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Senderismo, una buena excusa para reforzar la convivencia familiar

Estamos a punto de conseguir que hagan un poco de ejercicio al aire libre y nuestro principal objetivo: pasar una jornada juntos, reforzando la convivencia familiar. ¿Qué más se puede pedir?

Hay que buscar la ruta adecuada a la edad y condiciones físicas del grupo.
Hay que buscar la ruta adecuada a la edad y condiciones físicas del grupo.
Freepik

Deporte, más tiempo en familia, más naturaleza es igual a... senderismo. Y en Aragón sabemos mucho de eso. De Norte a Sur y de Este a Oeste, la generosa geografía de nuestra Comunidad nos regala cientos de senderos y caminos por recorrer y para descubrir con nuestros hijos, por ejemplo estos fines de semana que todavía nos acompaña el buen tiempo. Y como prueba de lo dicho, ahí va esta página web del Departamento de Turismo del Gobierno de Aragón para elegir senderos y rutas para disfrutar en familia en cualquiera de las tres provincias aragonesas.

La aventura de su vida

Nos calzamos unas buenas botas de montaña; diseñamos un recorrido interesante –internet es una mina en estas cuestiones– y en un alarde de imaginación sin precedentes, se lo proponemos a los chicos como si fuera la aventura de su vida. Seguro que aceptan. Estamos a punto de conseguir que hagan un poco de ejercicio al aire libre y nuestro principal objetivo: pasar una jornada juntos, reforzando la convivencia familiar. ¿Qué más se puede pedir?

La ruta más adecuada

Antes de que el entusiasmo nos ciegue, hay que buscar la ruta adecuada a la edad y condiciones físicas del grupo, calcular los tiempos del recorrido y familiarizarse con la terminología y las señales o marcas que aparecen en las laderas de los caminos y en los árboles, y que tipifican los diferentes senderos. Nos serán de gran utilidad si no queremos perdernos. Seamos astutos y aprovechemos la ocasión para involucrarlos en todos estos preparativos. Sin que ellos se den cuenta, estaremos fomentando el desarrollo muchas de sus capacidades de aprendizaje: alguna tan importante como el sentido de la orientación.

La mochila, su responsabilidad

El peso –ropa, comida, agua, el botiquín, la crema solar, el chubasquero... todo lo necesario para la excursión– lo repartiremos entre todos: cada uno, incluso los más pequeños, deben llevar su propia mochila. Esta puede parecer una apreciación muy básica, pero es fundamental, ya que en ella cargan su pequeña poción de responsabilidad. Y si hablamos de responsabilidad, no nos cansaremos de insistir en que a los padres nos corresponde enseñar a los hijos a respetar y a comportarse con educación en el entorno natural. Con perdón de Atila, algunas familias dejan en buen lugar al famoso caudillo de los hunos que, como ya saben, por donde pisaba su caballo no volvía a crecer la hierba. Moraleja: la basura, a casa; los árboles, mejor que los escalen las ardillas y construyan en ellos sus casas los pájaros; los animales, ni tocarlos y cuidado con los palos y las piedras, que también son del camino, y podemos terminar con una buena ‘cuquera’.

Si queremos que disfruten, el ritmo deben marcarlo ellos; los chicos son curiosos por naturaleza y querrán pararse en cada recodo del camino a observar cualquier cosa, así que: paciencia.

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