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Tercer Milenio

Una historiadora explica las vicisitudes que han sufrido las pinturas de Sijena

'Salvamento y expolio: las pinturas murales del Monasterio de Sijena en el siglo XX' es el título de la investigación.

'Salvamento y expolio: las pinturas murales del Monasterio de Sijena en el siglo XX' es el título de una investigación de la historiadora y escritora Marisancho Menjón en la que desvela las vicisitudes que han sufrido sus pinturas, particularmente los frescos de la sala capitular.

La investigación se recoge en un libro que ha presentado este jueves su autora y se centra en los conjuntos murales de Sijena para tratar de desvelar quién arrancó las pinturas y cuándo, quién se encargó del arranque y quién lo costeó, y qué ha ocurrido con esas pinturas desde que están en el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC) y por qué no regresan a su lugar de origen.

Sus estudios de los últimos cuatro años, tomando como referencia principalmente distintos archivos, le han permitido desvelar la fecha del arranque y el traslado, así como el nombre de los participantes.

Así, ha concretado que fue una iniciativa de arranque del historiador Josep Gudiol en 1936 al ver el estado en el que había quedado el monasterio tras un incendio y lograr una promesa de que obtendría 4.000 pesetas, y utilizó para ello a tres albañiles, de forma que no se puede decir que el pueblo colaborara en la operación.

Los gastos fueron costeados por el Servei de Monuments de la Generalitat de Cataluña, según consta en los comprobantes de pago que todavía se conservan, y los frescos fueron llevados a Barcelona, donde todavía hoy se encuentran expuestos en el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC).

Una vez en Barcelona, se inició la restauración de las pinturas en el taller que los Gudiol tenían en la Casa Amatller, en el Paseo de Gracia. Al finalizar la guerra, y sin terminar de ser restaurados, los fragmentos arrancados se llevaron al Museo de Barcelona.

Menjón ha explicado que el arranque de las pinturas comenzó con una operación de "salvamento" pero "se convirtió en expolio porque esas obras nunca más volvieron" a pesar de que sí lo hicieron la gran mayoría de las que fueron rescatadas o trasladas de lugar durante la Guerra Civil para tratar de salvarlas.

Además, ha destacado otras operaciones que pueden calificarse desde el principio como expolio, como fue el arranque de las pinturas profanas que tuvo lugar en 1960 "sin ninguna situación de urgencia ni extrema de vulnerabilidad" como ocurría en agosto de 1936 y que fueron arrancadas sin permiso oficial y presentadas en Barcelona como procedentes de Lérida.

Menjón ha presentado su libro acompañada por la consejera de Educación y Cultura del Gobierno de Aragón, Mayte Pérez, quien ha destacado que la investigación es una reconstrucción veraz de los hechos y una muestra de su ética y compromiso personal en la defensa del patrimonio aragonés.

"Hubiese sido magnífico que en la presentación de este maravilloso libro hubiésemos tenido alguna novedad" respecto al litigio de las pinturas y al de las 44 obras aún pendientes de retornar de un conjunto de 97 piezas, ha dicho Pérez, quien ha apuntado que aún se espera que la Audiencia Provincial plantee la ejecución definitiva de la sentencia.

A su juicio, esto hace que la jueza no recurra a la intervención de la Policía para la recuperación de las obras pendientes a la espera de que la ejecución sea definitiva.

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