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El flamenco enano deja de ser un ave rara en España

Más pequeña y rosada que su primo hermano, el flamenco común, esta ave zancuda que no solía dejar las costas de África, se ha hecho una asidua de la península Ibérica. Por eso, la asociación ornitológica SEO Birdlife ha dejado de clasificarla como una 'rareza'.

Flamenco común (izquierda) y flamenco enano (derecha) en Veta la Palma (Sevilla).
Flamenco común (izquierda) y flamenco enano (derecha) en Veta la Palma (Sevilla).
José Luis Arroyo Matos

Habituales habitantes del norte de África, los flamencos enanos parece que han comenzado a probar cómo es la vida en España. De visitantes excepcionales han pasado a vivir en nuestras tierras, incluso se han decidido a poner aquí sus nidos y reproducirse. De manera que la asociación ornitológica SEO Birdlife, que lleva desde hace años registro de las aves observadas en España, ha dejado de catalogar a estas zancudas como 'rareza'.

La causa de estos nuevos hábitos parece ser, como en tantas cosas, el cambio climático. “Este fenómeno es apreciable en las especies de distribución africana, que parecen haber dado el salto a Europa a través del estrecho de Gibraltar gracias a los inviernos ibéricos más suaves”, explica Miguel Rouco, secretario del Comité de Rarezas de SEO (Sociedad Española de Ornitología). La presencia del flamenco enano (Phoenicopterus minor) es cada vez más frecuente en España, acreditada por numerosas citas a lo largo de los últimos años.

Pequeño y llamativo 

El flamenco enano tiene menor tamaño (80-90 cm) y envergadura (90-105 cm) que su pariente el flamenco común, que puede alcanzar una altura de 145 centímetros aunque, a primera vista, lo que lo delata es su plumaje más intensamente pigmentado. Los jóvenes, de color pardo grisáceo, resultan más oscuros en conjunto y tienen la cabeza y el cuello más pardos que el común.

Es el más pequeño de las seis especies de flamencos que hay en todo el mundo pero también es el más numeroso, con una población estimada en 4 millones de ejemplares. El grueso de su población se localiza en África, al sur del Sahara —donde la mayor parte de la población se concentra en el valle del Rift—, concretamente en el lago Natrón, en Tanzania, en la frontera con Kenia.

Son también uno de los tipos más comunes de flamencos que residen en cautividad, debido a su capacidad de adaptarse bien a este tipo de entornos. Interactúan bien con los de otras especies, razón por la que los intercalan con otros tipos de flamencos en los zoológicos.

Primeros avistamientos

En España se citó por vez primera en 1966. El último Informe de Rarezas, que recopila citas del año 2015, da cuenta de tres ejemplares adultos en la Laguna de Fuente de Piedra (Málaga) en abril. Pero también apariciones en Veta la Palma, en Doñana (Sevilla), donde se observaron nueve ejemplares en diversas fechas de enero y en abril. Más al norte, en la laguna del Camino de Villafranca, Alcázar de San Juan (Ciudad Real), se localizó un individuo en febrero. Todas ellas son citas acreditadas además con fotografías.

Amantes de las lagunas salobres, es el único animal que, junto al  pez Alcolapia alcalica, es capaz de adaptarse a medio altamente salinos y alcalinos. Quizá sea solo cuestión de tiempo que siga subiendo hacia el norte de la Península y lo veamos en alguna de las lagunas aragonesas.

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