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Tercer Milenio

Reto químico: una molécula persistente

Esta vez, la protagonista es una molécula caída en desgracia. Hace tiempo se usaba como si nada, incluso con niños; hoy, está prohibida. Su método de fabricación no es nada limpio y esta moleculica ha dejado de ser linda. Lee su historia y participa.

¿Descubres a nuestra moleculica misteriosa?
¿Descubres a nuestra moleculica misteriosa?

Caída en desgracia

Hubo un tiempo es que me queríais y me utilizabais. ¡Hasta era amiga de los niños! Hoy, sin embargo, me denostáis y me atribuís todo tipo de peligros. Me he convertido, incluso, en una preocupación para muchos gobiernos y soy motivo de alarma en la prensa. Pero he de defenderme: no toda la culpa es mía. Hay otras moleculicas muy parecidas de las que pocos hablan y que son mucho peores que yo.

Mi padre no me reconoció

Pero os voy a hablar primero de mí y de mi nacimiento.

El primero que me preparó, a principios del siglo XIX, fue Michael Faraday. ¡Pero, cómo! –diréis–. ¿Faraday no era un físico que estudió la electricidad? Sí, el culpable de que no funcionen los móviles en los ascensores, el que da nombre al faradio, faradio que cantaba Alaska en ‘La Bola de Cristal’. Pues sí, ese mismo. Pero es que Faraday era un científico-orquesta de esos que ya no quedan. Hacía de todo. En resumen, él me preparó, pero no supo reconocerme.

Hubo que esperar casi un siglo para que un químico holandés averiguara mi estructura y me diera nombre, un nombre que casualmente se parece mucho a su apellido. Aunque no era mi auténtico padre, se ve que quería adoptarme.

En pesticidas y champús

Al principio, nadie sabía muy bien para qué utilizarme. Pero allá por los años cuarenta del pasado siglo, descubrieron que yo era muy eficaz cargándome bichitos, así que empezaron a comercializarme como pesticida para fumigar las cosechas. De ahí pasé a insecticida para mascotas y, finalmente, a los champús para niños. Cuando se trataba de combatir a los insidiosos piojos o a los molestísimos aradores de la sarna no tenía rival. Si habéis entendido la referencia televisiva del párrafo anterior, es muy probable, queridos lectores, que os echaran de esos champús cuando erais niños. Se han seguido comercializando hasta hace pocos años.

Proscrita

Pero tras esa época dorada vino, ¡ay! mi declive. Primero empezaron a encontrarme efectos adversos para vuestra salud. Que si podía afectar al sistema nervioso, causar jaquecas y convulsiones, que si era irritante para la piel, que si me acumulaba en vuestros organismos… Y la peor de las acusaciones que pueden hacer a una moleculica: ¡me dijeron que era un agente cancerígeno para humanos! Y, aunque todavía hay controversia en este punto, cuando te han llamado carcinógena una vez, es difícil quitarse semejante sambenito de encima. O si no, que le pregunten a mi pobre amiga acrilamida. Así que mi uso se fue restringiendo poco a poco, hasta llegar al presente, en el que prácticamente se me ha prohibido en todo el mundo.

Demasiado rastro

Pero el problema no ha terminado ahí, ¡qué va! Resulta que me fabricaban usando el mismo procedimiento que descubrió Faraday. No era un método nada limpio, así que por cada tonelada de mí que se fabricaba, se generaban por lo menos otras ocho de otras moleculicas –muy parecidas– que no valían para nada. Muchas de ellas son más peligrosas que yo para vuestra salud, pero no para los bichitos así que, ¿qué hacían con ellas? Pues tirarlas en vertederos, sin más. Y como somos moleculicas muy persistentes, no nos degradamos fácilmente. Y ahí siguen mis primicas todavía, amenazando vuestra salud y el medio ambiente.

Culpables

Os decía al principio que no toda la culpa de lo que pasa es mía. ¿Lo entendéis mejor ahora que os he contado toda mi historia?

Fueron la codicia y la falta de controles por parte de las autoridades del momento las responsables de esos vertidos. Yo solo soy la paja en el ojo ajeno…

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¿Quieres adoptarme?

Para ser una buena madre o un buen padre, tendrás que averiguar sus propiedades, usos y la opinión que la gente tiene de ella. No te preocupes si te parece difícil y una gran responsabilidad; desde el blog ‘Moléculas a reacción’, www.moleculica.com, te ayudaremos y guiaremos en tu adopción.

Fernando Gomollón Bel químico y divulgador y José Ignacio García Laureiro Instituto de síntesis Química y Catálisis Homogénea

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