaba detrás de la afrenta de Arantxa contra los suyos.

Lo cierto es que ni sus padres ni sus hermanos vieron nunca con buenos ojos la unión de la joven con el empresario e incluso contrataron a un detective privado para que investigara en su pasado. Las investigaciones no les gustaron nada, pero Arantxa hizo oídos sordos y contrajo matrimonio, embarazada de su primera hija, con un dos piezas en color crema de Hannibal Laguna.

Mientras se aclara la situación, Arantxa y sus hijos siguen en Miami, donde ella trabaja, pero, al parecer, Santacana habría pedido la custodia de los pequeños alegando que la madre está incapacitada psicológicamente para cuidarlos.

Unas duras declaraciones que parecen ser solo el inicio de un tenso y conflictivo proceso de divorcio en el que hay en juego muchos intereses económicos y afectivos.

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