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Rosa Monge. La vida en un chip de plástico

Los chips que fabrica Beonchip, la empresa que dirige Rosa Monge, pueden utilizarse para ensayar fármacos sin necesidad de usar animales.

Rosa Monge, directora de I+D y cofundadora de Beonchip
Rosa Monge, directora de I+D y cofundadora de Beonchip
Raquel Labodía

La innovación desarrollada por Rosa Monge (Zaragoza, 1984) está contenida en un chip de plástico en el que se recrea un ambiente biomimético, es decir, el más parecido posible al que tienen las células cuando están dentro de un ser vivo, pero en el laboratorio.

Elegida entre las 10 top talents de España a menores de 35 años por ‘MIT Technology Review’, esta ingeniera industrial es directora de I+D y cofundadora de Beonchip, una ‘spin off’ de la Universidad de Zaragoza, en cuyo grupo de investigación de Mecánica Aplicada y Bioingeniería, del Instituto de Investigación en Ingeniería de Aragón-I3A, se fraguó la idea. La empresa empezó a funcionar en febrero de 2016.

Según la directiva, los dispositivos microfluídicos para cultivos celulares que ha desarrollado "son como una especie de placa de Petri pero más avanzados. Por su diseño, permiten reproducir el entorno en el que viven las células dentro del cuerpo y pueden utilizarse para experimentación y ensayos de fármacos sin necesidad de usar animales". El diseño interior que tienen estos dispositivos "permite colocar las células de la misma forma en la que estarían en un ser vivo: estructuras de células en 2D, en 3D, comunicaciones intercelulares, etc. Todo eso lo pierdes en una placa de Petri", agrega. En estos chips plásticos –explica– "se incluyen diversos pocillos y canales divididos entre sí por membranas, dependiendo del ambiente que se quiera reproducir".

Los órganos que la firma va recreando con su tecnología dependen de los requerimientos del científico o la firma farmacéutica que haga el encargo. Las estructuras en dos o tres dimensiones se van repitiendo en distintas partes del cuerpo, como el riñón o los vasos sanguíneos. "Dependiendo del tipo celular que utilice el investigador, vamos a reproducir un ambiente u otro". Además –destaca– "hemos imitado con éxito las estructuras celulares de un tipo de cáncer cerebral llamado glioblastoma y las de la metástasis".

Beonchip está ahora participando en varios proyectos europeos. Uno de ellos busca el desarrollo de una plataforma en la que reproducir el ambiente de las células óseas para ensayar fármacos contra la osteoporosis. Otra iniciativa destacada es el desarrollo de un corazón en un chip.

Entre los planes de esta emprendedora está dar el salto a los mercados de Europa y EE. UU. Actualmente, integran la plantilla cinco personas –cuatro ingenieras– y un director de gestión financiera y organización. Monge señala que el hecho de tener cuatro tecnólogas en el equipo no ha sido premeditado. "Las fichamos por su talento, pero estoy contenta. Creo que es muy importante que las niñas tengan referentes en estos campos y que los vean como una opción natural en sus futuras carreras".

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