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¿Es bueno comerse los mocos?

No hay niño que no se dedique, de vez en cuando, a hurgarse la nariz con fines gastronómicos.

Un niño hurga en su nariz a dos manos.
Un niño hurga en su nariz a dos manos.
Pixabay. com

Entre los niños es habitual. Una incursión con el dedo en un agujero de la nariz, una maniobra rápida... y ¡zas! a la boca, antes de que el sufrido progenitor tenga tiempo de intervenir.

Comerse los mocos es un hábito que desaparece con la edad -o al menos, hacerlo en público-, pero cabe preguntarse si, además de una guarrería, tiene algún efecto en la salud.

Algunos neumólogos creen que, de tenerlo, el efecto de la mucofagia (así se llama esta costumbre) sería positivo. Según ellos, la mucosidad recoge gran cantidad de bacterias que se quedan a las puertas de nuestro sistema respiratorio, así que al ingerirlas se convierten en una especie de vacuna, que ayuda al sistema inmune a desarrollar antígenos contra esas mismas bacterias.

Pese a la percepción de los especialistas, no hay estudios científicos que hayan analizado las consecuencias de comerse los mocos. En lo que sí parece haber acuerdo es que, en todo caso, no tiene ningún efecto negativo: los mocos están compuestos de agua (95%), minerales (2%) y elementos orgánicos (3%) entre los que hay albúmina, aminoácidos y encimas varias.

No están ricos, pero a la vista del entusiasmo que dedican muchos niños a esta tarea, comérselos da mucho gustito. Sabiendo que no es malo para su salud, habrá que desearles 'bon appétit'...

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