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Sociedad

Tercer Milenio

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Puzle paleontológico. Dos hallazgos que encajan

El nodosaurio hallado en Canadá en 2011 conserva incluso restos de piel y tejidos blandos... pero a su esqueleto le falta una pieza importante. Justamente la que, completa y articulada, se encontró poco después en Teruel.

Europelta carbonensis en Tierra Magna, Dinópolis. Debajo, fósil de la cola articulada de Europelta en el laboratorio paleontológico de la Fundación-Dinópolis
Europelta carbonensis en Tierra Magna, Dinópolis. Debajo, fósil de la cola articulada de Europelta en el laboratorio paleontológico de la Fundación-Dinópolis

El anquilosaurio más completo hallado hasta el momento en Europa se encontró en una localidad turolense del Bajo Aragón, Ariño, en las entrañas de una mina de lignito en plena actividad. Se trata del dinosaurio Europelta carbonensis, un anquilosaurio nodosáurido, los que no tienen tendones osificados ni una maza en el extremo final de la cola. Se publicó como especie nueva en el año 2013 por un equipo de paleontólogos de la Fundación Dinópolis y colegas del Servicio Geológico y del Museo de Historia Natural de Utah (Estados Unidos).

Como ya se ha desvelado, el nombre de la especie de este dinosaurio –carbonensis– rinde homenaje al hecho de haberse encontrado asociado a depósitos de carbón y el nombre del género –Europelta– a su origen europeo y a ser un dinosaurio acorazado.

La descripción de este anquilosaurio turolense se hizo con dos esqueletos bastante completos recuperados en el interior de la mina a pocos metros uno de otro. Desde que se encontraron en 2011, han aparecido en el mismo yacimiento otros ejemplares más o menos completos, en torno a la decena. Entre esos nuevos hallazgos destaca uno muy interesante, un fósil parcial, tan solo una parte del esqueleto, pero de sobrada relevancia al encontrarse completamente articulado y con todos sus elementos en la misma posición que ocuparían en vida del dinosaurio. Se trata de la cola y de parte de los huesos de la cadera junto con los osteodermos y osículos perfectamente ubicados en el esqueleto. Tras su estudio podremos conocer con exactitud el patrón de colocación de los elementos que conforman el escudo o coraza de estos dinosaurios.

Este hallazgo de anquilosaurios ‘encaja’ con otro que se produjo en Canadá en 2011, cuando rescataron, también en una mina pero en este caso de petróleo, un dinosaurio excepcional: el nodosaurio de Suncor. Es Borealopelta mark-mitchelli, especie nueva desde 2017 y un fósil verdaderamente extraordinario, pues apareció completamente articulado y sus condiciones de fosilización fueron tan favorables que incluso conserva restos de piel y tejidos blandos. Desafortunadamente, a este dinosaurio le falta la parte posterior del esqueleto. Precisamente la cola.

La cola de Europelta carbonensis hallada en la mina de Ariño se encuentra en el laboratorio paleontológico de Dinópolis y se puede observar a través de la cristalera de la rampa de acceso al Museo Aragonés de Paleontología.

Ana González Tomás Paleontóloga de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis

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