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Sociedad

¿Queremos demasiado a nuestras mascotas?

La 'Petophilia' es el término popular para referirse al apego excesivo por los animales de compañía.

El cariño por los perros y gatos haya aumentado en las últimas décadas.
Las mascotas llenan de contenido las redes sociales.
Pixabay

No existe como patología ni está recogido en los manuales diagnósticos y estadísticos, pero hay una palabra inglesa para designarla. La 'petophilia' es el término popularmente utilizado para referir al excesivo apego por los animales de compañía.

Perros cantando como Freddy Mercury, gatos que salvan a niños de agresores violentos, tigres que se abrazan a sus 'humanos' como si fueran peluches… Youtube -y otras plataformas de vídeo-, Instagram, Facebook o Whatssapp son difusores diarios de este tipo de material, que desborda las redes sociales y se populariza con la inmediatez propia de internet.

Según la psicóloga Pilar Conde, el cariño por nuestros perros y gatos no ha aumentado en las últimas décadas, sino que la posibilidad de exhibirlo en las redes sociales lo ha convertido en viral.

Para la terapeuta, directora técnica de Clínicas Origen, tras este cariño desmedido pueden encontrarse varios factores. Por un lado, la necesidad de amor incondicional, con lo que conlleva de protección, aceptación, y priorización por encima de nuestros semejantes. "En ocasiones, puede suceder que las personas que no logran cubrir dichas necesidades en su entorno traten de compensarlas con estos animales, tratándoles de la misma manera que si fuesen individuos", comenta Conde. También podría tratarse de "una transferencia a nuestras mascotas del deseo de sentirnos protegidos frente al peligro". En cualquiera de los casos, este 'amor desmedido' podría resultar patológico "si se determina que la posible alteración causa un malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, académico, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento", indica la psicóloga.

La terapeuta también recalca la importancia de las terapias con animales, una práctica muy utilizada y que ha obtenido grandes beneficios tanto en adultos como en niños. Para este grupo de edad, precisamente, se recomienda tener una mascota en la familia, puesto que fomenta la empatía, el cuidado, el afecto y la tolerancia. Valores que, en definitiva, son útiles tanto para el respeto del mundo animal como para la convivencia entre humanos.

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