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"La madre nunca dejaba a su hijo solo en casa, pero el sábado salió un momento a comprar"

La Policía investiga si el fuego que causó la muerte del niño en Oliver se inició en la cocina. Los vecinos destacan que el menor, de 9 años y con parálisis cerebral, estaba muy bien cuidado.

La silla que utilizaba Andrei permanecía el domingo junto a la puerta de su vivienda siniestrada.
La silla que utilizaba Andrei permanecía el domingo junto a la puerta de su vivienda siniestrada.
José Miguel Marco

La muerte de Andrei ha causado una infinita pena a sus vecinos del barrio Oliver y un inmenso dolor a su madre, Irina D., una mujer de 32 años que cuidaba de él sola y con total dedicación desde que nació con una parálisis cerebral que condicionó la vida de ambos. Todos los que la conocen –y son la mayoría, puesto que viven en un bloque de apartamentos con servicios comunes– destacan el mimo y cariño con el que trataba a su niño, de 9 años, que la necesitaba para cualquier tarea de su vida. Por esa razón, no tenían el domingo otra palabra que "desgracia" para calificar lo ocurrido el pasado sábado.

"Nunca dejaba a Andrei solo. A diario lo llevaba a un centro especializado, y si cuando estaba en casa necesitaba ir a cualquier sitio, o se lo pasaba a mi vecina María o a mí", relataba este domingo Feliciana Puerto, que vive en el mismo rellano que Irina D. "Lo traía con la silla, lo sentaba en mi sofá y yo lo cuidaba como si fuera mío. Bromeaba con él y le decía “aquí viene mi novio”, y parecía que me entendía y se reía", añadía emocionada esta mujer ya jubilada.

Ataque de nervios

Poco antes de las nueve de la noche del sábado, Irina D. bajó un momento al supermercado del barrio a comprar alguna cosa que le hacía falta y dejó al chico en el salón. Al regresar, se encontró con los servicios de emergencia en la puerta de su inmueble y los bomberos apagando un fuego. Cuando le dijeron que el incendio era en su casa y que había sido virulento y con mucho humo, la mujer, temiéndose ya lo peor, sufrió un ataque de nervios, se desvaneció y tuvo que ser trasladada en una ambulancia al Hospital Clínico.

Los miembros del servicio de extinción de incendios, tras sofocar las llamas y ventilar la vivienda, descubrieron el cuerpo del niño, que había fallecido por inhalación del gases tóxicos, según los primeros resultados de la autopsia. Los bomberos también tuvieron que evacuar a un vecino que reside en el piso contiguo al siniestrado y que se llenó de humo. El hombre recibió asistencia en el mismo lugar de los hechos por intoxicación leve, al igual que otro vecino que respiró el humo que se extendió por el rellano del inmueble.

"Nadie puede decir que Irina tenía abandonado a su hijo. Es una madre ejemplar y lo llevaba como un pincel. Nunca lo dejaba solo, pero ayer (por el sábado) tuvo la mala suerte de que cuando bajó un momento a comprar, se produjo el incendio", insistía Milagros, otra de las vecinas. Esta mujer destacaba que en esa comunidad de la calle de Antonio Leyva del barrio Oliver todos se conocen y se ayudan entre sí.

"Estamos todos muy unidos. Los 38 vecinos llegamos prácticamente a la vez, en 2008, cuando se inauguraron las viviendas y nos llevamos muy bien", manifestaba Milagros.

Trámites en el juzgado

Irina N. recibió el alta médica pocas horas después de ser ingresada y el domingo por la mañana, acompañada de varias amigas y vecinas, acudió al Juzgado de Guardia para iniciar los trámites para el enterramiento de su hijo, algo que quizás haga en Rumanía, su país de origen. Sin embargo, en el juzgado todavía no se había recibido la identificación oficial del menor, cuyo cuerpo permanece en el Instituto de Medicina Legal de Aragón. Si esta confirmación de su identidad tuviera que hacerse mediante la prueba de ADN, como suele ser habitual en caso de muertes no naturales, el resultado del análisis tardaría por lo menos tres semanas. No obstante, también cabía la posibilidad de que fuera la madre quien identificara visualmente el cuerpo de su hijo.

Por su parte, la Policía Nacional continuaba el domingo con las investigaciones para averiguar las causa del origen del incendio, que probablemente se inició por un fuego mal apagado en la cocina, unida al salón por una barra americana. Agentes de la unidad científica inspeccionaron de nuevo la vivienda y la precintaron.

El Gobierno de Zaragoza expresó sus condolencias a la familia y allegados, así como a los vecinos del barrio Oliver, que siguen conmocionados por el siniestro.

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