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Tercer Milenio

"A todo el mundo le gustan las matemáticas, pero algunos aún no lo saben"

Lo tiene comprobado: cuando divulgas a alguien reacio a las matemáticas y lo entiende, la reacción es siempre la misma: sonreír.

La divulgadora y matemática Clara Grima
La divulgadora y matemática Clara Grima
Carlos Muñoz

Es profesora del área de Matemática Aplicada de la Universidad de Sevilla. El día 31 habla en Ibercaja Patio de la Infanta de ‘Las matemáticas de Facebook’. Autora de ‘Mati y sus mateaventuras’ (el blog y el libro: ‘Hasta el infinito y más allá’), ilustrado por Raquel García Ulldemolins. Divulga desde el podcast científico ‘Los 3 chanchitos’ o publicaciones como ‘Jot Down’. Trabaja en su próximo libro, escrito pensando en los adolescentes. Se hizo famosa con su colaboración en las dos primeras temporadas del programa ‘Órbita Laika’.Pregunta ¿Las matemáticas se dejan divulgar?

Respuesta Hay matemáticas más fáciles de divulgar que otras, pero de casi todo se puede contar un poco, por lo menos la idea. Por ejemplo, si al hablar del ébola se quiere mencionar un modelo matemático que implica el estudio con ecuaciones en derivadas parciales, puedes decir qué significa una derivada parcial, qué mide.

P. ¿Y qué áreas de las matemáticas se resisten más a ser divulgadas?

R. La matemática pura y dura de teoría de números o de ecuaciones funcionales..., que ahora mismo son ciencia básica; es muy complicado que alguien llegue a entender su trascendencia. Es mucho más difícil de divulgar que la matemática que hago yo, que es teoría de grafos y geometría computacional y que está ligada al desarrollo de los ordenadores; todo eso se vende mucho mejor.

P. ¿Hay más resistencia en el público cuando se divulgan matemáticas que cuando se divulgan otras ciencias?

R. A veces la gente se echa hacia atrás en el sillón, como diciendo "¡bah, yo soy muy malo en matemáticas!", esa frase que pulula por el aire y que tanto daño hace. Intento contarlas de modo que sean bonitas, atractivas, simpáticas, y se van incorporando en el asiento. Todo el mundo cree que puede entender el comportamiento de un animal o algo sobre el Universo, incluso qué es una onda gravitacional, que tampoco es trivial; sin embargo, les dan miedo las matemáticas porque tienen ese convencimiento, muy profundo, muy integrado, de que ellos no entienden matemáticas. Lo han repetido como un mantra y se lo han creído.

P. Por otra parte, cuando llegan a entender algo que tú les divulgas, la satisfacción será grande.

R. Mantengo una conjetura: el teorema que querría demostrar es que a todo el mundo le gustan las matemáticas, lo que pasa es que algunos todavía no lo saben. Las matemáticas –en una primera aproximación, no estoy hablando de hacer investigación– son un juego, un constructo lógico, y a todos nos gusta jugar. Jugar y entender. Cuando te acercas a alguien reacio a las matemáticas, le cuentas algo y lo entiende, la reacción es siempre la misma: sonreír. Aprender da satisfacción. Ya sea aprender matemáticas o que te salga un plato que has cocinado por primera vez. Encima, si aprendes en un área en que tú te crees que eres muy malo, pues la gente sonríe. No vas a entenderlo todo, las matemáticas no son fáciles, pero sí muy divertidas, son un juego.

P. ¿Qué papel desempeña el humor en la divulgación?

R. Cuando hago ‘Mati y sus mateaventuras’, estoy pensando en los niños y en quienes están a su alrededor: padres, profesores, familias..., pongo notas de un humor más infantil, más neutro, con chistes políticamente correctos. La divulgación para adultos intento hacerla con humor: si empiezas con un chiste, la gente se relaja... ¡y yo también! Así la gente ve que no vas atacando, que no hablas desde un pedestal, sino que cuentas chistes.

P. ¿Qué estrategias sueles emplear?

R. Hacer trampas, relacionar algo de la actualidad con algo de matemáticas. Por ejemplo, los pactos se prestan a hablar de teoría de juegos y del dilema del prisionero. Aunque luego eso no sirve realmente para ayudar a la política actual, porque los políticos no son objetos matemáticos, son personas. Ahora que le he cogido el tono a divulgar para niños y para adultos, lo que estoy haciendo pensando en los adolescentes es destripar el móvil porque todo lo que haces con él y te mola tiene que ver con matemáticas. Así se quedan con la idea de que cada vez que te conectas a wifi, envías un mensaje de voz, en las tripas de ese cacharrito de plástico y componentes electrónicos que es un móvil, todo está lleno no de magia sino de matemáticas. Estoy a punto de terminar un libro que va por ahí.

P. ¿Cómo fue tu experiencia televisiva en las dos primeras temporadas de ‘Órbita Laika’?

R. Desde ‘Órbita Laika’, más que divulgar, popularizábamos la ciencia. Si salgo a hablar cuatro minutos de la conservación del momento angular, evidentemente nadie va a entenderlo pero se queda con la idea de que al final el impacto de una colisión depende tanto de la velocidad como del tocino (la masa). No se puede aprender mucho, pero, después de estar mucho tiempo escribiendo, antes de pasar por la televisión, he descubierto que tiene un poder de comunicación que no tienen ninguno de mis blogs o mis charlas. La televisión es ‘el medio’ para comunicar ciencia. ‘Órbita Laika’ hacía que la gente pudiera sentir curiosidad por la ciencia, pero eso es muy poco. Para divulgar la ciencia hacen falta programas divertidos pero más tranquilos. Las televisiones públicas deberían tener un compromiso con la educación, y eso pasa por enseñar ciencia, que es una parte muy importante de la cultura en el siglo XXI.

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