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Sociedad

10 pautas para ayudar a tus hijos a superar sus miedos

Es normal que los hijos sientan miedo a lo desconocido, a lo nuevo. Pero muchas veces no consiguen sus metas porque no creen en sus propias posibilidades.

Aunque nos empeñemos, en esta vida es imposible tenerlo todo bien controlado. Por eso, “es normal que nuestros hijos sientan miedo a lo desconocido, a lo nuevo; sin embargo, esos temores no tienen que paralizarnos”, apunta Juan Martínez de Salinas Murillo, profesional de RR.HH. y orientación. “Las inseguridades -continúa el especialista- se atajan poniéndoles remedio. Por lo tanto, es muy importante ayudar a los hijos a reforzar su autoestima, ya que muchas veces no consiguen sus metas porque son ellos los primeros que no creen en sus propias posibilidades”. Es decir, que, a veces, nos convertimos en nuestro mayor enemigo. “Debemos asumir esto y hacérselo ver cuanto antes a nuestros hijos”, afirma Martínez de Salinas, que nos explica, en 10 pasos, cómo podemos ayudarles a afrontar sus miedos:

Hay que hablar abiertamente de los miedos de con los hijos. Comunicarse va bien para desahogarse e identificar de dónde pueden venir. Buscar el origen de los miedos, explicar la procedencia de esa falsa creencia o qué es en realidad. El miedo procede muchas veces del desconocimiento, de la falta de control o seguridad. Por supuesto, muchas cosas no se pueden controlar y los miedos están en nuestra mente y en nuestra inseguridad. Explicarles que no importa tanto lo que nos ocurra como la manera en que reaccionemos ante esos hechos o acontecimientos. Nunca tendremos nada seguro en muchos aspectos y debemos saber continuar con nuestras vidas. Los miedos se crean por los acontecimientos vividos, nuestra interpretación y el entorno en el que vivimos. Tenemos que hacer ver a nuestros hijos que, a veces, una interpretación subjetiva puede dar lugar a esos miedos. Los temores se deben afrontar desde la acción. Esto supone ser conscientes de dónde vienen para tenerlos identificados, hacerles frente de una forma madura y no permitir que los miedos nos controlen. Debemos controlar nuestra mente. La fuerza esta en nuestro interior. Va bien enseñarles a nuestros hijos a desenmascarar sus miedos. Para eso, es mejor  abordar el miedo y dividirlo en esos pequeños pasos que han ayudado a conformarlo. Después, buscarle acciones que sean interesantes para eliminarlo, superarlo o asumirlo. Tenemos que asumir que los miedos no pueden perdurar en nuestros hijos. La sobreprotección no soluciona nada. A veces, ignorar los miedos genera más problemas a la larga, ya que estos proceden de dificultades o circunstancias mal asumidas. Debemos enseñar desde la acción, es decir, explicarles, contarles los miedos que nosotros sentimos en algún momento y cómo los afrontamos y superamos. Esto les puede servir de guía. Los hijos, por lo general, copian lo que tienen cerca. No hacemos nada con decirles lo que deben hacer si luego nosotros hacemos todo lo contrario. Es decir, los padres, los adultos, somos los primeros que debemos dar ejemplo, aunque nos cueste. Y, por último, y como ya hemos dicho, las inseguridades se atajan poniéndoles remedio. Por lo tanto, es muy importante que les ayudemos a reforzar su estima para que los primeros que crean en sus posibilidades sean ellos mismos.

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