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Tercer Milenio

Caballo viejo. Ilustrando la evolución

¿Un árbol o una línea? ¿Cuál es la mejor manera de representar la evolución de las especies de una forma clara y correcta?

Diversidad de formas y tamaños de los équidos turolenses
Diversidad de formas y tamaños de los équidos turolenses
Dinópolis

Hay muchas maneras de ilustrar la evolución. Desafortunadamente, algunas de ellas son erróneas; otras, confusas. Entre las primeras se encuentra la que es, probablemente, la imagen más extendida de la evolución. En ella aparecen diversos primates desfilando en un perfecto orden: los más pequeños y encogidos, a la izquierda; el más grande y erguido, a la derecha. En medio, los eslabones intermedios de una cadena lineal. Entre las segundas, la representación de varios caballos extintos americanos, también rigurosamente ordenados desde el más antiguo y pequeño hasta el más moderno y grande, con varias etapas intermedias.

La popularización de la supuesta evolución lineal de los seres vivos –y singularmente de los humanos– ha irritado a muchos evolucionistas, con el gran paleontólogo y divulgador Stephen Jay Gould a la cabeza, que han tratado de transmitir su representación, mucho más próxima a la realidad, mediante un árbol con numerosas ramas, de todo tamaño y condición.

En las vitrinas dedicadas en Dinópolis al Mioceno superior (que incluye el piso conocido internacionalmente como Turoliense) y al Plioceno de Teruel se muestra un conjunto de fósiles de patas traseras de caballos que ilustra la sucesión local de diversas especies a través del tiempo. La pata que se sitúa más a la izquierda pertenece a un équido que vivió hace unos 9 millones de años en lo que hoy es Alfambra, mientras que la situada más a la derecha corresponde a otro que vivió hace tan solo 2 millones de años en el entorno de la actual población de La Puebla de Valverde. No puede considerarse que esta instalación refleje un esquema evolutivo pues, aunque algunas especies –las dos más pequeñas– parecen descender de uno de los caballos allí representados, eso no sucede con todas ellas. De hecho, los fósiles de la imagen pertenecen a dos géneros diferentes de caballos: Hipparion (casi todos) y Equus (únicamente los que conforman la pata situada más a la derecha) y este último no es un descendiente directo de Hipparion, sino un inmigrante procedente de América del Norte. Sin embargo, la vitrina presenta la diversidad de formas y, sobre todo, de tamaños de los équidos turolenses a lo largo de 7 millones de años.

Luis Alcalá Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis y Museo Aragonés de Paleontología

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