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​¿Qué dicen tus sueños de ti?

??Elizabeth Palacios, psiquiatra y psicoanalista radicada en Zaragoza desde hace 25 años, explica cómo funciona su estudio.

Elizabeth Palacios, psiquiatra y psicoanalista que explica cómo funcionan los sueños.
Elizabeth Palacios, psiquiatra y psicoanalista que explica cómo funcionan los sueños.
Heraldo

¿Qué es el estudio de los sueños y dónde nace? ¿Hablan de nosotros? ¿Es posible descubrir algo oculto en nuestros pensamientos? Elizabeth Palacios, psiquiatra y psicoanalista radicada en Zaragoza desde hace 25 años, miembro de la Asociación Psicoanalítica de Madrid (APM) y de la Asociación Psicoanalítica Internacional (IPA), y presidenta de la Asociación Aragonesa para la Investigación Psíquica del Niño y Adolescente (AAPIPNA), asegura que sí.

“Soñar es pensar y, por ende, somos responsables de nuestros sueños”, explica Palacios. A pesar de que en nuestros días existe cierta reticencia en torno a este tipo de análisis, “estudiar la estructura y el discurso de los sueños puede ser revelador a la hora de indagar en el estado actual de la mente y de la salud somatopsíquica en general”, añade.

Tradicionalmente, este campo ha despertado el interés de los seres humanos y su valor profético ya es mencionado en la Biblia y en la Grecia antigua. “Estas primeras interpretaciones de tipo sobrenatural y telepático no permitieron inicialmente su abordaje como uno de los problemas centrales de la psicología cognitiva”, explica Palacios.

No será hasta comienzos del siglo XX, gracias a los estudios de Sigmund Freud, cuando se comenzará a hablar del estudio profundo de los sueños, considerados como “parte de la actividad mental con cualidades simbólicas y una estructura interna cuyo estudio aporta información sobre la constitución de la mente y del pensamiento humano”.

La contribución de Freud inaugura un nuevo modo de profundizar en la mente humana ya que, en su opinión, toda conducta tiene un sentido y ese sentido debe ser buscado en lo inconsciente, entendido como “un espacio autónomo con leyes propias de constitución diferentes a las de los pensamientos conscientes”. “Sus teorías permiten abordar una serie de fenómenos que no podían ser explicados por la psicología clásica”, advierte Palacios.

En la actualidad, su aplicación es fundamental en el trabajo psicoterapéutico para comprender los mecanismos psicológicos que una persona está utilizando, la capacidad de simbolizar y la evolución del tratamiento y del sujeto a través del trabajo terapéutico. “Los sueños permiten diagnosticar conflictos y motivaciones del que sueña”, asevera.

Por supuesto, el estudio de los sueños no se limita solo a ellos y se nutre, además, de otras narraciones que aporta el paciente. “Son un material importante a tratar ya que son considerados la Vía Regia hacia los pensamientos inconscientes, pero no el único”, añade.

La ausencia de sueños también implica un modo de procesamiento mental denominado ‘Alexitimia’, el cual manifiesta una incapacidad para expresar verbalmente las emociones o los sentimientos así como una limitación de la vida imaginaria. Los primeros sueños que se pueden transmitir coinciden con la adquisición del lenguaje, alrededor de los dos años de edad.

Sin embargo, ni todo el mundo sueña, ni lo hacemos siempre con la misma intensidad. “Depende en gran medida de las experiencias por las que hemos transitado en nuestra vida cotidiana”, añade. Además, la experta advierte que, en muchos casos, al realizar un tratamiento psicoterapéutico en el que los sueños son considerados de interés, el paciente puede intensificar o ver reducida su producción onírica en función del tipo de transferencia que se establece.

Dime qué sueñas…

Durante el sueño pueden aparecer pensamientos, sentimientos, motivaciones, impulsos y recuerdos. “Los contenidos mentales alcanzan una representación consciente durante el sueño que se manifiesta en forma de realizaciones de deseos enmascarados, algunos incluso inaceptables”, señala Palacios.

Estos contenidos mentales se corresponden con la historia vital de cada individuo y siempre tienen una razón de ser. “Está demostrado que los sueños nunca se ocupan de cuestiones triviales. Lo que guía el proceso de formación de los sueños son preocupaciones personales significativas”, asevera.

Además, existen distintos tipos de sueños que hablan de momentos vitales concretos como las pesadillas, los sueños de angustia, los sueños repetitivos o los sueños de autocastigo... Algunos, como los primeros, son más conocidos puesto que, en ocasiones, pueden llegar a despertar al individuo: “Se trata de sueños inquietantes que no llegan a construir verdaderas narraciones y que pueden aparecer en momentos muy angustiosos de la vida”.?

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